Barcelona

La defensa de Jonathan Andic reconoce los paseos de la terapia de confrontación, pero niega que incluyeran situaciones extremas entre padre e hijo

La terapeuta de la familia Andic, Julia Lüderwaldt, y el hijo del fundador de Mango, Jonathan Andic. Europa Press
Compartir

BarcelonaLa defensa de Jonathan Andic sale al paso de las últimas informaciones que apuntan a las declaraciones de una mujer británica que actuaba como colaboradora de la famosa terapeuta que asistió en la relación entre el hijo del fundador de Mango y el propio empresario, fallecido durante una excursión conjunta por el macizo rocoso de Montserrat, en Barcelona, el pasado 14 de diciembre de 2024.

Ante los Mossos, esta última, según ha avanzó El Periódico y confirmaron a EFE fuentes cercanas al caso, supuestamente declaró que, como parte de una terapia de confrontación, se le encargó encontrar rutas para que el hijo de Isak Andic se pusiera en “situaciones extremas” y “al borde del precipicio”, algo que la defensa niega tajantemente, aunque reconoce paseos como parte de la terapia.

PUEDE INTERESARTE

La versión de la defensa de Jonathan Andic sobre las rutas de la terapia de confrontación

Mientras la investigación continúa tratando de esclarecer las circunstancias exactas que derivaron en la muerte del entonces hombre más rico de Cataluña, y con Jonathan Andic acusado de homicidio, las informaciones relacionadas ahora con la colaboradora de la terapeuta, Julia Lüderwaldt, vuelven a poner el foco precisamente en la denominada “terapia de confrontación” a la que esta última sometía a sus clientes, que generalmente pertenecían a personas acaudaladas y de la burguesía catalana, como en el caso del fundador de Mango y su heredero.

PUEDE INTERESARTE

La colaboradora sostiene que se le encargó buscar lugares y rutas “extremas” como parte de esa metodología de trabajo, sosteniendo, eso sí, que se realizaba con el propósito de poner al cliente en la posición de tener que confrontar sus problemas en un espacio difícil. Por eso, admitió que acompañó a Jonathan Andic a hacer una excursión previa por las cuevas del salitre de Collbató, en Monserrat, justo una semana antes de que padre e hijo realizasen la ruta conjunta en la que el progenitor murió tras caer, por circunstancias aún bajo análisis y escrutinio, por un barranco en ese macizo rocoso de Barcelona.

Frente a ello, la defensa del hijo del empresario, que mantiene el eje principal de su estrategia en tratar de demostrar que Isak Andic murió de forma accidental, admite que las excursiones formaban parte de la terapia, pero niega que incluyesen situaciones extremas entre padre e hijo.

“Las informaciones que corren contienen imprecisiones notables. La terapia incluía paseos, pero han sido adjetivados con notas que Jonathan Andic ni conocía ni comparte”, asegura la defensa de Jonathan Andic, tal como refiere El Mundo, señalando estas matizaciones.

“Toda información procesalmente no contrastada debe recibirse desde la prudencia y, sobre todo, desde el sosiego interpretativo”, incide la defensa, negando esa parte de las declaraciones que han salido a la luz respecto a la colaboradora de la terapeuta, que declaró ante los Mossos d’Esquadra el 29 de junio y el 6 de julio, llegando a aportar además mensajes y audios que había intercambiado con la terapeuta, Julia Lüderwaldt, y también algunos textos con el propio Jonathan Andic, cuando tenía ese teléfono móvil que después de la muerte de su padre y con la investigación centrándose en su persona, dijo que le robaron durante un viaje exprés a Ecuador.

El papel de la colaboradora de la terapeuta

Con todo, la aparición de la figura de la colaboradora de la terapeuta ha añadido todavía más dudas e incógnitas alrededor del caso, mientras las autoridades siguen examinando todos los indicios existentes y todas las pruebas recabadas hasta el momento.

En sus declaraciones, según El Periódico, la colaboradora manifestó que Jonathan nunca le llegó a decir que acudiría a la ruta junto a su padre. De hecho, declaró que le dijo que  haría una excursión con una sobrina como “regalo”, pero no con su progenitor.

Sobre ella, en concreto, la propia terapeuta Julia Lüderwaldt ya contó en sede judicial el 30 de junio que le ayudaba a buscar enclaves para “pasear a pacientes” de sus terapias.