Conflicto Oriente Medio

Los peregrinos andaluces atrapados en Jerusalén ya vuelan hacia Madrid: "Ya somos una familia"

La expedición de andaluces en Jerusalén en el aeropuerto de El Cairo
La expedición de andaluces en Jerusalén en el aeropuerto de El Cairo. Redacción
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AlmeríaEl viaje que comenzó como una peregrinación espiritual y se convirtió en una odisea logística está a punto de concluir con un final feliz. Los 40 peregrinos andaluces que permanecían en Jerusalén a la espera de una vía segura de salida ya vuelan hacia España. Tras despegar de El Cairo a las 9:30 horas, está previsto que el grupo aterrice en el aeropuerto de Madrid-Barajas en torno al mediodía de este miércoles, poniendo fin a días de angustia compartida pero también de una unión inquebrantable entre los fieles de provincias como Almería y Jaén.

La salida no ha sido sencilla, pero sí "inolvidable", según relata el párroco Antonio Cobo desde el autobús que les trasladó hasta la capital egipcia. Para evitar el cierre del espacio aéreo en Tel Aviv, el grupo tuvo que emprender una travesía terrestre de más de 13 horas cruzando el desierto del Negev, la frontera de Eilat y el imponente desierto del Sinaí. "Ha sido una maravilla que no esperábamos; paisajes impresionantes y un tiempo que hemos aprovechado para hacer equipo y hacernos amigos. Ya somos una familia", explica el sacerdote, quien ha ejercido de guía y apoyo emocional para todos los viajeros durante la crisis.

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La emoción de dejar atrás a los amigos en el conflicto

A pesar de la alegría por volver a un país en paz, el sentimiento es agridulce. Los peregrinos se marchan con el "corazón encogido" por las personas que se quedan allí. "Nos volvemos emocionados de ver que el personal del hotel, que nos ha tratado de manera exquisita, se queda en medio del conflicto mientras nosotros volvemos a casa", confiesa el párroco.

El párroco almeriense Antonio Cobo en el autobús que les ha trasladado a Egipcio
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Además, durante el camino, el grupo ha meditado sobre la importancia de conocer otras culturas y religiones: "Hemos tenido guías musulmanes encantadores que venían haciendo el Ramadán; conocer es imprescindible para valorar y querernos más".

La coordinación para este rescate ha sido "magistral" entre la agencia de viajes, los touroperadores locales y las autoridades españolas, según cuenta el guía espiritual. De hecho, el grupo recibió con sorpresa la noticia de que el embajador de España en Egipto les esperaba en el hotel de El Cairo antes de volar. "No era necesario, pero ha sido un detalle muy bonito que agradecemos mucho, al igual que la preocupación de la Junta de Andalucía y de tantos amigos de las parroquias que nos han acompañado con su oración", señala Cobo.

Un descanso merecido antes de la "nube" de cámaras

Tras días de ejercer como el pilar fundamental de la expedición, el agotamiento ha hecho mella en el párroco Antonio Cobo. Durante el vuelo de regreso a Madrid, el sacerdote se ha quedado profundamente dormido, liberando por fin toda la carga acumulada tras haber velado por la seguridad y el ánimo de sus 40 acompañantes. Marisa Espinilla, una de las peregrinas de Jaén que viaja con él, bromea con que, en cuanto se despierte, le contará la enorme repercusión mediática que ha tenido su caso en España.

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Y es que su historia ha mantenido en vilo a toda Andalucía. El párroco, por su parte, ya ha adelantado que esta experiencia no le frenará en su labor pastoral y ya ha confesado que su intención es volver a Tierra Santa, como mínimo, una vez al año, pidiendo a Dios que "ilumine con sabiduría a los gobernantes para que lleguen a acuerdos y diálogos".

De vuelta a casa con las maletas llenas de paz

El grupo llega cansado pero con una "riqueza interior" que, aseguran, ha valido la pena. Han visto de lejos el Monte Nebo, Jordania y las costas de Arabia Saudí mientras rezaban y cantaban en el autobús para mantener la calma. Ahora, tras aterrizar en Madrid, les queda el último tramo del viaje de vuelta a sus respectivos municipios andaluces, donde familiares y amigos les esperan para escuchar, de primera mano, el relato de una peregrinación que la guerra convirtió en una lección de vida.