El conductor drogado que atropelló a cinco ciclistas en Murcia mató su tía abuela a martillazos en 2013

Óscar Jesús A.G fue a pedirle dinero a la mujer para comprar cocaína y acabó matándola junto a la que era su novia
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La magistrada de la plaza 1 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Murcia, en funciones de guardia, ha acordado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del detenido por el atropello de cinco ciclistas ocurrido el pasado domingo en la carretera RM-F18, en la pedanía murciana de Cañadas de San Pedro.
Óscar Jesús A.G. fue ya condenado por matar a la hermana de su abuelo a martillazos en 2013 en Jacarilla, Alicante, tal y como informa ‘La Opinión de Murcia’. El hombre acudió al domicilio de su familiar, una mujer que entonces tenía 78 años, acompañado por quien era en aquel momento su compañera sentimental. El fin era pedir dinero a la anciana para comprar cocaína.
En el domicilio se encontraba el esposo de esta señora, que luego contó en juicio cómo el ahora detenido por el atropello de los ciclistas golpeó a la mujer con un martillo y arremetió contra él: lo agarró del cuello con la intención de asfixiarle mientras instaba a la novia que iba con él a que le diese con el martillo en la cabeza.
Atacó a su tía abuela para que le diera dinero para comprar coca
En la vista, en junio de 2014, el procesado confesó que llamó a la puerta y que cuando su tía abuela se asomó por la ventana le mintió diciéndole que se había muerto su abuelo para conseguir que le abriese.
Aseguró que, una vez dentro, se dirigió al dormitorio en el que estaba el esposo de la víctima con la intención de inmovilizarlo. Una vez salió de la habitación, vio cómo su novia le propinaba a su tía abuela dos martillazos por detrás y cómo la septuagenaria quedaba tendida en el suelo.
Entonces, con el esposo de la señora inmovilizado, el acusado le decía a su novia que le diese con el martillo para intimidarlo, pero hombre, un octogenario, levantó la mano y paró el golpe. La agresión cesó en ese momento porque el esposo de la víctima les dijo que tenía en la casa cinco millones de pesetas escondidos en el palomar y que se los iba a entregar.
La novia, en cambio acusó a Óscar Jesús de acabar con la vida de la señora, que la reventó a golpes. El hombre ya se había confesado adicto a la cocaína, la droga que le había llevado a pedir dinero a la mujer. Cumplía la pena en Fontcalent, estaba en tercer grado (un régimen de semilibertad que permite a los reclusos cumplir su condena en un centro de inserción social, como era el caso). Estaba de permiso cuando, el domingo, volvió a delinquir conduciendo drogado y atropellando a cinco ciclistas.