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Quino, un perro labrador que trabajó en el rescate de personas en Venezuela, al borde de la muerte tras volver del terremoto: "No saben lo que le pasa"

Quino durante una de las transfusiones de sangre que ha recibido
Quino ha recibido numerosas transfusiones de sangre. Telecinco.es
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Quino, un perro labrador de siete años pasó una intensa semana trabajando sin descanso para tratar de localizar a personas desaparecidas entre los edificios en ruinas que colapsaron tras el terremoto de Venezuela. Una dura labor en la que participó dentro del contingente formado por los bomberos y perros de rescate de la ONG Intervención, Ayuda y Emergencias (IAE) de Algemesí (Valencia).

Con la satisfacción del trabajo bien hecho, el equipo regresó a Valencia, pero solo tres días después de llegar la salud de Quino comenzó a deteriorarse. "Empezó a expulsar mucha sangre por la nariz, lo llevamos al veterinario y le van haciendo transfusiones para estabilizarlo, pero a los pocos días vuelve a sangrar de nuevo", explica Moisés Benlloch, bombero de IAE.

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En estos dos meses, su situación lejos de mejorar ha empeorado sin que los veterinarios puedan determinar qué le ocurre. "Lo han visto varios veterinarios, también contactamos con especialistas de la Universidad del CEU, donde le hicieron numerosas pruebas y le tomaron muestras que se enviaron a la Universidad de Barcelona para hacer un estudio, pero al final no han podido encontrar nada. Nos han dicho que ellos ya no pueden hacer más y estamos probando ahora con veterinarios de la Universidad Católica", cuenta desesperado.

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La realidad es que Quino sigue perdiendo gran cantidad de sangre y su estado de salud se agrava. "Hasta que no averigüen qué es lo que le pasa no pueden darle una solución y tampoco podemos saber si está relacionado con algo que pueda haber contraído en Venezuela", señala.

Como en el resto de emergencias en las que Quino ha trabajado por todo el mundo, las condiciones suelen ser extremas y tanto los perros como los bomberos que llegan para localizar a personas desaparecidas están expuestos a numerosos riesgos. "Más o menos las zonas de trabajo suelen estar controladas, pero siempre puede haber alguna circunstancia que no puedas tener en cuenta o que se nos pase desapercibida", explica Moisés.

Mientras encuentran una solución, Pancho Gerber, el bombero que trabaja con Quino desde que era un cachorro, no se separa de él con la esperanza de que se recupere y pueda volver a hacer lo que mejor se le da. "Es un perro con un gran potencial. Esperamos que pronto den con lo que le pasa porque está en uno de sus mejores momentos para trabajar en situaciones de emergencia y ayudarnos a rescatar a más personas".