Desaparecidos

El desesperado llamamiento de la familia de Rosalía Cáceres en el sexto aniversario de su desaparición: “Rogamos que se nos escuche”

Imagen del Ayuntamiento de Bohonal de Ibor en apoyo a la familia de Rosalía Cáceres. Ayuntamiento de Bohonal de Ibor
Compartir

Este lunes se cumplen exactamente seis años de la misteriosa desaparición de Rosalía Cáceres y la localidad cacereña de Bohonal de Ibor, donde se perdió su rastro, sigue siendo el epicentro de la reivindicación. Tras el resultado infructuoso del dispositivo de rastreo desplegado por la Guardia Civil el pasado 8 de mayo en el paraje de El Pibor, los vecinos de la comarca del Campo Arañuelo se echaron a la calle este pasado sábado para arropar a los familiares de la mujer de 74 años.

El acto, marcado por las recientes informaciones sobre el sobreseimiento provisional del sumario y la existencia de cuatro o cinco declaraciones con coartadas que los allegados consideran insuficientemente contrastadas, sirvió para escenificar un cambio de discurso. Aunque el entorno de Rosalía mantiene un respeto absoluto por las unidades que han participado en el caso, insiste en exigir formalmente un giro metodológico y la entrada de la Unidad Central Operativa (UCO) para evitar que el expediente quede archivado de forma definitiva como un simple accidente fortuito.

PUEDE INTERESARTE

Durante la concentración en la plaza del municipio, Salvador Serrano, yerno de la desaparecida y portavoz oficial de los afectados, tomó la palabra para leer un manifiesto cargado de dignidad, impotencia y exigencia institucional. En su intervención, Serrano desgranó los sentimientos de una familia que se niega a aceptar que el caso de esta mujer experta en el monte se convierta en un suceso "de segunda" frente a otros precedentes extremeños como los de Manuela Chavero o Francisca Cadenas.

PUEDE INTERESARTE

"Un enfoque distinto, una revisión, una oportunidad": el manifiesto de la familia

Este fue su discurso: "Esta es la crónica de un suceso imposible, en un espacio reducido y un tiempo limitado, el paseo de siempre sin el regreso habitual, una ida sin retorno, alguien que se desvanece de pronto como si el monte lo reclamara, sin explicación, dejando en este pueblo la sensación de que la normalidad y la rutina pueden romperse en silencio y sin previo aviso".

"Agradecemos infinitamente los recursos, el esfuerzo, la implicación y la profesionalidad demostrada por las autoridades en la última búsqueda del pasado 8 de mayo, pese al convencimiento y la sensación de que, después del tiempo transcurrido y los infinitos medios empleados, será difícil obtener ahora nuevos resultados".

"Hemos visto un despliegue similar a los de los primeros días y semanas de búsqueda. Lo recordábamos con anhelo y nos dejaba un sentimiento de vacío y abandono institucional con el paso del tiempo. Por eso esperamos que esta nueva iniciativa sirva para reactivar las esperanzas de futuros recursos dispuestos para obtener los resultados que hasta la fecha no hemos obtenido".

"Desde hace tiempo pedimos nuevas perspectivas, nuevos medios y métodos de trabajo, paralelos y compatibles, si se desea, con la hipótesis institucional actual, un cambio que no precise de muchos recursos, solo un enfoque distinto, una revisión, una oportunidad".

"Ante la posibilidad de poder encontrar paralelismos con otros casos (como el de Manuela Chavero o Francisca Cadenas), rogamos que se nos escuche y se atienda nuestra reiterada revisión del caso. Y lo hacemos con la convicción y el optimismo de generar un nuevo impulso que nos lleve a avanzar y resolver el enigma".

"Siempre hemos mantenido que es un caso difícil, en un entorno aislado, sin pruebas ni testigos, y su resolución será complicada incluso para la UCO. Por eso somos conscientes de que las dificultades y el intenso trabajo ya realizado por los actuales investigadores servirán como base sólida para que finalicen con éxito el reto que pretendemos".

"Gracias a todos por el apoyo y a la Guardia Civil por su trabajo incansable. Y gracias a los medios de comunicación, sin los cuales el caso pasaría a formar parte del olvido, sin posibilidad de calma ni duelo, cuestión que nos parecería injusto para ella, e inhumano para la familia. Seguiremos luchando con la ayuda y el apoyo de todos vosotros hasta encontrarla".

La desaparición de Rosalía Cáceres Gómez se remonta al 25 de mayo de 2020, cuando la vecina de Madrid, confinada en el pueblo por la pandemia, salió a caminar para perder peso y se esfumó tras una última llamada a las 13:55 horas. Seis años después, y pese a los intensos rastreos en un monte perimetrado, no ha aparecido ni un solo objeto personal, un misterio sin resolver que empuja a la familia a descartar el accidente y sospechar de otras hipótesis.