El fiscal afirma que el cura de Málaga grabó "a sangre fría" a las víctimas mientras las violaba
El ministerio público ha subrayado que el sacerdote se valió de su condición de religioso y pide que sea condenado a 72 años de prisión
El cura acusado de agresiones sexuales en Málaga alude a una "manipulación": "Nunca se han dado esos hechos"
La Fiscalía ha afirmado que el sacerdote malagueño acusado de sedar y agredir sexualmente a cuatro mujeres entre los años 2017 y 2019 grabó a "sangre fría" a las víctimas mientras las violaba.
La fiscal ha destacado este viernes durante su informe final que son hechos totalmente "deleznables" y graves y ha subrayado que las sometió a sumisión química tras suministrar a las víctimas algún tipo de droga que las privaba de conciencia. Ha reprochado que no solo las violaba sino que las grababa, sino que les hacía fotos y luego guardaba todo el material gráfico en diferentes carpetas con el nombre de cada una de las víctimas.
El ministerio público ha subrayado que el sacerdote se valió de su condición de religioso y pide que sea condenado a 72 años de prisión por cuatro delitos de agresión sexual y de revelación y descubrimiento de secretos, ambos con carácter continuado, y otros tantos de lesiones con el agravante de abuso de confianza y alevosía.
Respecto a cómo se descubrieron los hechos ha recordado que fue la pareja sentimental la que encontró de manera casual el disco duro con las imágenes y ha precisado que ella lo puso en el televisor pensando que eran películas o series. "No estaba escondido, estaba en un cajón del mueble del salón", ha relatado la fiscal, que ha incidido en que la cadena de custodia estuvo garantizada.
La fiscal ha destacado que los hechos son "irrefutables" y ha precisado que "cae por su propio peso" que sea un montaje, al tiempo que ha dicho que si creían lo contrario, podrían haber traído un perito para demostrarlo, pero que no lo han hecho porque saben que no han sido manipuladas.
Las acusaciones particulares, que representan a las víctimas, han insistido en que la cadena de custodia fue íntegra y no hubo ninguna alteración y han lamentado las secuelas permanentes y persistentes que sufren las afectadas y que les afecta a su vida diaria y a sus creencias religiosas. Uno de los abogados de la acusación ha precisado que el acusado crea un mundo paralelo porque el material no fue manipulado ni alterado y ha quedado demostrado la autenticidad del mismo.
La defensa incide en "irregularidades" cometidas por la denunciante
La defensa, que ha pedido la absolución de su cliente, ha incidido en las "irregularidades" cometidas por la denunciante para conseguir el disco duro tras un enfado con el acusado porque no quería verla y ha insistido en que entró en la vivienda sin el consentimiento del mismo para hacer una "verdadera inspección". Para esta abogada tampoco ha quedado acreditado que vivieran juntos y ha insistido en que incluso ella le amenazó con destrozarle con una supuesta prueba de origen ilícito. El letrado que representa a la Diócesis malagueña, acusada como responsable civil subsidiario, ha mantenido que los hechos se produjeron en el ámbito privado, cuando estaban de ocio y sin relación con la actividad religiosa.
Ha precisado que la Diócesis ha colaborado en toda la investigación y ha lamentado que se confundan la Iglesia con viviendas privadas "eran encuentros privados y clandestinos" con amigas de su juventud, algunas desde la niñez, y muchos de ellos cuando todavía no era ni sacerdote.
"La Iglesia no facilitó, no toleró ni era conocedor de los hechos", ha insistido el letrado, que también ha subrayado que la Diócesis tampoco derivó las víctimas al acusado ya que eran amigas de él anterior a que se ordenara como sacerdote. El juicio ha quedado visto para sentencia y el procesado no ha hecho uso de su derecho a la última palabra.