El exjefe de uno de los instructores en la muerte de María Eduarda: "Consideraba innecesario revisar la seguridad y era arrogante"
El empresario dice que lo despidió "porque utilizaba métodos de anclaje de los mosquetones obsoletos"
Los instructores que debieron atar a Maria Eduarda reconocen una falta de entendimiento antes del salto: "A veces lo hacía yo y otras Felipe"
Danilo Druzian, exjefe de Luís Felipe Egoroff, uno de los trabajadores detenidos por la muerte de María Eduarda Rodrigues, la joven de 21 años que murió por no estar bien atada tras ser lanzada por un puente en Brasil ha hablado sobre el empleado, que estuvo trabajando con él desde 2018 y 2023.
El trabajador se encuentra en prisión preventiva tras el fatal accidente el pasado sábado, que no solo ha cuestionado la falta de seguridad en la organización de la actividad sino también el exceso de confianza de todos los trabajadores que explicaron que ninguno de ellos tenía asignada exclusivamente la tarea de revisar el anclaje de la cuerda que sujeta el arnés de los clientes.
El motivo del despido en su anterior empresa
El empresario ha confesado a medios brasileños que el trabajador “tenía un exceso de confianza en lo que hacía porque ha hecho más de 5.000 saltos a lo largo de su vida”: “Es algo preocupante porque esa actitud puede causar un accidente por descuido y falta de atención fundamental”. Además, ha confesado que en 2023 vio como Egoroff preparaba un salto utilizando un método obsoleto y considerado muy poco seguro para el anclaje de los mosquetones.
Cuando fue advertido de que lo que estaba haciendo ponía en peligro a los clientes, “se irritó y reaccionó de manera arrogante”, por lo que al poco tiempo fue despedido por mostrar una actitud muy resistente a la autoridad y desde entonces decidió trabajar de manera independiente fundando el grupo informal ‘Entre Cordas’, la empresa con la que la joven realizó el salto que acabó con su vida hace menos de una semana y que ha conmocionado no solo a todo un país, sino a todo el mundo por la repercusión que tuvo las imágenes previas en redes sociales.
La versión de los trabajadores hasta el momento
Las autoridades brasileñas siguen investigando lo ocurrido para tratar de esclarecer los hechos y han averiguado que, la mañana en la que murió María Eduarda, tenían programados un total de 92 saltos para una sola jornada y que trabajaban sin permisos municipales. La fallecida pagó 55 euros: 30 por el salto y 25 euros extras por grabar la experiencia.
Los tres trabajadores que sujetaban a la joven para lanzarla a una altura de 40 metros no habían anclado la cuerda a su arnés, lo que hizo que María Eduarda cayese al vacío sin ningún tipo de sujeción. Una caída mortal que ha dado mucho de qué hablar y que ha puesto a la empresa en el punto de mira por la falta de seguridad con la que operaba.
Por su parte, los tres trabajadores detenidos alegaron en el interrogatorio inicial de las autoridades que habían sufrido un “apagón mental colectivo” explicando que eran incapaces de recordar el momento en el que se produjo el error y la falta de supervisión, pese a que en los vídeos publicados del salto de María Eduarda se escuchaba a algunos testigos avisar de que la cuerda se encontraba enrollada en la plataforma.