Fallas

Las Fallas de Alba, una valenciana con esclerosis múltiple: "Los petardos me provocan brotes"

Alba necesita una medicación que no pueden ponerle porque le han caído las defensas por el estrés. Telecinco.es
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ValenciaA medida que se van acercando las Fallas, Alba comienza a temblar. "Las semanas antes ya empieza a temblarme el ojo y me siento más intranquila porque sé lo que me espera", afirma.

Durante gran parte de su vida, esta valenciana de 35 años ha sido fallera, pero en diciembre de 2022 le diagnosticaron esclerosis múltiple, una enfermedad que ha cambiado su vida y su visión sobre las Fallas. "El médico me dijo que lo más importante era controlar el estrés porque es lo peor para mi enfermedad, pero cuando llegan las Fallas es imposible".

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Alba vive en Alfafar (Valencia) y bajo su casa tiene una comisión fallera. "Ponen una carpa gigante en la calle y las detonaciones de petardos son continuas. Además, muchos días hay verbenas y música. La otra noche estuvieron con un altavoz gigante con el volumen a tope hasta altas horas de la mañana", lamenta.

Una situación que dispara su enfermedad. "El ruido hace que las 15 lesiones que tengo se enciendan de nuevo. Estos días casi no puedo mover la pierna, la vista la tengo peor, me tiemblan las manos, e, incluso, me afecta al olfato y ahora tengo la sensación de que huele siempre a gas o lejía y no es así".

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Para combatir su enfermedad, Alba toma una medicación muy fuerte que le aplican por gotero, pero el estrés le ha dejado las defensas tan bajas que no pueden administrársela. "Esto supone una amenaza real para mi vida", asegura.

Regular la fiesta

Para poner de manifiesto su situación y la de otras muchas personas con enfermedades como el autismo, que sufren las consecuencias de las Fallas, Alba ha lanzado una petición en Change.org para reclamar la regulación de las fiestas. "Las Fallas antiguamente eran desde el 14 al 19 y ahora comienzan prácticamente en la primera semana de marzo. Además, la fiesta se hacía en el casal de cada comisión y las molestias eran mucho menores. Ahora con las carpas tienen ocupadas la calle y las verbenas se saltan los horarios"

También propone que el uso de petardos quede limitado a profesionales pirotécnicos y a momentos organizados y controlados, como las mascletàs y otros actos oficiales. “La pólvora no es un juego. Es peligrosa, genera un enorme impacto acústico y no tiene sentido que cualquiera pueda lanzar petardos a cualquier hora durante tantos días".

Con su petición, Alba no pretende perjudicar a nadie y, por supuesto, no busca que se eliminen las Fallas. "Es una fiesta nuestra, nos representa, además, generan puestos de trabajo y muchas personas viven de ellas. Yo he sido fallera, no quiero fastidiarle la fiesta a nadie, pero que se celebren sin poner en peligro la salud y el descanso de otras personas”, explica.

Su propuesta no ha caído en saco roto. Hace cuatro días que la publicó y lleva más de 15.000 firmas de apoyo a unas Fallas más respetuosas y seguras.