Juanjo, un nadador discapacitado, cruza a nado el Lago Ness en condiciones extremas: "Tenía las manos y los pies congelados"

Durante las 13 horas y 40 minutos de la travesía, el nadador oriolano tuvo que enfrentarse a las aguas gélidas del lago, el viento y fuerte oleaje para alcanzar la playa de Lochend
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Hace 30 años Juanjo comenzó a nadar después de que le diagnosticaran una displasia de cadera, una enfermedad que afectó a su movilidad y que le obliga a andar con una muleta. "Yo jugaba al fútbol, lo tuve que dejar. Los médicos me dijeron que no me iba a recuperar y me recomendaron nadar para combatir los efectos de esta malformación", explica Juanjo Caselles.
Su pasión por el deporte y su espíritu de lucha pronto le llevaron a dejar la piscina para comenzar a nadar grandes distancias en el aguas abiertas. "He completado la travesía entre Tabarca y Alicante, la 20 Bridges que consiste en dar la vuelta a Manhattan, he cruzado el Estrecho de Gibraltar, la Batalla de Rande o una travesía de 38 kilómetros entre Alicante y La Mata", cuenta.
Unas pruebas con las que Juanjo no solo buscaba desafiar sus propios límites, si no animar a otras personas con discapacidad a superarse y practicar deporte. "Intento con estos retos que los niños con discapacidad o que esas personas que acaban de tener un accidente de tráfico o acaban de desarrollar una discapacidad, que tengan un ejemplo a seguir, que no tienen que quedarse en casa, que pueden hacer muchas cosas y llevar una vida normal. El deporte te ayuda a nivel mental y te permite conocer a mucha gente", asegura.
El desafío de cruzar el Lago Ness
Con ese objetivo, Juanjo se lanzó a las gélidas aguas del Lago Ness el pasado 2 de septiembre. El reto cruzar a nado los 36 kilómetros de la mítica laguna escocesa en menos de 14 horas. Una exigente travesía, en la que los pocos intrépidos que se atreven a realizarla tienen que enfrentarse a condiciones extremas. "Fue muy duro. El agua estaba muy fría, la temperatura ambiente también era baja, unos 9 grados. Llevaba un neopreno, pero los pies y las manos los tenía congelados. Así pasé los primeros 10 kilómetros y cuando parecía que me estaba reponiendo empezó un fuerte oleaje en el lago, había niebla y empezó a llover", explica.
Unas condiciones en las que no había podido entrenar durante los meses de preparación en aguas del Mediterráneo. "Iba muy bien preparado, había hecho más de 600 kilómetros y entrenamientos de seis y siete horas. Pero el agua aquí estaba a 30 grados y fuera habían 40. Al llegar a Escocia el cambio fue muy brusco y el choque fue brutal", señala.
Afortunadamente, en los peores momentos de la prueba, el nadador oriolano contó con el apoyo de su equipo. Sus compañeros de entrenamiento Eulogio López-Fuensalida y Beatriz Peñalver, además de la nadadora escocesa Nikki Murphy, estuvieron junto a Juanjo en la embarcación que le seguía en el lago, mientras que Adolfo López, Daniel Abellán y Rachel Murphy se encargaban de controlar su estado de salud. "Ellos me seguían en un coche por si se complicaba la situación y tenían que evacuarme a un hospital", afirma.
Una posibilidad que Juanjo nunca contempló a pesar de las dificultades y después de 13 horas y 40 minutos, solo 20 minutos antes de que terminara el margen establecido por la federación internacional que organiza esta prueba, consiguió alcanzar la playa de Lochend, situada en la orilla norte del Lago Ness. "Cuando tienes una discapacidad te haces más fuerte y en estas pruebas sacas esa fortaleza interior que te hace no abandonar y seguir adelante", asegura.
