Secuestros

Un perro evita el secuestro de una mujer en Polinyà del Xúquer, Valencia, al abalanzarse y morder a uno de los atacantes

Un perro evita el secuestro de una mujer en Polinyà del Xúquer, Valencia, al abalanzarse y morder a uno de los atacantes
Las imágenes del momento en que un perro evita el secuestro de una mujer en Polinyà del Xúquer, Valencia. Informativos Telecinco
  • El delincuente, que tenía a tres cómplices esperándole, intentó abordar a la mujer a las puertas de su domicilio, pero el animal fue clave para disuadirlos

  • Agentes de la Guardia Civil han logrado detener a los cuatro implicados, integrantes de un grupo criminal

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ValenciaEl ataque de un perro contra uno de los delincuentes que pretendían presuntamente el secuestro de una mujer en la localidad valenciana de Polinyà del Xúquer resultó clave para evitarlo disuadiendo al agresor y el resto de los individuos que le esperaban fuera del domicilio en el que actuó. El animal, que se abalanzó contra el delincuente nada más entró por la puerta, le mordió en la pierna y propició que, también entre ladridos, ruido y gritos, la víctima y sus cómplices saliesen corriendo del lugar.

Los hechos, según ha compartido ahora la Guardia Civil, se produjeron concretamente el 30 de octubre, cuando la mujer denunció que, tras escuchar ruidos en la puerta de su domicilio, giró la manivela, recibiendo a continuación un fuerte empujón del delincuente que se encontraba tras la puerta. Fue entonces cuando el hombre, que según denunció era desconocido para ella y tenía acento del este, irrumpió en el recibidor de su vivienda, cogiéndola del brazo con fuerza y gritándola ‘vente conmigo’. Fue entonces cuando el animal le mordió, precipitando su huida al encontrarse con que esa escena causó también alerta entre los vecinos y que derivaría posteriormente en la detención, por parte de la Guardia Civil, de un total de cuatro personas como integrantes de un grupo criminal.

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El perro evitó el secuestro de la mujer en Polinyà del Xúquer

La acción fue captada por las cámaras de seguridad de la zona, que recogieron el momento exacto en que el delincuente en cuestión doblaba una esquina, seguido de otras tres personas encapuchadas que se quedaron esperándole en ese punto.

Con una gorra y vestido de negro, antes de aproximarse a la puerta de la víctima, se puede apreciar como se pone unos guantes, probablemente con una intención de no dejar huellas dactilares sobre lo que iba a hacer. Tras detenerse en la puerta del domicilio, espera pacientemente y aprovecha el momento exacto en que la víctima parece abrir para dar un fuerte empujón abriendo del todo.

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Es en ese instante en el que se produce un forcejeo y aparecen dos perros de la víctima, con uno de ellos mordiéndole. Todo ello mientras fuera, los cómplices, –con uno de ellos que llegó a hacer un vago amago de aproximarse al domicilio–, deciden salir corriendo y marcharse de la escena, alertados por lo que estaba pasando y el presumible temor a ser atrapados.

El delincuente principal hizo lo propio en cuanto pudo zafarse, marchándose rápidamente por donde llegó. Todo mientras la mujer, gesticulando y dando la voz de alarma, advertía a un agente de la Policía Local que se encontraba por allí. Además, un vecino de la puerta de al lado también salió rápidamente a ver qué ocurría. Ambos, tras escuchar a la víctima, –que necesitó asistencia sanitaria debido a las lesiones en labios, brazos y codo–, salieron también corriendo hacia el punto por el que se marcharon los delincuentes, que abandonaron el lugar a toda velocidad en un vehículo que fue captado por las cámaras de seguridad.

La Guardia Civil localizó a los cuatro delincuentes

Tras lo ocurrido, agentes de la Guardia Civil comenzaron a visionar las imágenes captadas por las cámaras con las que cuenta la localidad y pudieron así corroborar los hechos. Verificaron que el ilícito fue cometido por cuatro personas encapuchadas que funcionaban como una organización en la que cada componente tenía un rol definido. Además, gracias a un policía local que salió a la calle al escuchar los gritos de auxilio de la víctima, pudieron averiguar la matrícula del vehículo que utilizaron en la huida. Así comenzó la Operación 'Nidorino', según señala la Benemérita.

Cruzando esos datos, los agentes descubrieron que el coche con el que actuaron pertenecía a una empresa de alquiler cuyo arrendatario constaba un vecino de Algemesí, en Valencia. Ese vehículo apareció calcinado y sin placas de matrícula en la localidad valenciana de Benicull de Xuquer.

Tras ello, el arrendatario fue a denunciar el robo del vehículo pero, ante las incoherencias de su declaración, los agentes lograron averiguar que lo alquiló para su sobrino, que carecía de permiso de conducir, todo ello a cambio de 50 euros, y que fue él quien le aseguró que le habían sustraído el vehículo. Al entrevistarse con él, se encontró la vestimenta del sobrino que coincidía exactamente con la de uno de los autores de las imágenes de seguridad.

Un mes después de los hechos, en noviembre de 2025, los agentes detuvieron a ese individuo: un joven de 21 años de nacionalidad española y vecino de Algemesí al que se le atribuyen los delitos de organización delictiva, secuestro, daños en vehículo, falsificación documental y contra la seguridad vial.

Después de su detención, los agentes investigaron el círculo del detenido y verificaron que dos de ellos coincidían por fisionomía y vestimenta con los que aparecían en las imágenes de las cámaras de seguridad. De ese modo, en diciembre de 2025, tras numerosas pesquisas, los efectivos detuvieron a otros dos jóvenes de 20 y 21 años, nacionalidad española y vecinos de Algemesí, por los delitos de organización delictiva, secuestro y daños en vehículo.

La mordedura del perro, clave también para cerrar el caso

Con ello, la investigación se centró entonces en la identificación y localización del cuarto y último implicado en los hechos, algo que también lograron. Para ello, según informa la Benemérita, se realizaron gestiones con centros de salud de la provincia de Valencia para verificar si se había presentado algún sujeto con una mordedura en una pierna. Aunque no se hallaron registros, el personal sanitario de un centro de Valencia recordaba que un hombre con acento del este coincidía con estos hechos, pero que no les aportó la documentación.

Los agentes solicitaron a la Policía Local de Valencia el padrón de ciudadanos ubicados en ese centro médico, de entre 30 y 45 años y de nacionalidades de Europa del Este. Tras un enorme cribado, se realizó un reconocimiento fotográfico en el que la víctima reconoció sin ningún género de dudas a su atacante.

De ese modo, se detuvo a un hombre, de 40 años y nacionalidad ucraniana, vecino de Valencia, por los delitos de organización delictiva, secuestro y daños en vehículo. A pesar del tiempo transcurrido, el detenido presentaba las marcas de la mordedura en la pierna derecha.

En cuanto a los motivos para la comisión de estos hechos, los investigadores se plantean la hipótesis de que los autores de Algemesí, que conocían a la pareja de la víctima –de la misma localidad–, sabían de su alto nivel de vida, por lo que habrían contratado al cuarto detenido para que ejecutase la acción a cambio de una cantidad de dinero.

La investigación ha sido llevada a cabo por agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil de Sueca. Las diligencias han sido entregadas en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Sueca Plaza número 6.