El padre de Ana Buza, la joven atropellada presuntamente por su novio, dice que tiene pruebas para demostrar su asesinato

El padre de Ana Buza dice que tiene pruebas para demostrar su asesinato. Europa Press
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Antonio Buza, el padre de Ana, la joven fallecida el 6 de septiembre de 2019 presuntamente atropellada por su novio en una autopista de Sevilla, ha lamentado este martes que las pesquisas del caso se cerraron “en 36 horas y sin investigar”, y ha asegurado que tiene pruebas suficientes de que su hija fue asesinada.

En declaraciones a los periodistas a las puertas de los juzgados de Sevilla, donde el pasado viernes comenzó este juicio, Buza ha dicho que el proceso ha llegado “tras una lucha incansable de siete años”, y tras una investigación que se cerró sin “sin mediar investigación alguna, en menos de 36 horas, al día siguiente de la muerte”.

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Para el padre de la fallecida, no se sostiene la tesis de la Fiscalía de que la joven se suicidó porque “lo dijeron claramente y lo firmaron cinco magistrados de la Audiencia Provincial, que la tesis de mayor verosimilitud, la más creíble” es la de homicidio doloso, por el que la familia pide 20 años de prisión frente a los tres de la Fiscalía por un delito de homicidio imprudente.

Su padre rechaza que su hija se suicidase

“Esta fiscal dijo el primer día que mis peritos, prácticamente con otro lenguaje, estaban comprados, pero son de una talla y de una cualificación profesional impresionantes”, ha señalado, para descartar que algunos no han querido cobrar su trabajo “por justicia”, y están “deseando defender esta tesis ante el jurado”.

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Antonio Buza ha pedido paciencia, “no la soberbia vista en el sistema judicial y policial hasta ahora”, y ha vaticinado que “se va a verter todo tipo de basura” hacia su hija, “denigrando su imagen”, además de rechazar que ella se suicidase, porque “era una niña, una joven, una adolescente con muchísimas ganas de vivir, una chica con mucha bondad, lealtad, con muchísimo sentido de la justicia, y sus padres están aquí para defenderla”.

Según ha sostenido, los guardias civiles que declararon este lunes que la joven se pudo suicidar “tienen que salvarse” con esta declaración, porque, entre otras cosas, “no se tomaron las imágenes de la cámara de videovigilancia, no se le tomó declaración a las personas que pararon a auxiliar ni sus datos de filiación”, además de no declarar en instrucción una psicóloga que trataba al presunto autor de los hechos "por sus celos, por su acoso, su manipulación”.

La pareja había discutido previamente

Ha señalado también que el ordenador del acusado fue contaminado cuando lo abrió la Policía Judicial para estudiarlo, además de que nunca fue detenido, y se ha mostrado seguro de que los dos guardias civiles que declararon en el juicio “no se habían enfrentado a un escenario de homicidio nunca antes”.

La noche de autos, la pareja tenía pensado dormir en el domicilio de la familia del acusado, pero tras una discusión la joven decidió irse y le pidió que la llevase a Sevilla capital, donde vivía en un piso de estudiantes.

El joven le pidió el coche a su padre, y, tras dejar al progenitor en la casa de su abuela paterna, siguieron camino hacia Sevilla, con la joven montada en el asiento trasero derecho, donde se había sentado tras dejar el sitio del copiloto al padre del conductor, y el vehículo enfiló la A-4 camino de la capital andaluza.

El escrito de la Fiscalía señala que en la salida del kilómetro 511, que da acceso a Carmona, el conductor pasó a 117 kilómetros por hora en un tramo de 80, momento en el que la mujer habría caído del coche en marcha. La joven murió como consecuencia de las heridas, aunque su familia no cree la versión de la caída accidental, y sostiene que fue atropellada de forma intencionada.