Las muestras biológicas de los dos hermanos son fundamentales para que la UCO pueda cotejarlas con los elementos hallados en busca de pruebas incriminatorias
La familia de Francisca Cadenas solicita un nuevo examen de los restos óseos para "encontrar alguna lesión que no se haya visto”
BadajozJulián, el menor de los dos hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas en Hornachos, Badajoz, acepta ahora someterse a una prueba de ADN, algo que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil le venía reclamando desde el momento de su detención el pasado 11 de marzo. El cuerpo especializado de la Benemérita, incluso, había reclamado al juez de instrucción de Villafranca de los Barros, encargado del caso, que emitiese una orden judicial para obligar al asesino confeso a realizar el procedimiento para aportar muestras biológicas, reclamando además autorización para aplicar “medidas coercitivas” en caso de ser necesario para obtenerlas.
No hará falta esto último. Su abogado, que le había aconsejado acceder voluntariamente a esa prueba de ADN al estar ya en otra fase del procedimiento, ha convencido a Julián de seguir los pasos de su hermano mayor, Manuel, de quien las autoridades sí obtuvieron muestras biológicas. Esto resulta fundamental para la investigación, que lo que persigue con ello es poder cotejarlas con los elementos que se encontraron en la vivienda en la que residían, y en cuyo patio, ocultos bajo una especie de arqueta tapada con losas y cemento, entre plantas y basura, en una ubicación donde habían colocado una lavadora, encontraron los restos de Francisca Cadenas.
La prueba de ADN y la importancia de las muestras biológicas en el caso Francisca Cadenas
En los registros a la vivienda acometidos tras el hallazgo de ese punto del inmueble donde los dos hermanos habían estado ocultando durante nueve años el crimen y el cadáver de su vecina, los agentes de la UCO también encontraron distintos elementos que podrían constituir pruebas incriminatorios y fundamentales para la reconstrucción de los hechos. Desde ropa interior de mujer y mechones de pelos que los hermanos guardaban en sus habitaciones… hasta un anillo, unas bridas en el cuerpo de la víctima y una motosierra; objetos todos ellos que pueden ayudar a determinar cómo mataron a Francisca, qué sucedió exactamente, qué grado de participación pudo tener cada hermano y si incurrieron en más delitos más allá de asesinarla.
Por esos motivos, cotejar el ADN de Julián y Manuel con todos esos elementos puede ser fundamental para la UCO para intentar resolver algunas de las incógnitas que persisten alrededor del suceso, en el que, si bien el hallazgo de los restos óseos constituye una prueba con base resolutiva para el caso, junto con la confesión de Julián, es necesario proseguir con la investigación para determinar con la mayor exactitud posible el alcance de todos los delitos en los que pudieron incurrir. Máxime cuando está también sobre la mesa la hipótesis de que pudiese existir un móvil sexual en el crimen, habida cuenta que en las conversaciones que los agentes pudieron escuchar tras instalarles micrófonos en la vivienda, en el coche y en otros puntos se reveló que los hermanos mostraban una “obsesión” con la víctima, incluso tras todo el tiempo transcurrido desde la noche en que se produjeron los hechos, que se enmarcan en el 9 de mayo de 2017.

La confesión de Julián: incongruencias y exculpación de su hermano Manuel
En sus primeras palabras después de que la UCO de la Guardia Civil encontrase los restos óseos de Francisca Cadenas en el patio de la vivienda de ambos, Julián, el mayor de los hermanos, confesó los hechos afirmando que todo se produjo después de que esa noche su vecina entrase por la puerta y le sorprendiese “haciéndose una raya de cocaína”.
Según declaró, la puerta estaba abierta y ella, –que siempre se preocupaba de todo el mundo y velaba por el estado de sus vecinos, según afirma su entorno–, entró para preguntar por la salud del tío de los hermanos, al que supuestamente cuidaban tras haber sufrido un ictus y tener medio cuerpo inmovilizado.
“La puerta se encontraba medio abierta y ella entró en mi casa y me vio metiéndome unas rayas de cocaína”, expresó Julián a los agentes, asegurando que ella le reprochó su actitud, siendo entonces cuando, en lo que describió como un “ataque de ira” tras una discusión con ella, terminó golpeándola y murió de “manera instantánea”.
Exculpando al mismo tiempo a su hermano Manuel, refirió así que la mató de un solo golpe, pero todo su relato entra en una incongruencia directa con la autopsia y los resultados forenses preliminares, que señalaban que Francisca sufrió una violencia extrema antes de morir. Fue golpeada, amordazada, atada y desnuda de cintura para abajo. Presentaba numerosas fracturas en el cráneo, la cara y las costillas, y también en el hueso hioides.

Además, y en lo relativo al mayor de los hermanos, del auto del juez se desprende, contra la versión de Julián, que aunque Manuel “llegó más tarde a la casa”, es “evidente” que “conoce los elementos del momento de la muerte y hace afirmaciones sobre las partes íntimas de la víctima” en las conversaciones registradas por la UCO.
Al respecto, no obstante, este último, al que en el pueblo pacense conocen como ‘Lolo’, ha mantenido la coartada de que en la noche y en el momento en que sucedieron los hechos él se encontraba en un hospital de Mérida visitando a su padre, que estaba ingresado. Por eso, la investigación también tiene que determinar cuál fue su grado de participación, más allá de ser cómplice y participar de la ocultación de lo ocurrido durante estos 9 años. Y en ese sentido, precisamente, esa toma de muestras biológicas para cotejarlas con todas las pruebas halladas puede ser igualmente crucial.

La familia de Francisca Cadenas pide un nuevo examen de los restos óseos, a la espera de los informes definitivos
Con los dos hermanos entre rejas en el Centro Penitenciario Sevilla II de Morón de la Frontera, en Sevilla, la investigación continúa así tratando de esclarecer todas las circunstancias que rodean al crimen en Hornachos. Para ello, se está a la espera de los informes periciales definitivos, entre ellos los forenses y antropológicos. La entrega de saliva de Julián a la UCO, según avanza ElMundo, supondrá otro paso adelante en las diligencias.
Además, y paralelamente, la familia de Francisca Cadenas ha pedido un nuevo examen de los restos óseos en busca de posibles lesiones no detectadas, algo que ha sido autorizado por el juez instructor, según confirmó la abogada de los allegados de la víctima, Verónica Guerrero.
La acusación, que busca el mayor castigo posible para los hermanos ante la Justicia, intentará probar, tras apreciar “indicios de que pudo haber un móvil sexual”, que hubo una agresión sexual antes del homicidio, ante lo que pedirá “la pena máxima” que les permita el código penal, buscando la prisión permanente revisable en el juicio.

