Asesinatos

La madre de Narumi Kurosaki, la joven japonesa de 21 años asesinada por su exnovio en Francia, testifica en el tercer juicio del caso: "Tengo ganas de matarlo"

Fots de Narumi Kurosaki, la joven japonesa asesinada en 2016. EFE
  • La joven Narumi Kurosaki, fue asesinada en diciembre de 2016 por el chileno Nicolás Zepeda

  • Nicolás Zepeda reconoció ante el tribunal haber mentido en ciertos momentos

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Se cumplen diez años del asesinato de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki, la joven de 21 años que fue asesinada en diciembre de 2016 por el chileno Nicolás Zepeda, que habría abandonado el cuerpo de la estudiante en una zona montañosa deshabitada de la cordillera montañosa del Jura, al este de Francia.

Taeko Kurosaki, madre de Narumi, ofreció este pasado lunes 23 de marzo un desgarrador testimonio en el Tribunal de lo Criminal del Ródano, en la ciudad francesa de Lyon, donde se juzga de nuevo al joven sudamericano.

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Taeko Kurosaki: "Incluso si lo mato, no seguiré satisfecha”

Zepeda está siendo juzgado por tercera vez, desde el lunes de la semana pasada, por el presunto asesinato con premeditación de Kurosaki en en una residencia de estudiantes de Besançon, al este de Francia, donde la joven de 21 años estaba de intercambio universitario, un suceso por el que ya ha sido condenado en dos ocasiones a 28 años de cárcel, en primera instancia y en apelación.

“¡Nunca perdonaré a Zepeda! (…) Narumi ha perdido su vida por culpa de este hombre… Sí, es cierto, tengo ganas de matar a Zepeda. Incluso si lo mato, no seguiré satisfecha”, declaró ante el tribunal Taeko Kurosaki.

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"Por todas las madres del mundo entero, jamás podré tolerar que este hombre salga algún día de prisión. La muerte de Narumi no debe ser en vano. No debe permitirse que otras víctimas sufran el mismo terrible destino”, agregó la madre de la estudiante japonesa, cuyo cuerpo nunca fue encontrado.

Durante el alegato de la madre de Narumi, Zepeda se mantuvo impasible desde el banquillo de los acusados, según medios locales.

Taeko Kurosaki elogió también la personalidad de su hija y aseguró que, con sus estudios en económicas, quería “encontrar un empleo que la pagase bien para pagarnos viajes y vivir momentos maravillosos”.

Declaraciones de los familiares

El desgarrador testimonio de la madre fue posterior al de las dos hermanas de la víctima, la semana pasada. La menor, Kurumi Kurosaki, exigió a Zepeda que confiese dónde “dejó el cuerpo de Narumi”, mientras la hermana mayor, Honami, habló del inmenso dolor de la familia.

Mi vida se detuvo en diciembre de 2016. (…) Me pregunto si tenemos derecho a sobrevivir a Narumi”, declaró entonces entre lágrimas.

También la semana pasada, Zepeda, quien viene de una rica familia chilena y se expresa en un francés impecable, reconoció ante el tribunal haber mentido en ciertos momentos durante el procedimiento judicial, aunque mantuvo su inocencia.

Tras el testimonio de Taeko Kurosaki, está previsto que el Tribunal escuche a Arthur del Piccolo, la pareja de Narumi en el momento de su desaparición en diciembre de 2016, y de los padres de Zepeda.

Pruebas de un asesinato premeditado

El chileno fue condenado, en primera instancia por el Tribunal de lo Criminal de Doubs (Besançon) en abril de 2022, a 28 años de reclusión criminal por el asesinato de Narumi, con quien tuvo una relación de algo menos de dos años.

En Apelación, en diciembre de 2023 en Vesoul, el tribunal confirmó la autoría del crimen y la condena a 28 años. Este tercer juicio que se celebra en Lyon corresponde al recurso de casación ante el Supremo presentado por la defensa de Zepeda por una cuestión de forma.

Según la instrucción del sumario que lo llevó a sus dos condenas anteriores, Zepeda habría asesinado a Narumi y habría abandonado el cuerpo en una zona montañosa deshabitada de la cordillera montañosa del Jura.

Estas acusaciones las fundamenta en los registros del teléfono móvil del acusado y del coche que alquiló en Francia días antes de reunirse con la víctima y con el que estuvo en una zona boscosa, a la que regresó durante unas dos horas al despuntar el día de la madrugada en la que desapareció su exnovia japonesa.

Zepeda cenó con ella la noche anterior y estuvo en su habitación de la residencia universitaria, donde otros estudiantes escucharon ruidos de pelea y gritos.

Previamente, había comprado un bidón de combustible de cinco litros, una caja de cerillas y un espray de lejía.