Entrevistas

Alba Ciordia, experta en bienestar animal y con 'familia multiespecie': "Muchas mujeres consideran a su perro como un hijo más"

Alba Ciordia, Claire y Briana
Alba Ciordia con sus perras, Claire y Briana. Valeria Cassina
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Durante años, Alba Ciordia creyó que su historia seguiría el camino que se suponía que debía seguir. Pero, tras perder a su madre siendo niña y atravesar sus propias pérdidas gestacionales, tuvo que hacerse preguntas para las que nadie la había preparado: ¿qué significa ser madre cuando la maternidad no llega como esperabas? ¿Qué es una familia cuando no se parece a ninguna de las que te enseñaron? En este proceso aparecieron en su vida Claire y Briana, dos Golden retriever, a las que considera "sus hijas", y que han sido el motor para crear su propia empresa de cuidado de bienestar pionera en España. Las enfermedades de Claire hicieron que impulsara 'The Dog Life', una marca de cosmética natural para perros donde los productos utilizados son 100% naturales, es decir, algo que no había en España hasta el momento.

De su historia también nació el libro -el primero de su carrera como escritora- 'Algo más que compañía' (Rocaeditorial). Poco tiempo después y, ya con una comunidad en Instagram de más de 500.000 seguidores, publicaría 'También son familia' (Rocaeditorial, 2026), un libro íntimo donde habla de qué hay otro tipo de maternidad posible, de cómo los cuidados pueden generar mucho bienestar y ser un apoyo en momentos duros, y cómo para muchas mujeres sus mascotas acaban convirtiéndose en "hijos". En este libro, además, ha podido conocer y entrevistar a 55 mujeres con distintos perfiles pero con un con un punto en común: el perro como parte central de su sistema familiar. El objetivo era abordar un concepto que cada vez resuena con más fuerza que es el de la "familia multidisciplinar", en la que los miembros son tanto animales como humanos.

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En España 7 de cada 10 de los dueños de gatos españoles, por ejemplo, se identifica como “madre” o “padre gato” y asegura invertir en su bienestar tanto emocional como material, considerando a sus felinos un miembro más de la familia. La asociación con este término es especialmente alta entre los adultos de 25 a 39 años (77 %), mientras que entre los mayores de 60 años desciende, aunque con igual relevancia, a un 58 %. Entre géneros apenas hay diferencia: el 77,4 % de las mujeres y el 62 % de los hombres se identifican con esta idea. Así lo aseguró el último estudio de Sanicat a través de su III Barómetro felino. Esto lo que revela es que existe un nuevo universo familiar, una familia multiespecie en la que conviven "perrhijos" y "gathijos".

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Por otro lado, Alba Ciordia, también pretendía con el libro y su encuesta a las 55 mujeres que contiene, señalar cómo los perros han formado parte en la gestión del duelo reproductivo en la vida de muchas mujeres, y cómo estos han ayudado a su recuperación y reconstrucción emocional. Esta es la entrevista que ha concebido a la web de 'Informativos Telecinco'.

Pregunta: ¿Qué te contaron las mujeres a las que entrevistaste para este libro? ¿Qué tienen en común?

Respuesta: Lo primero que percibí es que muchas de ellas nunca habían hablado de esto en voz alta. Y eso ya te dice algo. Hay vidas muy distintas detrás de cada historia: procesos de enfermedad, duelos gestacionales, depresiones, problemas de pareja, situaciones de estrés extremo en el trabajo… Pero en todos esos momentos había un denominador común, la presencia de un perro. Un ser que acompañaba sin juzgar, que aportaba ilusión y motivación y que estaba sin intentar arreglar nada. Ahí comprendí que el vínculo con los animales es un refugio real y un motor de transformación para muchas personas.

P: ¿Qué papel ocupan los animales cuando la maternidad no llega, como en tu caso? ¿Cómo te ayudaron tus perras, Claire y Briana, en tu pérdida gestacional?

R: Lo más duro de un aborto no es solo la pérdida. Es que al día siguiente tienes que seguir. La vida no para. Y aunque quieras detenerte, la sociedad tampoco sabe muy bien cómo darte ese espacio. Hay mucho silencio alrededor de estos procesos, mucha incomodidad colectiva. Y tú acabas funcionando en piloto automático porque no queda otra. Pero Claire y Briana estaban ahí, con su alegría y espontaneidad, pegadas a mí, sin pedir explicaciones, sin intentar decir algo adecuado. Y eso que parece tan simple tiene mucho más poder del que creemos. El contacto físico con un animal en momentos de dolor actúa de una manera muy concreta en el cuerpo, te ancla al presente cuando la mente se va a lugares oscuros. Para mí fueron un motivo para seguir, para sonreír y para estar presente.

P: ¿Cómo te encuentras actualmente con el deseo de ser madre?

R: Después de dos pérdidas gestacionales, he llegado a un lugar de mucha paz. Estoy abierta a lo que la vida me presente y creo que podré abrazar cualquiera de los caminos. He aprendido que aferrarme a un resultado concreto solo me genera sufrimiento, así que intento fluir con el proceso y confiar. No siempre es fácil, pero es la manera en que quiero vivirlo.

P: ¿Qué evolución del concepto de familia has querido transmitir en el libro?

R: Creo que eso tiene mucho que ver con lo que quería transmitir en el libro, que la familia es algo que vas construyendo, muchas veces de maneras que no habías imaginado. La mía hoy tiene una forma diferente a lo que hubiera pensado hace diez años. Y, sin embargo, es completamente mía.

Vivimos en un momento en que el modelo tradicional de familia está cambiando de manera muy evidente. Es el reflejo de una generación que retrasa la maternidad, que no llega a fin de mes, que vive sola o en pareja sin hijos, y que al mismo tiempo tiene un deseo enorme intrínseco al ser humano de cuidar, de vincularse y de amor. Y en ese contexto, los perros han ocupado un lugar como familia muy real en la vida de muchísimas personas.

"Cuando alguien dice "soy una madre perruna" no está diciendo que su perro es su hijo biológico"

P: ¿Qué es una 'madre perruna'? ¿Por qué crees que mucha gente se echa las manos a la cabeza y lo critica tanto?

R: Una madre perruna es alguien que ha decidido ir más allá de la típica frase de "es solo un perro". Alguien que reconoce que su animal es un ser que siente, que tiene necesidades emocionales, y que ocupa un lugar real en su vida y en su corazón. Que organiza sus planes pensando en él, que no lo deja atrás, que cuida con la misma entrega y responsabilidad con la que se cuida a cualquier ser querido.

Respecto a las críticas, creo que en el fondo hay una confusión. Cuando alguien dice "soy una madre perruna" no está diciendo que su perro es su hijo biológico. Es una manera cariñosa y cercana de expresar que lo considera familia. Nada más. El problema es que hay quien quiere sacarle puntilla a eso. Y yo creo que el amor y el cuidado no deberían ser limitantes. Cada persona es libre de construir su familia como quiera y merece ser respetada por ello. Porque al final, lo que une a todas las madres perrunas es que han entendido algo muy sencillo: que los animales sienten y merecen el mismo cuidado y respeto.

P: La maternidad está muy ligada a los cuidados, al bienestar que sentimos cuando vemos feliz al otro. ¿Qué significado crees que tienen en este sentido?

R: Para mí los cuidados lo son todo. Y lo digo desde la experiencia más concreta. Claire lleva años con problemas de salud, ha pasado por muchísimas enfermedades. A día de hoy es totalmente dependiente, necesita gotas en los ojos cada quince minutos mientras está despierta. Eso implica una dedicación absoluta. En algún momento tuve que replantearme completamente mi vida, mis tiempos, mi manera de trabajar. Dejé mi trabajo para crear algo propio que me permitiera estar en casa con ella. Porque no había otra manera de cuidarla como necesitaba.

Verla feliz, estable y tranquila es el mayor de los regalos. La plenitud que se siente cuando cuidas o ayudas a otro es lo que da sentido a la vida. Este concepto de entrega y cuidado está muy vinculado con la maternidad. Si describiese todo lo que hago y siento por mis perritas pero sin mencionar que son animales, mucha gente pensaría que hablo de mis hijas.

P: ¿Qué es el 'pet parenting'? ¿Estamos hablando de un negocio o de algo más grande?

R: Las dos cosas. El negocio existe y es enorme. En 2024, las clínicas veterinarias en España facturaron casi 2.900 millones de euros. La feria del sector batió récords de asistencia. El mercado global del cuidado de mascotas, guarderías, hoteles, fisioterapia, nutrición, no para de crecer, impulsado sobre todo por millennials y generación Z que destinan una parte importante de su presupuesto a sus animales. Pero reducirlo a economía sería quedarse en la superficie.

Detrás de cada abono a una guardería o de cada sesión de rehabilitación hay algo más. Hay una historia de vínculo. A veces de soledad. A veces de búsqueda de apoyo. La pandemia lo dejó muy claro: las personas que convivían con animales tuvieron un menor impacto psicológico. Los perros fueron la excusa para salir, para tener rutina, para no estar completamente solos. Eso no lo genera ningún mercado. El mercado simplemente ha respondido a algo que ya estaba ahí.

Porque lo que hay ahí es un cambio profundo en cómo estamos configurando nuestras familias. Las maternidades se retrasan o no llegan, cada vez hay más hogares sin hijos. La gente vive sola, o en pareja, o lejos de su familia de origen. Y en ese contexto, el deseo de cuidar encuentra en los perros un lugar donde expresarse. El 'pet parenting' no es una moda, es la respuesta de una generación que ha redefinido lo que significa formar una familia.

P: ¿Qué es la familia multiespecie? ¿Cuáles son los resultados más significativos al respecto que has querido compartir de tu análisis?

R: La familia multiespecie es aquella en la que humanos y animales conviven como miembros del mismo núcleo afectivo. No como dueño y mascota. Como familia. Y lo que más me sorprendió de todo el proceso de investigación es que las 55 mujeres que entrevisté, todas, sin excepción, consideraban a su perro como un hijo más. No como una mascota en el sentido tradicional sino como parte de su familia más íntima. Eso para mí lo dice todo.

Y tiene mucho sentido cuando miras los datos. En España ya hay 9,5 millones de perros registrados y 6,6 millones de menores de catorce años. En 2025 nacieron menos bebés que perros registrados. Estamos ante una transformación real, vivimos en una época en la que construir una familia tradicional es cada vez más difícil. Y en ese paisaje, los perros han ocupado un lugar que antes tenía otras formas sin sustituir nada. Pero el libro no pretende celebrar ese dato sino entenderlo y servir de punto de reflexión. Porque si algo nos están mostrando estas cifras es que algo en nuestra manera de organizarnos como sociedad no está funcionando. Y esa conversación, la de qué tipo de vida queremos construir, qué apoyos necesitamos, qué significa hoy formar una familia, creo que es una conversación necesaria que no podemos seguir aplazando.