La reacción de uno de los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas cuando la UCO apuntó al lugar donde ocultaban sus restos: “Sé lo que hay”

Julián, el menor de los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas, pronunció esas palabras tras casi nueve años ocultando el crimen
Los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas ensayaron lo que tenían que decir a la UCO: “No, Juli, no digas esas cosas”
BadajozJulián y Manuel, los dos hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas en Hornachos, pensaron que podían seguir engañando a todos casi nueve años después de que se hubiese denunciado la desaparición de su vecina, víctima en realidad de un crimen que estuvieron ocultando durante todo este tiempo. Sus restos mortales los escondieron en una arqueta en el patio de su vivienda y solo cuando la UCO, tras una tediosa investigación, apuntó que iban a picar en ese punto, el pequeño de los hermanos, señaló: “Se lo que hay”.
Con esas palabras, y para entonces, Julián ya sabía que, definitivamente, iban a atraparlos. Pese a que durante todo este tiempo, desde el 9 de mayo de 2017 en que se contextualizan los hechos, habían llegado a sentirse por encima de la ley y las autoridades, jactándose incluso de las tareas de investigación mantenidas en este largo periodo, esa superioridad que creían tener se vino abajo. La irrupción de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la investigación en 2024, tras siete años bloqueada, terminó por socavar la versión de los hermanos, que fueron sintiendo cada vez más su presión hasta verse, ya en este mes de marzo de 2026, completamente acorralados.

Los dos hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas, acorralados por la UCO
Los dos vecinos de Hornachos, que en todo este tiempo no dejaban de declarase inocentes, pasaron de sentir que jamás iban a ser descubiertos a asumir que no tenían escapatoria. La UCO les había estado escuchando durante más de un año tras instalar micrófonos en sus coches, su casa y hasta en 20 lugares de interés, donde vigilaron y grabaron sus conversaciones.
Fue así como los investigadores no dejaron de recuperar evidencias que indicaban que tanto Julián como Manuel hablaban en reiteradas ocasiones de Francisca, llegando incluso a manifestar una cierta “obsesión” por ella. Ambos, se referían al crimen en múltiples ocasiones e incluso cosificaban a la víctima, refiriéndose a sus partes íntimas y a circunstancias relativas a esa noche.
“No la vais a encontrar”, llegó a decir Julián en uno de sus “soliloquios”, –como los denomina la UCO–, en los que hablando solo reaccionaba tras haber visto un cartel de desaparición de Francisca Cadenas que los agentes habían situado estratégicamente para que precisamente lo viese y quedase registrada su reacción.
Esa llamativa frase, que precisamente apunta a esa superioridad con la que se creían, distaría mucho de la que pronunciaría tiempo después, cuando la UCO decidió redoblar la presión sobre ellos pasando a una nueva fase de la investigación que llevó a informarles del cambio en su situación procesal de testigos a investigados, algo que no dejó de inquietarles: “Lo del rincón es lo que más mal rollo me da”, llegó a decir Julián a Manuel en una de las escuchas, expresando entonces su temor e inseguridad.

El “rincón” en el que los hermanos escondieron los restos de Francisca Cadenas
Los agentes de la Guardia Civil no tardaron en encontrar ese “rincón” al que se refería el menor de los hermanos: una zona del patio de la vivienda que presentaba una irregularidad en el suelo, cubierta por cemento y losas de azulejo, entre plantas y basura y en un punto en que se había colocado una lavadora.
Allí, en una especie de arqueta, los agentes introdujeron una cámara por una hendidura y comprobaron que había algo; un hallazgo del que informaron al propio Julián para ver su reacción y comprobar si tenía algo que decir. Él, como recoge el medio ‘Hoy’, esbozó cuatro palabras: “Sé lo que hay”.
Después de eso, guardó silencio y no colaboró con las autoridades. Los agentes, con ambos hermanos presentes, acometieron así las tareas de levantamiento del suelo hasta hallar los restos óseos de Francisca Cadenas. Solo después Julián confesó el crimen y exculpó a su hermano Manuel, quien durante todo este tiempo ha mantenido la coartada de que estaba en el Hospital de Mérida, donde estaba ingresado su padre, en la hora en que se produjeron los hechos aquel 9 de mayo de 2017. Sin embargo, y pese a ello, del auto del juez se desprende que “Manuel llegó más tarde a la casa, pero es evidente que conoce elementos del momento de la muerte y hace afirmaciones sobre las partes íntimas de la víctima". Por ello, entre las cuestiones claves del juicio y la investigación, que continúa abierta, se encuentra determinar cuál fue su grado de participación en el crimen, así como si tras él hay además una posible motivación sexual, algo que la acusación tendrá que probar.

Julián y Manuel, los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas, en la prisión de Morón de la Frontera
Con distintas incógnitas sobre lo sucedido aquella noche todavía abiertas, –como la forma en la que se produjo exactamente el crimen y cómo llegó Francisca Cadenas a la vivienda de sus vecinos, –si de forma forzada o no–, ambos se encuentran en prisión, trasladados recientemente desde la cárcel de Badajoz al Centro Penitenciario de Sevilla II, en Morón de la Frontera.
Según la autopsia, Francisca Cadenas fue víctima de una violencia extrema antes de morir. Fue golpeada, amordazada, atada y desnudada de cintura para abajo, lo que indica una “muerte violenta causada por un mecanismo que pudiera asegurar la indefensión de la fallecida”. Su cadáver, además, apareció “aparentemente descuartizado por instrumentos aún no localizados en el propio domicilio de los investigados, según el auto del juez que decretó el ingreso de prisión de los hermanos, Miguel Gómez, firmado el 14 de marzo.

