Tribunales

Un ginecólogo de un hospital de Madrid, investigado por dos presuntas agresiones sexuales con sumisión química: "Yo te gritaba que no lo hicieras"

Un ginecólogo de un hospital público de Madrid, investigado por dos presuntas agresiones sexuales con sumisión química
Imagen de archivo de un ginecólogo. Europa Press
  • Una mujer que fue su pareja le denunció después de haberle escrito también un correo electrónico que obra en poder del juzgado

  • "Sé lo que eres y para eso no hay tratamiento ni terapia posible, los violadores no se reinsertan", recalcaba la denunciante al ginecólogo

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MadridUn ginecólogo de un hospital público de Madrid permanece investigado por dos presuntos delitos de agresión sexual con sumisión química después de que una mujer que fue su pareja presentase una denuncia contra él reclamando justicia y reclamando que se le impida ejercer su profesión.

"Sé lo que eres y para eso no hay tratamiento ni terapia posible. Los violadores no se reinsertan y la mayoría vuelve a violar en cuanto tiene la oportunidad. Me pregunto cuántas veces me habrás drogado para hacerlo", llegaba a señalarle la denunciante a su expareja en un correo que obra en manos del juzgado encargado del caso, que se remonta años atrás, siendo que ya en agosto de 2023 la mujer declaró para ratificar la versión de lo que escribió en ese correo e insistir en que fue violada por el ginecólogo.

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El correo en el que la denunciante acusaba al ginecólogo de haberla violado

En manos del juzgado número tres de San Lorenzo de El Escorial, en un auto del que se hace eco el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica, se subraya que “los hechos denunciados pudieran ser constitutivos de un delito de agresiones sexuales del artículo 178 y 179 de Código Penal", adoptando la jueza del caso la tesis de la Fiscalía, que solicitó investigar al especialista en ginecología en octubre de 2025.

Según relataba la denunciante en ese correo que envió al ginecólogo, ella había expresado tajantemente su rechazo y no hubo consentimiento: “Te dije que no al instante y traté de alejarme de ti, pero me rodeaste fuerte con tu brazo”, cuenta, narrando cómo él continuó hasta consumar. “Yo te gritaba que no lo hicieras”. “Seguiste, no paraste hasta terminar. Te daba igual que llorase. Lloraba de dolor”, escribía, recordando igualmente la supuesta reacción del denunciado a la mañana siguiente: “Pensé que no te acordarías”, le habría dicho.

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La mujer, además, hace alusión a otras posibles agresiones, así como referencia expresa al presunto uso de sumisión química: “Jamás se me habría pasado por la cabeza lo de las drogas si tú mismo no me hubieras preguntado una vez si yo aceptaría someterme a la sumisión química. Me lo preguntaste en serio. Te contesté (igual de seria) que aunque aceptase en ese momento seguiría siendo una violación", le dijo en ese correo, recogido por la investigación y el auto del que se hace eco Prensa Ibérica.

La respuesta del ginecólogo, que insiste en su inocencia

Tras ese mensaje a través de correo electrónico, el hombre le contestó: “. "Aún no doy crédito a tu correo...Desde ayer estoy en shock y no he tenido ni fuerzas para responder... Semejantes burradas para hacer daño", dijo.

Frente a la jueza, niega la acusación defendiendo su inocencia. Y más allá, desliza que todo podría ser parte de un acto de venganza de la denunciante tras un enfado porque, según declaró y tal como recoge el citado medio, una amiga durmió en su casa la noche anterior en la que se contextualiza la supuesta agresión que encabeza el correo.

Defendiendo que tenían una relación normal y que después de aquello fueron a comer juntos, aportando además varias conversaciones de WhatsApp para sostener su versión, explicó, por otro lado, que sí tenían algunos problemas porque él era incapaz de “satisfacerla”. Por eso, dijo que incluso acudió en busca de ayuda especializada.

La denunciante se puso en contacto con otra expareja del ginecólogo

Por otra parte, y en el curso de las diligencias, el caso sumó complejidad después de que se conociese que la denunciante se puso también en contacto con otra expareja del médico. Con ella intercambió distintos mensajes sobre las conductas sexuales del ginecólogo: “Contigo se acostaba cuando estabas inconsciente. Te bajaba las bragas, lo hacía, te limpiaba con una toallita y te las volvía a poner", le decía la denunciante, a lo que la exmujer del acusado le señalaba: “Me despertaba con la dichosa toallita. Ahora no sé si me habría puesto algo".

En el curso de la investigación, por otro lado, una psicóloga forense evaluó a la denunciante, determinando que "mantiene su percepción de haber sido víctima de una agresión sexual" y que fue recordando distintos episodios vividos junto a él. Episodios que, según el informe de ésta, llevan a pensar que el acusado “posiblemente la hubiese agredido más veces que no recuerda por estar bajo los efectos de consumos abusivos de alcohol o incluso de otras sustancias que la pudiese suministrar sin ella saberlo". Por eso, la denunciante exige que le “encierren” o que, como mínimo, “deje de ser ginecólogo”.

En ese sentido, el informe de la psicóloga forense concluye que ésta última tiene “conciencia y control” de lo que afirma, sin tener síntomas de estrés postraumático.