Un año desde la muerte de Max y Bimba, dos perros arrojados desde un octavo en Alicante: la dueña sigue a la espera de juicio
La mujer argumentó a los policías que no quería sacar a los perros a la calle porque "siempre le toca a ella"
Un año después, el caso sigue bajo investigación y a la espera de juicio
AlicanteEste 23 de marzo se cumple un año desde que una mujer de 53 años fue detenida en Alicante acusada de arrojar por la ventana desde su casa en una octava planta a sus dos perros, de la raza yorkshire terrier, porque estaba "harta" de que "siempre" le tocara a ella sacarlos a la calle a darles un paseo y a hacer sus necesidades.
La mujer fue detenida entonces por los hechos, y puesta en libertad provisional. Un año después, el caso sigue bajo investigación y a la espera de juicio. Desde la asociación SOS Ayuda Animal han convocado una vigilia para que las muertes de Max y Bimba no caigan en el olvido: "Por ellos, por todos los que no pueden defenderse, os pedimos que nos acompañéis en este acto de recuerdo, respeto y reivindicación: no más maltrato, no más silencio".
Los perros fallecieron en el acto
Los perros fallecieron en el acto y, poco después, la Policía Nacional y la Policía Local detuvieron a su dueña, española, sin antecedentes y quien confesó los hechos con el argumento de que no quería sacar a los perros porque siempre le tocaba hacerlo a ella.
Los hechos ocurrieron el pasado 23 de marzo de 2025, sobre las 13 horas en la calle Sol Naciente de Alicante, en el barrio de La Albufereta, cuando dos viandantes oyeron unos ruidos extraños y al momento vieron caer desde una ventana del octavo piso a un perro.
A continuación vieron que una mujer lanzaba al vacío otros efectos que resultaron ser la cama, la correa y juguetes del animal, y seguidamente cayó otro perro, también yorkshire terrier, que, al igual que el anterior, falleció por el impacto.
La mujer argumentó a los policías que "siempre" le tocaba a ella pasearlos
Al llegar las patrullas y ver lo ocurrido, leyeron el microchip de las mascotas y subieron hasta el domicilio de los propietarios en el octavo piso, donde la mujer reconoció ser la autora de lo sucedido y explicó a los policías que no quería sacar a los perros a la calle porque "siempre le toca a ella".
En la vivienda de esta mujer también estaba su marido, que confirmó el relato de los testigos, mientras que los restos mortales de las mascotas se embolsaron y trasladaron a la Protectora.
Posteriormente, los testigos relataron a los agentes que días atrás habían observado la caída de otros objetos y varias tortugas a la misma calle.