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Los quioscos de Valencia se adaptan a los nuevos tiempos y ofrecerán café, entradas o lotería, entre otros servicios

Imagen de archivo de un quiosco
Imagen de archivo de un quiosco. EUROPA PRESS
  • Tras largos en años prácticamente en decadencia, ampliarán su oferta de servicios en la vía pública para no desangrarse

  • Valencia se suma a una tendencia nacional que busca evitar la desaparición de estos negocios históricos, integrándolos en un modelo más flexible

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Los quioscos de Valencia se resisten a desaparecer y se reinventan para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo de la población. El Ayuntamiento ha puesto en marcha un plan para recuperar 21 puestos actualmente cerrados, muchos de ellos desde hace más de diez años y sin licencia en vigor, distribuidos por barrios como Arrancapins, Campanar, Benimàmet, El Pilar o Ciutat Jardí. El objetivo es claro: reactivar estos espacios en desuso y devolverles protagonismo en la vida urbana, en un momento en el que la caída de la prensa en papel ha dejado muy tocado al sector en toda España.

La fórmula pasa por diversificar: los futuros quioscos ya no se limitarán a vender periódicos y revistas, sino que podrán funcionar como pequeños puntos multiservicio, ofreciendo desde café para llevar hasta lotería, entradas para espectáculos, recarga de títulos de transporte, paquetería o productos turísticos. Se trata de un modelo híbrido que ya se ha implantado en otras grandes ciudades y que busca convertir estos puntos en nodos útiles para el día a día del barrio.

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Componente social adicional

Además del impulso económico, el proyecto incorpora un componente social. El consistorio priorizará en la adjudicación a personas desempleadas, jóvenes o mayores de 45 años, así como a colectivos vulnerables —personas con discapacidad, en riesgo de exclusión o víctimas de violencia de género—, sin olvidar la experiencia previa en la venta de prensa. Las concesiones tendrán una duración inicial de 20 años, ampliables otros 20, lo que ofrece estabilidad suficiente para incentivar la inversión y la modernización de los puestos.

Los adjudicatarios deberán abonar un canon anual por la ocupación del espacio público, contribuyendo al mantenimiento urbano sin generar costes adicionales para el Ayuntamiento. En paralelo, los 53 quioscos que siguen en funcionamiento también podrán acogerse a esta transformación. Con todo, Valencia se suma a una tendencia nacional que busca evitar la desaparición de estos negocios históricos, integrándolos en un modelo más flexible, rentable y conectado con las necesidades actuales de la ciudadanía.

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Requisitos necesarios

Estos son los 7 criterios que tendrá en cuenta el Ayuntamiento de Valencia para adjudicar los quioscos:

  • Situación de desempleo
  • Discapacidad igual o superior al 33 %
  • Incapacidad permanente reconocida
  • Riesgo de exclusión social
  • Condición de víctima de violencia de género
  • Edad: mayores de 45 años o menores de 30
  • Experiencia previa en la venta de prensa

Madrid, Málaga o Barcelona como ejemplo a seguir

Un buen espejo en el que mirar si la iniciativa tiene futuro es Madrid, donde la reconversión de quioscos lleva ya unos años en marcha y, con matices, está dando resultados. En la capital se ha impulsado un modelo muy parecido al que ahora plantea Valencia: los quioscos han dejado de vivir casi exclusivamente de la prensa —cuyas ventas han caído en picado— y se han convertido en espacios híbridos con nuevos usos. Por ejemplo, el Ayuntamiento lanzó un proyecto piloto para incorporar taquillas inteligentes de paquetería, cajeros automáticos o puntos de recarga, buscando atraer flujo constante de vecinos

A esto se suma la iniciativa de muchos concesionarios, que han optado por diversificar por su cuenta: desde café para llevar hasta souvenirs o productos básicos. De hecho, algunos ya funcionan como puntos de recogida de pedidos online, integrándose en la logística de “última milla”, cada vez más presente en los barrios.

La transformación también se percibe en lo cotidiano. No es raro ver antiguos quioscos convertidos en pequeños puestos de café que han logrado atraer a nuevos clientes y reactivar zonas que llevaban tiempo apagadas. Pero Madrid no es un caso aislado, y muestra de ello es que el sistema funciona. Otras ciudades como Málaga o Barcelona han seguido caminos parecidos, apostando por quioscos más versátiles y conectados con las necesidades actuales. La conclusión es bastante clara: cuanto más se alejan del modelo tradicional y más servicios ofrecen, más opciones tienen de seguir formando parte del paisaje urbano.