El acusado del asesinato del canónigo defiende su inocencia y niega que tuvieran relaciones sexuales: "Nunca me propuso nada extraño"
Fiscalía afirma que el acusado estaba en la vivienda del canónigo "cuando se cometió y lo vio" y su defensa mantiene que el caso "se ha cerrado en falso"
Los forenses aseguran que la muerte del canónigo de Valencia fue por asfixia y "no fue rápida"
ValenciaEl único acusado del asesinato del canónigo de la catedral de Valencia ha asegurado en su declaración de este viernes que ni cometió ni participó en el crimen y solo ha reconocido haber sacado dinero con las tarjetas robadas del piso de la víctima, que esa madrugada afirma que le dio un conocido suyo, Manuel --que no ha sido localizado por la Policía-- junto al teléfono móvil del fallecido sin saber en ese momento que el religioso estaba muerto. "Soy inocente en realidad", ha señalado haciendo uso de su derecho a decir la última palabra.
Con la declaración del procesado y los informes de Fiscalía y de la defensa ha concluido este viernes el juicio que se sigue en la Audiencia de Valencia por el procedimiento del jurado contra Miguel, para el que la Fiscalía pide 28 años de cárcel por el asesinato de Alfonso López, el canónigo de la Catedral de 79 años, la noche del 21 de enero de 2024, que considera que cometió de acuerdo con una persona no identificada.
Además, le acusa del robo con violencia de sus tarjetas y de estafa continuada, mientras que la defensa solo reconoce el delito de estafa por el uso de las tarjetas, por el que pide un año de cárcel. El lunes se hará entrega al jurado del objeto del veredicto.
No mantuvo relaciones sexuales con el sacerdote
El acusado, que lleva en prisión preventiva desde entonces, ha justificado que mintió cuando dijo que no conocía a la víctima por "miedo y por vergüenza" y ha negado haber mantenido ninguna relación sentimental con el canónigo: "De mí no consiguió lo que conseguía de otros chicos, con él nunca he tenido problemas, nunca me faltó al respeto ni me propuso nada extraño".
El canónigo subía chicos vulnerables a su piso para mantener relaciones sexuales a cambio de dinero, según han declarado diversos testigos. Precisamente, el acusado ha señalado que ese fue el motivo de que Alfonso le bloqueara el móvil el 13 de diciembre y ha justificado que le llamara 15 veces porque le sorprendió que lo hiciera, pero que desde entonces no volvió a tener contacto.
A Alfonso le conoció a finales de julio de 2023, ha contado. Más tarde, en agosto, el canónigo le escribió para invitarle a su apartamento de la playa de El Perelló, donde se quedó a dormir, y sobre las 17.00 horas del día siguiente regresaron a València. Pero ha negado que le echara de casa.
Por su parte, a Manuel asegura lo conoció en el campo en diciembre ya que los dos eran temporeros y, a preguntas del jurado, ha dado su descripción y ha afirmado que se comunicaba con él por Whatsapp. Le habló de Alfonso y le dijo que era "una persona que le podía ayudar".
El día del crimen, el domingo 21 de enero, vino desde Torrent a València porque había quedado con Manuel, quien le había llamado diciéndole que el lunes había trabajo para recoger naranjas. Se bajó del metro sobre las 21.25 horas y fue andando hasta la plaza de la Reina donde se quedó tumbado en un banco hasta que, sobre las 4.00 horas, le llamó Manuel y le citó en un parque, según ha relatado. Pero que no acercó al domicilio de Alfonso "para nada".
El acusado ha afirmado que Manuel le dio las tarjetas y el móvil desbloqueado de Alfonso y le dijo que estaba "dormido" y le propuso sacar dinero y repartírselo. "Está mal haber cogido las tarjetas, pero yo no sabía que estaba muerto, no habría ido al cajero ni hacer compras", ha asegurado. Reconoce haber llamado a Cajamar para preguntar por el pin que finalmente descubrió porque en un estuche del móvil había un papelito con cuatro dígitos.
No fue hasta que entre el 22 y 23 le dio dinero por segunda vez -- unos 900 o 1.000 euros--, cuando afirma que Manuel le confiesa que el canónigo está muerto y le exhortó a no acudir a la Policía o "tendría problemas". Ha explicado que los mensajes que mandó desde el móvil de la víctima al portero diciendo que se ausentaba el fin de semana y de respuesta a las felicitaciones al can ónigo el día de su santo fue para "ganar tiempo" para pensar qué hacer y ha asegurado que sí se iba a entregar a la Policía. "Sí, porque no había hecho esa muerte y no iba a comerme algo que no he hecho", ha recalcado.
Miguel, que ha afirmado que su móvil lo perdió a la salida de un pub la noche anterior a su detención, ha negado que dijera a los agentes cuando fue arrestado en un hostal de Abastos que sí que subió al domicilio y que vio a la víctima en la cama muerta boca arriba como testificó el inspector de Homicidios.
El acusado sostiene que la Policía "no investigó bien", que no le pidió permiso para entrar a su habitación a hacer el registro y que el caso se cerró "en falso" y ha afirmado desconocer cómo finalmente conoció Manuel a Alfonso, ni le preguntó cómo había accedido a la casa ni sabe el motivo de la muerte. "Manuel no es amigo mío, solo lo conocía", ha señalado.
"Mentiras y contradicciones"
El fiscal en su conclusión final ha señalado al jurado que no acusa a Miguel de ser el autor material del asesinato "brutal", pero "sí que sabía que lo iban a matar, estuvo allí y lo vio, aunque ahora diga que es mentira". "Entre dos personas lo mataron, el otro no sé, pero Miguel había tenido con Alfonso algún problemilla, como reconoció sus asistente, se aprovechó de la situación y hemos cogido al menos hábil", ha sentenciado.
El fiscal ha enumerado "las mentiras" y "contradicciones" que, en su opinión, ha incurrido el acusado y ha recordado no fue hasta su declaración en instrucción en abril de 2025, un año después, cuando habló de Manuel y que hoy es el primer día que dice que tenía su número. Sin embargo, "casualmente" afirma haber perdido o que le robaron el móvil pese a que la última conexión es a las 12.17 del día 24 en Pérez Galdós dos horas antes de su detención y cuando la Policía ya se había personado en el hostal a las 11.00 horas. "Todas las pruebas exculpatorias han desparecido, entraño", ha apuntado.
El fiscal ha apuntado que se desconoce la hora exacta del crimen ni cuánto tiempo pasaron en la casa, pero sí que a las 2.02 un correo desde el móvil de la víctima ya pedía la contraseña y a las 4.44 llama cinco veces para pedirla al banco. La primera gestión se hizo desde casa de la víctima porque se sabe que hasta las 3.21 el móvil de Alfonso no sale del piso y salió junto al del acusado. "No ha montado ni una sola versión coherente, no tenemos todas las piezas del puzzle, pero sí las suficientes para ver la figurita", ha apostillado.
Cierre en falso de la investigación
El abogado de la defensa ha afirmado que la investigación tiene "lagunas evidentes" y que se ha querido "encajar las piezas del puzzle a martillazos". Ha apuntado que no tiene lógica que Alfonso abriera la puerta por Miguel cuando lo tenía bloqueado y cuando solo se podía entrar llamándole al móvil porque había cancelado el telefonillo.
Ha criticado que la policía no tratara de localizar a Manuel, ni recuperar el Whatsapp del acusado, ni investigara las llamadas de la víctima el día del crimen, ni todas las grabaciones de las cámaras de las calles. Se ha referido a las siete huellas y dos perfiles genéticos de desconocidos encontrados en la casa del canónigo y ha cuestionado que el móvil de su acusado saliera junto al víctima porque no cambió de antena hasta las 4.05, y ha recalcado que no tiene lógica quedarse con la prueba incriminatoria, el móvil de la víctima, y deshacerse de la exculpatoria, el suyo. "La investigación se ha cerrado en falso, no interesa la verdad y nadie merece 28 años de cárcel por un caso con demasiados flecos", ha zanjado.