Dinder Club, la primera app de citas para personas con discapacidad intelectual: “Me ha cambiado la vida, antes no salía de casa"
La plataforma nació para combatir la soledad y facilitar las relaciones afectivas en un entorno seguro. Sus creadores y algunos de sus usuarios explican cómo funciona
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Vasile tiene muchos amigos, una mejor amiga y planes todas las semanas, pero antes de entrar en Dinder Club, apenas salía de casa. Desde diciembre de 2023 forma parte de esta comunidad digital, creada para que las personas con discapacidad intelectual puedan ampliar su círculo social, hacer amistades y, si surge, enamorarse.
“Dinder Club me ha cambiado la vida. Yo soy muy alegre y antes no salía de casa, ahora tengo amigos, una mejor amiga y cosas que hacer todas las semanas”, cuenta a la web de 'Informativos Telecinco'.
Su historia resume el propósito de una aplicación que nació para responder a una necesidad poco atendida: ofrecer a estas personas oportunidades para conocer gente más allá de su entorno familiar, sus profesionales de referencia o sus grupos habituales de ocio.
La idea surgió en 2020, después de una conversación con la madre de un chico con síndrome de Down. Ella explicó a los creadores las dificultades que había encontrado su hijo al intentar utilizar aplicaciones convencionales para conocer personas. A partir de ahí, comenzaron a trabajar con entidades especializadas como la Federación DINCAT, AURA Fundació, aCIDH y la Fundació Catalana Síndrome de Down.
“El problema no era que no quisieran conocer gente, hacer amigos o tener pareja. Al contrario: tenían las mismas ganas de relacionarse que cualquier otra persona, pero muchas menos oportunidades y herramientas para hacerlo”, explica Borja Bosch, Project Manager de la plataforma.
Pero Dinder Club no es únicamente una aplicación para ligar. También permite apuntarse a actividades culturales, deportivas, gastronómicas o en la naturaleza, compartir aficiones y conocer gente en un contexto grupal. Porque, en ocasiones, la primera necesidad no es encontrar pareja, sino tener un plan para el fin de semana.
La soledad después del colegio
Cuando termina la etapa educativa, muchas personas con discapacidad intelectual pierden uno de sus principales espacios de socialización. Su círculo puede quedar reducido a la familia, los profesionales que las acompañan y un grupo de ocio limitado. Conocer a alguien nuevo o iniciar una relación sentimental se convierte entonces en un reto.
“Uno de los grandes problemas no es solamente la soledad entendida como estar solo, sino la falta de oportunidades para construir relaciones propias”, señala Bosch.
La historia de Raquel, otra usuaria de la plataforma, refleja esa realidad. Tenía 33 años cuando empezó a utilizar la aplicación y, según explica su madre, Maribel, salía muy poco de casa y atravesaba un periodo de ánimo bajo. “Con el tiempo, comenzó a participar en actividades, conoció gente nueva y encontró a una persona con la que inició una relación de pareja”.
Para su familia, el cambio no consistió únicamente en que encontrara el amor, sino en que "recuperara las ganas de salir, ganara autonomía y construyera una vida social propia", explican desde Dinder Club.
Autonomía acompañada
Detrás de estas experiencias está el derecho de las personas con discapacidad intelectual a decidir sobre sus relaciones afectivas y sexuales, un tema que sigue siendo tabú para una gran parte de la sociedad.
“Durante mucho tiempo, su vida sentimental se ha abordado desde la protección, dejando en segundo plano sus deseos y su capacidad para tomar decisiones. No se trata de decidir por las personas, sino de darles más oportunidades para que puedan decidir por sí mismas”, resumen los creadores.
La sobreprotección puede convertirse en una barrera cuando impide vivir experiencias, conocer gente o aprender a establecer límites. Por eso, la plataforma defiende un modelo de autonomía con apoyos: “que cada usuario pueda hacer las cosas por sí mismo siempre que sea posible y reciba ayuda cuando la necesite”, comentan.
Seguridad: acompañamiento en las citas, cuestionarios y protocolos
La seguridad se basa, en primer lugar, en un seguimiento de las citas y actividades. Los dinamizadores acompañan a los usuarios y se encargan de facilitar que el grupo funcione, ayudar cuando alguien lo necesita, resolver cuestiones prácticas y garantizar que la actividad se desarrolle de manera segura.
El acompañamiento, sin embargo, no implica vigilar constantemente a los usuarios. “Para nosotros es muy importante respetar la intimidad. Si dos personas están hablando o conociéndose, esa relación es suya. La idea es acompañar sin invadir. Dar apoyo cuando hace falta y dejar espacio para que las personas puedan relacionarse por sí mismas”, explica el Project Manager de la plataforma.
Después de cada encuentro, los participantes responden a cuestionarios que permiten detectar posibles problemas. “Cada semana revisamos las actividades realizadas y cómo ha estado cada persona participante y, cuando detectamos cambios de comportamiento o alguna situación que pueda preocuparnos, podemos derivarla al equipo de seguimiento y apoyo psicológico”, explican.
En casos de posible abuso o maltrato, los responsables aseguran disponer de un protocolo específico basado en las pautas de la Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual (UAVDI).
Formación para vínculos sexoafectivos
Asimismo, existe una atención específica cuando se trata de vínculos sexoafectivos: el consentimiento, la intimidad, la sexualidad y el reconocimiento de los propios límites.
Por eso la plataforma incorpora un proceso de formación y valoración de conocimientos sobre sexoafectividad. Si una persona no demuestra inicialmente los conocimientos básicos necesarios, sus responsables le ofrecen formación gratuita y vuelven a evaluar lo aprendido.
“El propósito es que la seguridad no dependa de mantener a los usuarios al margen de esas experiencias, sino de proporcionarles información y herramientas para vivirlas de una manera libre y consciente”, apuntan.
Cómo se accede y funcionalidades principales
Dinder Club está disponible gratuitamente para móviles Android y iOS. Para acceder es necesario ser mayor de edad, acreditar una discapacidad intelectual reconocida del 33% y disponer de un teléfono propio con datos móviles.
La inscripción comienza a través de la web dinderclub.es o a través del teléfono. El proceso incluye la validación de la documentación que acredite su discapacidad, una valoración de las necesidades de apoyo y el test de conocimientos básicos sobre sexoafectividad.
La aplicación ofrece dos funcionalidades principales. En el apartado de citas, los usuarios pueden encontrar perfiles compatibles según sus intereses y comenzar a conversar si existe interés mutuo. En el de planes, pueden apuntarse a actividades grupales para compartir experiencias y conocer gente.
La accesibilidad se ha trabajado con la participación de los propios usuarios, que prueban las funcionalidades y ayudan a detectar dificultades. Además, la plataforma incorpora contenidos en lectura fácil, preguntas frecuentes adaptadas y herramientas para bloquear perfiles o alertar sobre comportamientos inadecuados.
Sólo disponible en Cataluña, pero ampliará a otras comunidades
La aplicación no cobra por registrarse, aunque algunas actividades tienen un coste. “Para nosotros era importante que la aplicación no fuera una barrera económica. Tienen que pagar el coste de la actividad pero siempre intentamos que las actividades tengan diferentes rangos de precio y también ofrecemos alternativas gratuitas para facilitar que todo el mundo pueda participar”, comentan.
Dinder Club ya está presente en las cuatro provincias catalanas y sus responsables quieren ampliar progresivamente el proyecto a otros territorios de España. No hay todavía una fecha concreta para su llegada a otras comunidades autónomas: “la prioridad es crecer sin perder la accesibilidad, la seguridad y la oferta de actividades que permitan construir una comunidad real”, sentencian.