Enrique sobrevivió a un infarto y continuó ingresado en casa gracias al servicio de hospitalización a domicilio: "En ese momento, todo cambió"
Enrique entró en quirófano para una operación banal y sufrió un infarto: su recuperación continuó en casa con atención médica diaria
La hospitalización a domicilio es un modelo que permite ingresar en los hogares, pero que "no está implantado en todas las comunidades"
Era mediados de junio y los días eran cada vez más cálidos cuando Enrique Lo Iacono (73 años) acudió al hospital para someterse a una operación programada: le iban a extraer una hernia. Lo que parecía una intervención sencilla, con una recuperación rápida, terminó complicándose. No saldría del Hospital La Paz de Madrid hasta 18 días después.
"Durante la operación sufrí un infarto y, automáticamente, pasé a manos de los cardiólogos. Me hicieron dos bypass en el corazón y me colocaron una válvula", cuenta en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'.
Enrique salió del quirófano con más de 90 grapas repartidas entre el pecho y una pierna. "Cuando escuché la palabra 'alta', se me vino el mundo encima. Apenas podía moverme y cualquier gesto, como incorporarme, suponía un gran esfuerzo. Según el informe, tenía que acudir al ambulatorio para las curas, algo que yo sentía que me iba a afectar mucho, al menos a nivel psicológico".
La hospitalización a domicilio o cómo humanizar la medicina
La situación dio un giro cuando surgió la posibilidad de ser atendido por la Unidad de Hospitalización a Domicilio del propio hospital, lo que permitiría que un equipo médico y de enfermería acudiera a visitarlo cada día.
"Al día siguiente de llegar a casa vinieron Lubna —jefa de la unidad— y dos enfermeros. En ese momento, todo cambió. Me tomaron la tensión, ajustaron la medicación, revisaron las heridas y me explicaron qué tenía que hacer", recuerda.
Cada mañana, a las 9:30, el equipo aparecía con medicamentos y material para las curas. Pero, sobre todo, llegaban con buen ánimo, algo que, según Enrique, "era lo más importante". Además, todas las tardes recibía una llamada de seguimiento.
"Las unidades de hospitalización a domicilio son servicios que dependen de los hospitales. En nuestro caso, estamos en el Hospital La Paz y estamos formados por personal médico y de enfermería. Lo que hacemos es salir de los muros del hospital, algo poco habitual, y trasladar la atención al domicilio del paciente. Son pacientes estables que requieren hospitalización, pero que pueden recibirla en casa", explica Lubna Dani Ben Abdellah, también tesorera en la Junta Directiva de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio.
La especialista detalla que existen dos vías de acceso a este tipo de atención: el alta precoz y la evitación de ingreso. "En el primer caso, se trata de pacientes como Enrique, que ya están ingresados y continúan su recuperación en casa para acortar su estancia hospitalaria. En la evitación de ingreso, hablamos de pacientes que han acudido a urgencias o consultas externas, necesitan hospitalización, pero no llegan a subir a planta porque cumplen los criterios para ser atendidos en su domicilio".
"En casa no les permitimos hacer vida normal ni salir a la calle, porque siguen hospitalizados. Sin embargo, están en su entorno, con su comida y su familia, y eso mejora la recuperación. El ingreso hospitalario es un momento traumático: se resquebraja lo más importante, que es la salud, y uno toma conciencia de su vulnerabilidad. A eso se suma un entorno hostil, con incertidumbre constante. Poder estar en casa reduce mucho esa carga emocional", subraya.
Además de humanizar la asistencia, este modelo evita complicaciones como las infecciones adquiridas en el entorno hospitalario. Mientras atendían a Enrique, el equipo conoció el caso de otro paciente ingresado que sufrió una infección nosocomial —contraída durante su estancia en el hospital— y tuvo que regresar a la UCI. "Una cirugía cardíaca mayor conlleva un alto riesgo de infecciones por gérmenes multirresistentes, y de esta forma evitamos gran parte de ese peligro". En el caso de Enrique, ninguna de sus más de 90 grapas se infectó.
Una manera diferente de afrontar el proceso
"El hecho de que vinieran a mi casa y me trataran así es algo que agradeceré toda la vida. No lo olvidaré jamás. Dormir en mi cama, moverme en mi entorno, estar con mi familia, poder pintar —que es mi afición— fue un regalo. Mi mujer pasó 18 días yendo al hospital en pleno verano mientras yo estaba ingresado. De esta forma, cada día me levantaba a su lado, con ánimo, sabiendo que vendrían a curarme", relata, agradecido.
La hospitalización a domicilio transformó por completo su experiencia. "En el hospital no dejas de pensar en la enfermedad. En casa, en cambio, desconectas: ves la televisión, escuchas música, recibes a la familia —incluso a los nietos— y eso te alegra el día. No tiene nada que ver". Tras otros 18 días de seguimiento, le retiraron las grapas y, el 21 de julio, recibió el alta definitiva.
En el Hospital La Paz atienden en torno a 700 pacientes al año, una cifra que depende del número de 'camas virtuales' y de profesionales disponibles. "En nuestra unidad trabajamos médicos de familia, internistas y enfermeros, aunque en otros centros también suele haber geriatras y neumólogos", apunta Dani Ben Abdellah.
¿Quién puede beneficiarse de la hospitalización a domicilio?
"Esta unidad nació en 2020 y, al principio, muchos pacientes eran reticentes. Ahora, sin embargo, son ellos quienes la solicitan. Aun así, es el equipo médico quien debe dar el visto bueno, porque hay que cumplir ciertos criterios", explica.
El principal requisito es la estabilidad clínica: "El paciente debe haber superado la fase hiperaguda, tener constantes estables y necesitar seguimiento por parte de un médico y una enfermera. Este perfil lo cumple la mayoría de los pacientes hospitalizados".
Otro criterio clave, especialmente en personas mayores, es contar con apoyo en casa. "El paciente no podrá salir ni prepararse la comida". Y, en tercer lugar, el criterio geográfico: "Partimos del hospital —en nuestro caso, La Paz— y debemos garantizar una atención ágil. Por eso, el domicilio debe estar a un máximo de media hora".
"En el hospital no dejas de pensar en la enfermedad. En casa, en cambio, desconectas: ves la televisión, escuchas música, recibes a la familia y eso te alegra el día. No tiene nada que ver"
Dani Ben Abdellah advierte de que "hay un porcentaje muy alto de pacientes que podrían beneficiarse de este servicio, pero se quedan fuera". No todos los hospitales en España cuentan con unidades de hospitalización a domicilio, ni todas las comunidades autónomas han desarrollado planes estratégicos que impulsen este modelo
"Existe una inequidad flagrante. Hay muchos pacientes que cumplen los criterios y podrían beneficiarse de esta atención, sin consumir recursos hospitalarios —que deberían reservarse para casos más graves—, pero no pueden acceder porque simplemente no existe", denuncia.
A quienes tienes capacidad de decisión desde la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio "les pedimos que doten de los medios necesarios para que cualquier paciente pueda beneficiarse de este modelo", concluye.