“No sé qué pasó”, repetidamente ante el juez apenas tres días después del asesinato del hijo de su amigo, Álex, menor de 13 años,
El asesino confeso del crimen de Sueca, a su hijo y tras matar a su amigo Álex: “Tranquilo, que no me suicido”
ValenciaEl asesino confeso del crimen de Sueca, acusado de haber acabado con la vida de Álex, un amigo de su hijo de 13 años que había acudido a su casa a jugar a los videojuegos aquel 24 de enero en que ocurrieron los hechos, defendió ante el juez que no recordaba nada del momento exacto del crimen. “No sé lo que me pasó, y la verdad es que lo pagó el pobre niño”. “No sé qué pasó”, reiteró una y otra vez en una declaración a la que ha tenido acceso en exclusiva ‘El Tiempo Justo’ y que tuvo lugar apenas tres días después de los hechos.
“No sé qué se me pasó por la cabeza en ese momento”. “No lo sé, fue rápido, no lo sé”, insistió una y otra vez, sollozando incluso ante el juez, que no consiguió obtener una respuesta completamente clara por su parte sobre la autoría del crimen y sus motivaciones.

El asesino confeso del crimen de Sueca y sus palabras ante el juez
En su declaración del 27 de enero, es decir, tres días desde el asesinato de Álex, el asesino confeso, Juan Francisco, decidió contestar solamente al juez. Ni a su defensa, ni a la Fiscalía ni a la acusación. Y en sus contestaciones, además, apenas se limitó a subrayar que no recordaba exactamente que ocurrió en el momento clave, algo que no resulta muy creíble, a priori, y pese la posibilidad de una extraña enajenación transitoria, –algo muy selectivo–, porque sí recuerda lo que ocurre por la mañana, cinco minutos antes, 30 segundos después… Sin embargo, el instante del asesinato no lo recuerda.
No es solamente eso lo llamativo. También pasa del sollozo a recuperar la serenidad cuando el juez incurre en una circunstancia que sí es clara: si aquel 24 de enero, en su vivienda, en la calle Trinquet Vell de Sueca, Valencia, solo se encontraban él, la víctima, –Álex, el amigo de su hijo–, y su hijo… entonces la única posibilidad restante sobre la autoría del crimen es que fuese este último el asesino, algo ante lo que el acusado, Juan Francisco, sí fue contundente: “Mi hijo no ha sido”. “Seguro”. Lo repitió como un mantra, sin un atisbo de trasladar en ese sentido la responsabilidad al menor, que al tener 13 años es inimputable.
“Si no fue su hijo y no había nadie más, tuvo que ser usted”, le dijo el juez entonces, a lo que el asesino confeso se limitó a contestar con un “supongo” que no terminaba de cerrar todas las incógnitas abiertas.
El asesino confeso niega una clave del relato de su hijo
En ese sentido, en esa declaración también llama la atención que Juan Francisco contradijese una parte del relato de su hijo, quien señaló ante las autoridades que su progenitor llegó a culpar a su madre, de la que se había separado, por lo que había sucedido: “¡Cómo he podido hacer esto! ¡Cuánto daño me ha hecho tu madre! Ahora ya tiene lo que quería”, contó el menor que le dijo su padre, algo que ha vuelto a reiterar este lunes cuando, en una cámara Gesell, ha vuelto a declarar manteniendo la consistencia y la coherencia en un nuevo relato que coincide con el inicial.
Sobre ello, el asesino confeso, sin embargo, negó la mayor ante el juez: “Yo eso no se lo dije a mi hijo”, señaló.
También negó que tuviese algún problema con el menor asesinado, ante lo que respondió con un simple “no” cuando el juez le cuestionó al respecto.
Por todo ello, lo que más complica la investigación es la motivación del crimen: qué es lo que llevó a un hombre de 48 años, bibliotecario de profesión y sin ningún antecedente violento, a una tarde cualquiera matar brutalmente a un niño de 13 años.
En sus declaraciones, negó que dijese a su hijo que era culpa de su expareja, lo que se mantiene como una de las hipótesis principales.
Más allá, en la comparecencia del menor este lunes en una cámara Gesell, ha llegado a afirmar que Álex “tenía miedo de su padre”, aunque “nunca” le dijo por qué, y que su progenitor le había dicho en alguna ocasión que no le “caía bien” su amigo, al que ha dicho que su padre mató cuando se levantó para ir al baño.

