Dos años de cárcel y un millón de euros de indemnización por un atropello en Tarragona

La víctima, padre de dos hijos, usa silla de ruedas y tiene graves problemas cognitivos
El impacto del atropello desplazó al hombre a 15 metros de distancia
TarragonaUn juzgado de lo Penal de Tarragona ha condenado a dos años de cárcel a R.M.F. como autor responsable de un delito de lesiones por imprudencia grave. El 17 de febrero de 2023, en el barrio de Bonavista de Tarragona, atropelló a un peatón que cruzaba correctamente por un paso de cebra señalizado, y que sufre graves secuelas. "Es muy poco habitual que se dicten penas tan elevadas en siniestros viales”, afirma Álvaro Machado, letrado de Vosseler Abogados, y representante legal de la familia de la víctima. Y añade: "es como una pequeña luz en medio de lo negro. Hay sentencias ejemplares que provocan efecto disuasorio como podría ser ésta. Es una denuncia social: por atropellar a una persona al volante, aunque no vayas ni bebido ni drogado, te puede caer una pena de prisión elevada y casi a punto de entrar en prisión. Y eso es disuasorio y es el mensaje".
El accidente se produjo cuando el condenado, que circulaba con un vehículo BMW, desatendió las normas más básicas de seguridad vial y no advirtió la presencia de M.O., de 40 años, que cruzaba el paso de peatones. El conductor circulaba por la vía T-11, una calzada única con doble sentido, con un límite de velocidad de 30 km/h y con buena visibilidad. El abogado indica que el conductor iba distraído y a una velocidad superior a la permitida.
La cabeza de la víctima impactó contra la luna delantera del coche, que continuó circulando unos metros hasta que frenó y salió despedido a unos 15 metros, chocando finalmente contra el bordillo.
Graves secuelas
Como consecuencia, el hombre sufrió traumatismos craneales severos, múltiples fracturas en pelvis, hombro, tibia y peroné. También sufrió un edema cerebral grave que puso en riesgo su vida. A día de hoy, la víctima se encuentra en una silla de ruedas y padece graves problemas cognitivos que le impiden reconocer a sus propios hijos, de 4 y 7 años de edad.

Además de los dos años de prisión, la sentencia, que fue de conformidad entre la acusación y la defensa del condenado, impone la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante tres años y seis meses, lo que conlleva la pérdida de vigencia de su permiso de conducir. “Es poco habitual encontrarnos con penas privativas de libertad en delitos de conducción imprudente y retiradas de casi cuatro años", señala Machado.
