La hija de la mujer pidió ayuda al ver que su madre se ahogaba
La maniobra de Heimlich logró que la anciana expulsara un trozo de churro y recuperara la respiración
PontevedraCuatro agentes de la Policía Nacional salvaron la vida de una mujer en Pontevedra, tras realizarle la maniobra de Heimlich en una cafetería de la ciudad. La mujer, de 86 años presentaba una obstrucción total de las vías respiratorias, tras comer un bocado de un churro.
Los hechos sucedieron el pasado viernes en la cafetería Bloom de Pontevedra. La actuación de los agentes se inició tras la llamada de auxilio de una de las clientas del establecimiento, situado en el centro de la ciudad, al darse cuenta de que una mujer de 86 años, clienta que estaba en ese momento tomando algo en la cafetería, acompañada de su hija no podía respirar “y se estaba ahogando”. La hija intentó en un primer momento ayudar a su madre, pero se dio cuenta de que no podía respirar, y la situación se complicaba por minutos.
Los policías estaban muy cerca de la cafetería en ese momento. Al llegar al lugar, los cuatro agentes observaron a la mujer de avanzada edad que estaba en su silla de ruedas, y permanecía rodeada de varias personas que intentaban ayudarla, sin éxito.
Los agentes tomaron rápidamente el control de la situación y le practicaron la maniobra de Heimlich
La víctima, como han contado los policías, ya presentaba ya un color cianótico, signo derivado de la falta de oxígeno producida por un ahogamiento. Ante la gravedad del estado de la mujer, los policías rápidamente tomaron el control de la situación y despejaron la zona para facilitar el proceso.
Debido a su movilidad reducida, los agentes levantaron a la víctima de su silla de ruedas para que uno de ellos pudiera practicarle la maniobra de Heimlich. “Fue la decisión más acertada, y una actuación muy rápida y muy decidida”, valoran desde el sindicato policial JUPOL, tras visionar las imágenes captadas por la cámara de seguridad de la cafetería.
Tras aplicar repetidas compresiones abdominales, la mujer logró expulsar un trozo de churro que había ingerido momentos antes. Según han contado los agentes, poco a poco, la mujer empezó a recuperar la respiración mientras era atendida y controlada por los policías. Dada su avanzada edad y la situación de dependencia de la mujer, se solicitó la presencia de los servicios sanitarios a través del 061.
Los sanitarios atendieron en un primer momento a la mujer en la ambulancia, para administrarle ventilación mecanizada y después la trasladaron al Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra (CHUP) para una evaluación completa.
Los hechos además quedaron también registrados por la cámara corporal del agente que intervenía. Esta se activó de forma involuntaria durante la ejecución de las maniobras de auxilio.
La hija contactó con los agentes para agradecerles su acción
La hija de la afectada, que la acompañaba en ese momento, se puso en contacto con los agentes posteriormente para agradecerles, emocionada, la actuación ya que “le habían salvado la vida a su madre”. “Nada más gratificante para un policía que salvar una vida, para esos estamos”, cuentan desde el sindicato policial, que insisten en que la rapidez de la intervención fue clave para superar una situación complicada.
Como curiosidad, el agente que le realizó la maniobra de Heimlich a la anciana ya había participado en el mes de enero de este año en otra intervención parecida. No era la primera vez que se enfrentaba a una situación de máximo riesgo como esta y “salvaba una vida”, como explican desde JUPOL. Hace unos meses, auxilió a una persona que estaba en parada respiratoria, y tuvo que realizarle una RCP. En esa ocasión, el hijo del hombre auxiliado le agradeció también a través de una carta la rápida actuación que además tuvo consecuencia que los daños neurológicos para su padre fueran mínimos tras lo sucedido.

