Desaparecidos

El padre de Rosalba, localizada viviendo en la calle tras casi dos años desaparecida en Madrid: "La Policía trabaja para que nos podamos comunicar"

Imagen de Rosalba y de la zona de Atocha, en Madrid, en un fotomontaje. Informativos Telecinco
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Rosalba García Cárcamo, la salvadoreña de 45 años que desapareció el 7 de octubre de 2024 en Madrid y ha sido localizada casi dos años después viviendo en la calle, como adelantó la web de 'Informativos Telecinco' el pasado martes, permanece en una situación de extrema vulnerabilidad. La mujer llegó a España en 2023 después de aceptar la propuesta de su tía para trasladarse al país, pero entonces comenzó un verdadero calvario con su familiar, que acabó echándola a la calle. Tras varias semanas malviviendo, el 7 de octubre de 2024 se perdió su rastro.

Sus padres, Luis García Moreno y María Magdalena Cárcamo de García, llevan casi dos años sin poder hablar con ella, pero ahora hay novedades tras su localización. "Este miércoles contactó conmigo el Consulado de El Salvador en España y me confirmaron que la Policía Nacional trabaja en establecer un enlace entre Rosalba y nosotros para que nos podamos comunicar", explica Luis en una entrevista con este medio. Los agentes tienen ubicada la zona en la que se encuentra la mujer, aunque, según su padre, no siempre pueden localizarla con facilidad. Él entiende que la intención es facilitarle un teléfono para que puedan hablar, aunque teme que vuelva a perderse su rastro o le ocurra algo.

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Rosalba fue diagnosticada de depresión cuando era joven. Según su padre, siempre había seguido el tratamiento y mantenía un trabajo estable en El Salvador. Sin embargo, después de acabar en la calle en Madrid dejó de tomar la medicación. Luis asegura que Rosalba había intentado regularizar su estancia en España, pero que no encontró un trabajo fijo y terminó en situación irregular. Ahora pesa sobre ella una orden de expulsión y, según apunta su progenitor, "solo falta conseguir el billete". Su familia espera que vuelva a El Salvador, aunque respetaría que quisiera permanecer en España si pudiera recibir la atención que necesita. "Solo queremos que esté bien atendida, hablar con ella y no perder más el contacto", resume Luis.

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La familia de Rosalba y su viaje a España

Los padres de Rosalba residen en El Congo, un distrito del municipio de Santa Ana, en El Salvador. Luis tiene 70 años, trabaja como vendedor ambulante y recuerda con mucho cariño a Rosalba, una de sus cuatro hijos: "Ella aquí estaba perfectamente, a pesar de la enfermedad. Trabajaba en una empresa vendiendo piezas de teléfonos y estaba muy tranquila. En 2023 fue cuando su tía empezó a decirle que iba a cobrar tres veces más en España y que se fuera con ella. Dijo que le pagaba el billete, pero con la condición de que le tenía que devolver todo. Y Rosalba aceptó".

Los padres de Rosalba le advirtieron de que las cosas no serían fáciles, pero ella quería mejorar su calidad de vida. El inicio fue bueno y durante un año pudo alternar varios trabajos: "Un mes llegó a cobrar 1.300 euros y estaba ilusionada". Soñaba con poder quedarse. No obstante, los contratos eran temporales y no pudo encontrar un empleo fijo. Luis afirma que su tía comenzó entonces a amenazarla y que incluso se mostró en contra de su tratamiento: "La tía le dijo que la voluntad de Dios la iba a sanar y la llevó a una iglesia. No sé qué pasó con su medicamento. Dios hace cosas increíbles, pero en este caso no ha podido", precisa el padre.

Las dificultades fueron a más, según sostiene la familia. Rosalba trataba de aportar lo que podía, pero para su tía no fue suficiente. Además, vivió episodios muy duros, destaca Luis: "Cuando Rosalba se quedó sin trabajo fue a pedir ayuda a Cáritas. Le dieron un dinero mientras estaba desempleada y algunos enseres comestibles. Pero tanto la tía como otras personas con las que convivía mi hija en la misma casa no le dejaban apenas nada. Toda esta situación le afectó mucho. Ella se lo contaba a mi mujer y le decíamos que aguantara, que pronto se iba a poder ir de ahí para estar bien con un alquiler en otro lado".

Finalmente, Rosalba fue expulsada de la vivienda y se quedó en la calle, sin tratamiento. Los padres cortaron la relación con su tía y se centraron en poder mantener el contacto con su hija. "Incluso estando en la calle tenía su teléfono y hacíamos videollamada todos los días. Pero luego lo perdió y fue cuando presenté una denuncia aquí en El Salvador, ya que dejamos de poder hablar con ella desde el 7 de octubre de 2024. Había empeorado su estado de salud y temíamos que le pudiera ocurrir algo", precisa Luis.

El paradero de Rosalba fue desconocido durante mucho tiempo. No obstante, tras ser detenida durante una identificación en marzo de 2025, sus padres volvieron a tener noticias de ella. Fue en el barrio de Tetuán y, según su padre, permaneció detenida durante 72 horas. Después volvió a perderse su rastro, hasta que fue localizada recientemente durante otra identificación. Luis afirma que la encontraron cerca de la parada de autobuses de Atocha. "He vivido muchos meses de incertidumbre", reconoce.

"Aquí en casa ha sido una hija excelente"

El padre de Rosalba afirma que contactó con distintas instituciones de El Salvador hace meses y que fue atendido por ellas. Sin embargo, según explica, su hija rechazó la ayuda en aquel momento. Ahora, con una orden de expulsión sobre ella, espera que todo pueda resolverse sin mayores problemas: "He vuelto a buscar contactar aquí en El Salvador con la Fiscalía, con la Policía y con la Embajada de España, pero no han podido ayudarme. Sé que tienen que estar en contacto con la Fiscalía de España. En este momento cuento con la ayuda de Jorge Adonay, que me ha ayudado mucho en este sentido. Además, el Consulado General de El Salvador en Madrid sí me ha confirmado que mantiene contacto con la Policía Nacional de España y estoy colaborando con ellos".

Luis asegura haber aportado una copia de la denuncia de desaparición y la documentación presentada ante la Fiscalía de El Salvador. "Ella fue para superarse, pero como no fue así, lamentablemente, no puede hacer nada ahora mismo estando allí. Aquí vamos a estar unidos. Mi mayor deseo es que vuelva", agrega. Rosalba, como señaló Adonay, cuenta con una abogada de oficio. Su situación administrativa deberá resolverse conforme al procedimiento correspondiente.

La normativa de extranjería contempla determinadas garantías ante la ejecución de una expulsión cuando la persona afectada está enferma y la medida puede suponer un riesgo para su salud, pero su aplicación depende de las circunstancias concretas y de la valoración de las autoridades competentes. La existencia de una enfermedad no implica por sí sola la suspensión o revocación de la orden de expulsión.

"Yo le pido a Dios que regrese, pero si quiere quedarse allí, que sea habiendo tomado una decisión sana. Es una mujer, una señora, y puede decidir por sí misma. Pero es que ahora mismo creo que no está en una situación sana. Por eso queremos hablar por teléfono con ella e intentar hacer que sea consciente. Solo queremos ver cómo reacciona", señala el padre de Rosalba con mucha emoción.

"Yo no tengo ninguna queja de ella. Si el día de mañana regresa, aunque yo tenga 70 años, me partiré el lomo para que esté bien y no trabaje. Lo tiene merecido y bien ganado, porque en casa siempre ha sido una persona de 10. Siempre fue una hija excelente y trabajadora. Nos ha ayudado mucho y queremos ayudarla ahora", añade Luis. "Esperamos tener pronto la oportunidad de hablar con ella. Estoy esperando esa llamada", sentencia.