Hugo, el dueño del bar de Valencia acusado de matar a su hijastro a golpes con una maceta: "Él iba muy tomado y me atacó"
Hugo, conocido como 'El Comandante' y que aseguraba haber pertenecido a las FARC, está acusado de asesinar a su hijastro Harold
Los vecinos del dueño del bar de Valencia acusado de matar a su hijastro: "Nunca tenía clientela y siempre seguía abierto"
La investigación sobre el crimen ocurrido en el restaurante colombiano La Esquina Tropical, en el barrio valenciano de Ayora, ha dado un giro en las últimas horas. Aunque el propietario del establecimiento, Hugo A. M., aseguró inicialmente que había golpeado a un supuesto ladrón que trataba de robarle, las pesquisas de la Policía Nacional apuntan a un escenario muy diferente y ponen en duda la versión ofrecida por el detenido.
Según informan fuentes como 'Levante-EMV', la víctima era Harold Esteban, de 20 años, hijo de la pareja sentimental del arrestado. Se baraja que ambos habrían pasado la noche juntos en el local consumiendo alcohol y drogas antes de que, entre las 04:00 y las 06:00 horas de la madrugada del miércoles, se produjera la agresión mortal. El hombre no avisó a los servicios de emergencia hasta pasadas las 09:30 horas.
La autopsia preliminar ha confirmado que el joven falleció a consecuencia de varios golpes en la cabeza que afectaron a centros neurológicos vitales. Además, los investigadores creen que durante las horas transcurridas hasta la llamada al 091 el detenido habría intentado alterar la escena del crimen, por lo que continúan reconstruyendo minuto a minuto lo sucedido en el interior del establecimiento.
Una versión llena de contradicciones
El propietario del restaurante regresó este pasado jueves al establecimiento de la calle de los Hierros acompañado por agentes del Grupo de Homicidios y de la Policía Científica durante un registro judicial destinado a reconstruir la secuencia de los hechos y comprobar si su relato era compatible con las pruebas halladas en el local. La diligencia se desarrolló en presencia de la letrada de la Administración de Justicia, del propio detenido y de su abogada.
Durante esa inspección, el arrestado aseguró ante los investigadores: "El 'pelao' iba muy tomado y me atacó". Sin embargo, cuando fue preguntado por los periodistas que aguardaban en el exterior del establecimiento respondió con un escueto: "Yo no he matado a nadie", una afirmación que contrastaba con las explicaciones que estaba ofreciendo a los agentes.
El hombre sostiene que ambos permanecieron juntos durante toda la noche y que, tras quedarse dormido en un sofá cama que utilizaba para pasar algunas noches en el local, sorprendió al joven rebuscando para robarle dinero. Según su relato, comenzó entonces un forcejeo durante el que la víctima cayó bajo una mesa y terminó golpeándole accidentalmente con una maceta de arcilla. No obstante, los investigadores consideran que las lesiones apreciadas en el cuerpo y la violencia reflejada en la autopsia preliminar no encajan con esa versión.
Más de tres horas hasta pedir ayuda
Uno de los aspectos en los que se centra ahora la investigación es el tiempo transcurrido entre la muerte del joven y el aviso a los servicios de emergencia. Las primeras conclusiones forenses sitúan el fallecimiento entre las 04:00 y las 06:00 horas de la madrugada, mientras que la llamada del detenido al 091 no se produjo hasta tres horas y media después.
Antes de telefonear directamente a la Policía Nacional, el hombre habría llamado a una de sus hijas para decirle que un supuesto ladrón había intentado robarle y que lo había golpeado. Fue ella quien alertó inicialmente al 112. Poco después, el propio detenido contactó con el 091 para comunicar que creía haber matado a un joven, aunque, según las informaciones publicadas, omitió que se trataba del hijo de su pareja.
Los primeros agentes que accedieron al establecimiento encontraron numerosos indicios que no encajaban con el relato del arrestado. Entre ellos figuraban un cubo con agua sanguinolenta, restos de sangre repartidos por distintas dependencias del local y otros elementos que apuntarían a un intento de limpieza antes de avisar a las autoridades, detalla la fuente local citada. Las pruebas toxicológicas y el resto de los análisis periciales serán ahora determinantes para esclarecer cómo se produjo realmente la muerte de Harold Esteban. El hombre detenido, de 62 años, triplicaba en edad a la víctima y doblaba su peso.
Hugo, apodado 'El Comandante', aseguraba que perteneció a las FARC
Mientras la Policía continúa recabando pruebas, varios vecinos de la calle de los Hierros (carrer del Ferro) explicaron a la web de 'Informativos Telecinco' cómo vivieron el despliegue policial y cómo era el establecimiento antes del crimen. "Nos sorprendió su arresto. Al dueño del bar le he visto muchas veces. Siempre le he visto metido en el bar o en la puerta", relataba una trabajadora de un negocio cercano.
La mujer aseguraba que había un aspecto que siempre le llamó la atención del restaurante: "Nunca tenía clientela y él siempre seguía abierto, era muy llamativo". También recordaba que las autoridades acordonaron durante buena parte de la mañana el tramo de la calle de los Hierros que conecta con las calles Felipe Salvador y l'Almirall Cruïlles para facilitar la inspección ocular y el trabajo de los investigadores.
La misma percepción compartía otro vecino de la zona. "El bar La Esquina Tropical está regentado por un señor de condición física gruesa bastante conocido. Siempre que he pasado por aquí he visto a una o dos personas como máximo, salvo en los partidos de fútbol de Colombia en el Mundial, que había más personas", afirmaba. "Yo me he preguntado muchas veces cómo conseguía pagar el alquiler", añadía el hombre. Sobre el detenido, agregaba que apenas cruzaba unas palabras con los residentes y concluía: "Lo que es movimiento de un bar, como tal, nunca lo he visto en su local". A estos testimonios se suman otros publicados por los medios locales, donde algunos residentes hablan de gritos y discusiones frecuentes en el establecimiento. 'Levante-EMV' señala que el arrestado, conocido como 'El Comandante' y que aseguraba haber pertenecido a las FARC, llevaba alrededor de dos años al frente del negocio, en el que solía pernoctar y donde los investigadores encontraron colchones y otros efectos personales. El detenido ha pasado a disposición judicial mientras el Grupo de Homicidios continúa tratando de reconstruir con precisión qué ocurrió aquella madrugada.