Accidente de tráfico

Valeria, la biotecnóloga española en coma en una UCI de Australia: de la UAB a un laboratorio en Nueva Zelanda antes de llegar a Perth

Valeria, la biotecnóloga española, durante su etapa en Nueva Zelanda, cuando trabajó en Pinpoint Hort Lab Services. RRSS
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Valeria Arango Trujillo, la joven biotecnóloga española de 22 años que permanece en coma tras sufrir un grave accidente de tráfico en Australia, había construido desde muy joven un perfil marcado por la ciencia, la formación y su interés por conocer nuevas culturas. Tras completar sus estudios, decidió emprender una etapa en el extranjero junto a una amiga y compaginar su vocación profesional con nuevas experiencias laborales y personales.

Su familia la define como una joven inquieta, inteligente y con ganas de aprender, que había decidido tomarse un año sabático para mejorar su inglés y seguir creciendo antes de dar el siguiente paso en su carrera. Ahora sus padres, Sandra y Jon, permanecen junto a ella en el hospital, pendientes de una evolución todavía incierta y aferrados a la esperanza de que pueda despertar y recuperarse.

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Valeria se encontraba trabajando en una fábrica de lácteos cuando sufrió el accidente que cambió sus planes. Mientras sus padres afrontan la incertidumbre sobre su estado de salud y una factura hospitalaria que no deja de crecer, sus amigos y familiares se han movilizado para ayudarles en uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Repasamos la prometedora trayectoria de la joven biotecnóloga.

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Una trayectoria entre la biotecnología, la investigación y la estética

Valeria Arango Trujillo, nacida en Madrid y criada entre la capital y Bilbao, comenzó a labrarse un perfil profesional polifacético desde muy joven. Tras completar el Bachillerato de Ciencias en Salesianos España entre 2019 y 2021, inició en septiembre de ese mismo año el Grado en Biotecnología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Durante su etapa universitaria, combinó sus estudios con diversos trabajos de atención al cliente (como asesora de belleza, auxiliar de eventos y camarera) y enriqueció su formación académica con una estancia Erasmus+ entre septiembre de 2024 y febrero de 2025 en la Universidade de Coimbra (Portugal), centrándose en biología y antropología.

Su vocación científica culminó entre febrero y junio de 2025 al realizar sus prácticas de investigación en el Departamento de Ingeniería Química, Biológica y Ambiental de la UAB, participando en el proyecto MEPLABCO2 sobre purificación de enzimas para la industria farmacéutica y cosmética. Paralelamente a sus estudios, Valeria diversificó sus competencias obteniendo certificaciones en áreas muy variadas: desde la acreditación en buceo (Open Water Scuba Diver de PADI en julio de 2025) hasta un avanzado nivel de inglés acreditado por el examen oficial IELTS en noviembre de 2025.

Tras graduarse con éxito en junio de 2025, decidió iniciar una etapa internacional de aprendizaje y crecimiento personal. En octubre de 2025 emprendió un año sabático en Nueva Zelanda, donde ha logrado aplicar sus conocimientos académicos trabajando a jornada completa como técnica de laboratorio en Pinpoint Hort Lab Services (Te Puke) entre marzo y mayo de 2026, participando en análisis de laboratorio durante la campaña del kiwi. Una etapa que la propia Valeria valoró muy positivamente al finalizar hace apenas dos meses, expresando públicamente sentirse "increíblemente agradecida por la oportunidad de haber trabajado" en la compañía.

En febrero de este año, mientras completaba su etapa en Nueva Zelanda, había obtenido también la licencia para el manejo de carretillas elevadoras (Forklift license). Fue en el mes de mayo cuando se trasladó a Australia para continuar su experiencia en el extranjero. Allí comenzó a trabajar en una zona regional con el objetivo de reunir los 88 días de empleo necesarios para tener su visado Sin embargo, sus planes se han truncado en esta última etapa con el accidente, mientras se adaptaba a su nueva rutina en una granja.

Más allá de su experiencia académica y laboral inmediata, las aptitudes de Valeria reflejan una singular convergencia entre el rigor científico y el mundo de la estética. En sus años de formación acreditó competencias en maquillaje de efectos especiales, caracterización teatral y cuidado de la piel, dominios que supo conectar con destrezas analíticas avanzadas de laboratorio como la cromatografía líquida de proteínas a alta velocidad (FPLC), la biología celular y molecular y los protocolos de bioseguridad en entornos de investigación.

Esta clara inclinación hacia la interfaz entre la ciencia y el bienestar personal definía también sus ambiciones profesionales a futuro. Sus principales focos de interés y seguimiento empresarial se orientaban de forma constante hacia grandes multinacionales de la dermo-farmacia y la cosmética (como L'Oréal, Roche, CeraVe o Johnson & Johnson), así como a firmas e institutos de vanguardia en biotecnología aplicada, medicina regenerativa y desarrollo de biosensores (como Histocell, Grifols, Tecnalia o Cocoon Bioscience), marcando la hoja de ruta de una prometedora carrera en el sector biofarmacéutico que ha quedado trágicamente en suspenso.

El accidente que la mantiene en coma y las recaudaciones para apoyar

Valeria continúa ingresada en la UCI del Royal Perth Hospital tras el accidente. La joven permanece bajo vigilancia médica por la gravedad de las lesiones y los médicos todavía no pueden determinar cómo evolucionará. Sufrió una lesión axonal difusa, un traumatismo cerebral severo, y sus padres esperan ahora conocer el alcance de las posibles secuelas.

"No sabemos cuándo puede despertar ni si se va a recuperar o si va a necesitar ayuda las 24 horas del día toda la semana. Estamos a la espera de ver cómo queda todo", explica Sandra Trujillo, la madre de Valeria, que ha viajado desde España hasta Australia junto a Jon Arango, el padre de su hija.

La joven ya ha sido sometida a una traqueotomía después de varios días con ventilación mecánica. El 14 de julio fue trasladada en helicóptero tras el siniestro. El vehículo que manejaba dio un volantazo por causas que siguen investigándose antes de dar varias vueltas de campana y chocar contra un árbol. "Ya le han practicado la traqueotomía. No podía tener el tubo más tiempo", explica Sandra sobre una de las últimas intervenciones practicadas a su hija.

La familia afronta además una situación económica especialmente complicada. Valeria viajó a Australia desde Nueva Zelanda sin un seguro de viaje que cubriera su asistencia sanitaria, algo que su madre asegura que desconocía. Ahora, sus padres intentan averiguar si el seguro asociado al vehículo que conducía, que viene incluido con la compra y que, según explican, cubriría a terceros, podría hacerse cargo de parte de los gastos médicos de la joven. "Lo que estamos mirando es si hay algún tipo de ayuda para mi hija, ya que todavía no sabemos cómo fue el accidente", explica Sandra. Los gastos de la amiga que viajaba con la biotecnóloga estarían totalmente cubiertos.

El Royal Perth Hospital ha trasladado a los padres una estimación de 83.000 dólares australianos por los primeros 16 días de hospitalización, una cantidad que no incluye la traqueotomía ni otras posibles intervenciones. Cada noche adicional en el hospital supone, según explica Sandra, unos 3.700 dólares australianos. "No la pueden mover a España y no sabemos cuánto podría tardar en despertarse. No sabemos si serán tres meses, seis o un año. Necesitaría mucha terapia", lamenta la madre.

La familia y los amigos de Valeria han puesto en marcha dos campañas de recaudación de fondos para ayudar a cubrir los costes de la hospitalización y los gastos derivados de la estancia de sus padres en Australia. Ambas iniciativas ('Ayúdanos a apoyar a Valeria' y 'Ayudemos a Valeria en su lucha por recuperarse') ya han logrado reunir más de 100.000 euros. Mientras tanto, Sandra y Jon permanecen junto a su hija, aferrados a la esperanza de que despierte y pueda salir adelante.