Lucy Letby, la enfermera asesina: un informe desvela fallos que habrían evitado muertes de bebés
La ex enfermera neonatal Lucy Letby afirma ser inocente y está luchando aún hoy para anular sus 15 cadenas perpetuas.
La enfermera Lucy Letby fue condenada a 15 cadenas perpetuas por asesinar a siete bebés en una unidad neonatal del Hospital Countess of Chester de Inglaterra, convirtiéndose en la asesina en serie de bebés más aterradora del Reino Unido en la era moderna. La mujer, de 33 años, también fue condenada por intento de asesinato de otros seis bebés. Todo entre junio de 2015 y junio de 2016. La ex enfermera neonatal afirma ser inocente y está luchando aún hoy para anular sus condenas.
El tribunal de apelación ha rechazado en dos ocasiones la solicitud de Letby para impugnar sus condenas. La Comisión de Revisión de Casos Penales (CCRC), que investiga posibles errores judiciales, está revisando un expediente de pruebas presentado por expertos en su nombre antes de decidir si remite el caso nuevamente al tribunal de apelación.
Pero a día de hoy, el juez que dictó sentencia dejó claro que Letby nunca podrá estar en libertad y que "actuó con tanta maldad como sadismo". Solo así se explica que inyectara deliberadamente aire a los bebés indefensos, alimentara a la fuerza a otros con leche y envenenara a dos de los pequeños con insulina.
El caso de Letby también sorprendió a su familia. De hecho su ahijado la considerada la número uno. Fue la primera persona de su familia en ir a la universidad, donde estudió enfermería durante tres años en la Universidad de Chester. Durante sus estudios, realizó numerosas prácticas laborales. Nadie pensó nunca estar ante una asesina en serie de niños.
La mayoría en el Hospital Countess of Chester, tanto en la unidad infantil como en la neonatal. Obtuvo el título de enfermera en septiembre de 2011 y comenzó a trabajar a tiempo completo en el hospital a partir de enero de 2012 antes de calificar para trabajar con bebés en cuidados intensivos en la primavera de 2015.
Letby le dijo al tribunal durante el juicio que su trabajo era "predominantemente" a cuidar a los bebés más enfermos de la unidad. Y su defensa siempre manifestó que la muerte de los bebés se debió a fallos que el hospital intentó tapar.
Pero en el juicio se demostró que cuando Lucy Letby estaba en los turnos de día, los colapsos y las muertes se trasladaban a los turnos de día y al contrario cuando estaba de noche.
Nadie quería pensar que alguien estaba matando a los bebés. Los médicos intentaban buscar las causas del drástico aumento de fallecimientos. Notaban que los bebés que colapsaban "no respondían a la reanimación adecuada y oportuna" y que otros "decaían dramáticamente, pero luego, igual de rápido, se recuperaban".
Buscaron una causa y nadie era capaz de encontrarla, pero los especialistas notaron que los colapsos y muertes inexplicables tenían un denominador común. Y ese era "la presencia de una de las enfermeras neonatales y esa enfermera era Lucy Letby".
Un informe de 882 páginas pone en evidencia la prevención del hospital
Ahora, una investigación oficial sobre las muertes pone también contra las cuerdas al hospital con una demoledora conclusión: tres bebés podrían haber sobrevivido y otros siete podrían haber estado a salvo si los directivos del hospital y los médicos hubieran tomado medidas ante las preocupaciones que ya se conocían sobre la enfermera Lucy Letby. La enfermera no fue apartada de su puesto hasta la muerte de dos trillizos y de otro bebé en tres días consecutivos.
La investigación pública dirigida por la jueza Kate Thirlwall es durísima, según desvelan medios británicos, desde la BBC a The Guardian, en un caso que ha conmocionado a la opinión pública. Considera que hubo un "fracaso total" en la protección de los bebés en la unidad neonatal del hospital Countess of Chester. La jueza desvela una gestión y una gobernanza disfuncionales; una brecha entre la dirección del hospital y los médicos; y la falta de comprensión de los fundamentos de la protección infantil.
Y critica especialmente a la unidad de neonatales por no tomar medidas aunque nadie estuviera seguro de la culpabilidad de nadie, ya que se requieren medidas de protección cuando se sospecha que un miembro del personal ha causado daño intencionalmente. El departamento de riesgos y seguridad del paciente del hospital no tomó ninguna medida hasta finales de junio de 2016, cuando dos niños gemelos fallecieron inesperadamente.
La presidenta de la comisión de investigación apunta también a los directivos del hospital a los que acusa de orquestar una "maniobra de manipulación" al minimizar el aumento de muertes ante el consejo de administración. Su omisión de contactar con la policía antes de abril de 2017 —casi dos años después del inexplicable aumento de fallecimientos— sugiere que proteger la reputación del hospital era "más importante" que las preocupaciones de los médicos. De hecho, tres directivos del hospital, cuyos nombres no se han revelado, fueron arrestados el año pasado bajo sospecha de homicidio por negligencia grave. La investigación sigue su curso.
El informe, que recabó testimonios de casi 400 testigos, señala también un hecho más que dramático: los padres permanecieron en la ignorancia durante años sobre lo sucedido a sus bebés y la posibilidad de que hubieran sufrido daños deliberados.
En su informe de 822 páginas, Thirlwall recomienda cambios radicales en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, incluyendo la instalación de cámaras de vigilancia las 24 horas en todas las cunas de las unidades neonatales, y una mayor supervisión por parte del organismo regulador de la atención médica.
Mark McDonald, abogado de Letby que sigue defendiendo su inocencia, también ha reaccionado al informe. "Los errores cometidos durante el juicio se han repetido en aspectos importantes en las conclusiones de la investigación".