Nacho Gil, el constructor valenciano que transforma pisos construidos en búnkeres aislados del ruido y la temperatura: "Los asmáticos lo notan muchísimo"
Este emprendedor ha conseguido trasladar el concepto alemán de "passivhause" a pisos ya construidos en el interior de las ciudades reduciendo drásticamente el consumo energético
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En los años 90 nació en Alemania el concepto de passivhaus (vivienda pasiva) que se basa en la construcción de edificios completos o viviendas apartadas que cuentan con un gran aislamiento térmico y acústico, que ofrece un mayor confort y reduce drásticamente el consumo energético.
Un sistema que Nacho Gil, constructor valenciano, descubrió en unos vídeos de Internet y del Colegio de Arquitectos Técnicos, y se propuso trasladarlo a pisos ya construidos en la ciudad. "Somos los primeros en realizar reformas de viviendas con certificación passivhause", señala.
Después de un largo proceso de investigación y desarrollo junto a marcas y distribuidores se lanzó a transformar viviendas en auténticos búnkeres insonorizados que mantienen la temperatura interior al gusto del cliente. "Demolemos toda la vivienda y creamos una primera capa hermética con aislantes perimetrales para controlar el aire de dentro y fuera del piso. A continuación, instalamos una máquina que es un pulmón que coge el aire de la calle, lo purifica y te garantiza una temperatura interior de 23 grados, esa temperatura se puede regular con un apoyo mínimo de una máquina de aire acondicionado para adaptarla a las preferencias de los propietarios".
Aire puro y reducción del consumo energético
Junto al aislamiento térmico y acústico, otra de las grandes ventajas de estas viviendas es la mayor salubridad de la que disfrutan los moradores. "La gente que es asmática lo nota muchísimo porque filtramos toda la polución que llega de la calle con un filtro de carbono y dentro de la vivienda el aire es puro".
El sistema elimina por completo los ácaros, los insectos y el polvo, manteniendo la casa más limpia. "Tengo una cliente en Madrid que me llamaba sorprendida para decirme que no tenía polvo en casa", explica.
A todo ello se suma una bajada drástica del consumo energético. "La máquina que instalamos para purificar el aire y controlar la temperatura tienen un consumo muy bajo, similar al de una bombilla, además permite limitar al máximo el uso de los aparatos de aire acondicionado para el frío y el calor".
Una vivienda estándar necesita de media disponer de una máquina de aire acondicionado de unas 15.000 frigorías, mientras que con este sistema se reduce a tan solo 5.000. "No se utiliza como el aire acondicionado en una casa normal donde nosotros encendemos el aire y cuando tenemos frío lo apagamos para después volverlo a encender. En nuestras viviendas basta encenderlo durante unos minutos para alcanzar la temperatura deseada y ya está porque el piso está asilado térmicamente", explica.
El coste de una reforma de estas características puede suponer un incremento del 8%. "Hay unas ayudas públicas por la mayor eficiencia energética de las viviendas y se reducen aún más los costes, además el gasto energético a lo largo de los años es mucho más bajo. En una vivienda que hemos reformado en Valencia han pasado de pagar 190 euros de electricidad al mes a tan solo 40 euros", asegura.
Para poder realizar estas complejas reformas, la constructora cuenta con una plantilla altamente formada. "Todo nuestros albañiles son personal propio, no recurrimos a subcontratas porque es un sistema muy especializado que requiere de mucha formación previa, eso además nos permite dar estabilidad a nuestros empleados y garantizar un trabajo de calidad a los clientes".
Con su obsesión por diferenciarse del resto, Nacho ha conseguido abrirse hueco en un mercado complejo. "Los clientes ahora nos entran por la puerta y afortunadamente tenemos mucho trabajo".