La jueza que investiga la muerte de Leo, un bebé de 5 meses en una guardería de Barcelona, apunta a una posible negligencia del centro

Juegos infantiles didácticos en una guardería
Leo, de cinco meses, solo llevaba tres días acudiendo a la guardería El Petit Vailet de El Masnou, Barcelona. Pixabay
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El juzgado de Mataró que investiga la muerte de un bebé de cinco meses fallecido en abril de 2024 en la guardería El Petit Vailet de El Masnou, Barcelona, ha dado un giro al caso al contar con nuevos indicios que apuntarían a una posible negligencia por parte del personal del centro. 

Según cuenta el diario El País, la jueza instructora tiene nuevas evidencias que señalan la posible responsabilidad por la muerte del pequeño Leo de dos de las trabajadoras de la guardería. Se trata de la cuidadora principal y de una auxiliar de 18 años.

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Declaraciones contradictorias

El caso se archivó en un primer momento porque el informe preliminar de autopsia hablaba de “muerte súbita”. Sin embargo, el informe definitivo, recibido en febrero, concluyó que el bebé murió por una “insuficiencia respiratoria”. Este hallazgo reactivó la causa y reforzó la sospecha de la familia de que Leo no recibió la supervisión adecuada en sus últimos minutos de vida.

La investigación judicial se centra ahora en esclarecer quién estaba a cargo del bebé y si se cumplieron los protocolos de vigilancia. La cuidadora principal declaró inicialmente ante los Mossos que había comprobado que Leo respiraba. Pero ante el juez rectificó y reconoció que no lo hizo porque se había ido a comer a las 13.45 horas, dejando a los ocho bebés bajo la responsabilidad de la otra investigada, una auxiliar muy joven que llevaba apenas nueve días en el centro.

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El contrato de esta auxiliar especificaba que solo podía trabajar hasta las 13.00 horas, pero a la hora del suceso seguía sola con los menores. La joven no ha declarado aún porque no tenía abogado asignado. Fue despedida ocho meses después por un supuesto “rendimiento insuficiente”.

Estas contradicciones han llevado a la jueza a profundizar en si hubo una falta de supervisión directa en un momento crítico. La madre del bebé, Raquel Algilaga, anestesista y especialista en reanimación, sostiene que su hijo estaba sano y que una asfixia habría generado señales físicas y ruidos que alguien debería haber detectado.

La familia denuncia además la “incompetencia” del centro tanto antes como después del suceso. Raquel asegura que nadie supo responderle quién fue la última persona que vio a su hijo con vida y critica el “silencio” posterior de la guardería. “Lo que no hay que hacer es dejar a los niños solos o sin atención. Mi hijo no se tenía que morir”, afirmó.

El País informa de la negativa de la dirección de El Petit Vailet a comentar este cambio en la instrucción “por respeto absoluto al procedimiento judicial en curso y a la intimidad y el dolor de la familia”, aunque asegura su “plena colaboración”.

La muerte de Leo

Leo acudía a la guardería en periodo de adaptación y solo llevaba tres días asistiendo. A las tres de la tarde, su madre llegó a recogerlo y se encontró con gritos de auxilio. Cuando ofreció ayuda, la directora le entregó el cuerpo “blanco y frío” de su hijo. Raquel intentó reanimarlo pese a saber que ya no había nada que hacer.

El bebé había sido diagnosticado de bronquiolitis dos semanas antes, pero su pediatra había autorizado su asistencia al centro con recomendaciones de supervisión y lavados nasales.