Accidente

La tía de Carlota, la menor superviviente del accidente del bodeguero Iván Sanz: “La vida te ha puesto delante un camino que ningún niño querría recorrer”

Coche fúnebre en los ritos de despedida a la familia del bodeguero Iván Sanz. EFE
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ValladolidLa Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid fue ayer el escenario desde el que una multitud de personas, en una desgarradora ceremonia repleta de gestos de apoyo y cariño, despedía al director general de la célebre bodega Dehésa de los Canónigos, el bodeguero Iván Sanz, su esposa Irene Garijo, y sus dos hijos, Irene y Luis Álvaro, de 17 y 14 años, fallecidos todos ellos en un terrible accidente de tráfico. Todo ocurrió en la A-67, en el kilómetro 83, a la altura de Herrera de Pisuerga, en Palencia, cuando la familia circulaba de regreso a Valladolid tras pasar unos días en Cantabria. Todos murieron en el acto, salvo Carlota, la otra hija del matrimonio, de apenas nueve años, única superviviente de la tragedia tras ser trasladada de urgencia en helicóptero al Hospital Universitario de Burgos para ser intervenida quirúrgicamente de las graves heridas sufridas.

Con la menor recuperándose en ese centro hospitalario, los mensajes de esperanza frente al dolor y la desolación se centraron en ella, sobre la que ahora se vuelca la familia, consciente de la durísima situación que debe afrontar a partir de ahora, teniendo que luchar contra unas secuelas que más allá de lo físico son especialmente demoledoras en lo psicológico. Por eso, desde la familia, sus seres queridos insisten en el mismo mensaje: "Jamás vas a caminar sola".

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El mensaje de la hermana del bodeguero Iván Sanz a Carlota, la única superviviente del accidente en Palencia

"Con solo 9 años, la vida te ha puesto delante un camino durísimo que ningún niño tendría que recorrer. Pero también queremos que sepas que jamás vas a caminar sola. En todos nosotros encontrarás una familia entera que te abrazará, te cuidará y te querrá todos los días de tu vida. El amor infinito de tus padres, de Irene y de Álvaro vivirá para siempre en tu corazón y será tu guía", pronunció Marta Sanz, hermana del bodeguero fallecido, en uno de los mensajes más desgarradores del funeral, que fue oficiado por el arzobispo de Valladolid, Luis Argüello.

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De igual modo, en medio del dolor, Marta también tuvo palabras para su hermano, su cuñada y sus sobrinos, víctimas de un fatal accidente de tráfico para el que nadie es capaz de encontrar consuelo.

"Hoy no habla solo una hermana. Hoy habla una familia rota por el dolor. Iván era el pequeño de cuatro hermanos y, desde el mismo día en que nació, llenó nuestra casa de alegría y de una vitalidad contagiosa. Para mí, además, era mi hermano pequeño, mi ojito derecho. Hay lazos que ni la muerte puede romper. Hermano, allí donde estés, quiero que sepas que siempre te hemos querido y siempre te querremos", expresó, conmoviendo a todos en el recuerdo de todos ellos.

También dirigiéndose hacia Irene Garijo, Marta ha querido destacar "el amor puro con el que cuidó de Iván y la complicidad de la hermosa familia que formaron". "Muy querida" por todos, como también ha destacado la Diputación de Valladolid, era trabajadora de Valladolid Avanza, sociedad pública dependiente de la institución dedicada a dinamizar la economía, cultura y turismo provincial.

El desgarrador recuerdo a los dos menores fallecidos en el accidente

Junto a ellos, en ese fatal accidente de tráfico en el punto kilométrico 83 de la A-67, también murieron sus hijos Irene y Álvaro, ambos menores de 17 y 14 años, a los que también Marta quiso recordar dedicándoles unas palabras que terminaron de desbordar la emoción de todos los presentes en el lugar. Sobre la niña, "Irenita", recordó que era un reflejo de "ilusión pura, dulzura y bondad", mientras sobre el pequeño Álvaro, quien además era su ahijado, señaló: "Eras un niño excepcional, noble y educado. Ser tu madrina ha sido uno de los mayores regalos que Dios me ha concedido".

Por último, en su intervención, tal como recoge El Norte de Castilla, Marta quiso cerrar la ceremonia con un mensaje de fe, recordando también a su padre, fundador junto a su madre de la prestigiosa bodega de la Dehesa de los Canónigos, fallecido en mayo del año pasado, al que ahora imagina recibiendo a los cuatro en el cielo para "descansar en paz, unidos para siempre y cuidándolos desde arriba".