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Gerard Arias

El pueblo de Gerard Arias: a menos de dos horas de Madrid y en el corazón de La Mancha

Gerard Arias nació hace 33 años en un precioso pueblo de Ciudad Real. Cordon Press
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Los Cayos Cochinos se han convertido en el nuevo hogar de Gerard Arias, concursante de 'Supervivientes 2026', un cambio bastante notable frente a lo que estaba acostumbrado el influencer, modelo y participante de 'La isla de las tentaciones', programa al que después regresó como tentador. Desde entonces se le ha podido ver en otros formatos de la cadena, como el reality 'Los vecinos de la casa de al lado'. 

Gerard parece no temerle al frío, ni al calor, tampoco a la incomodidad, está dispuesto a aprender a vivir con lo mínimo disponible y poner todo de su parte para vivir al máximo la experiencia que es este concurso. Una estancia que poco se parece a la que se puede disfrutar en Tomelloso, el lugar que le vio nacer hace 33 años (celebró su cumpleaños el 16 de marzo). 

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Tomelloso: a menos de dos horas de Madrid y en el corazón de La Mancha

En el norte de Ciudad Real se encuentra Tomelloso, uno de esos lugares que no suelen faltar en las recomendaciones de escapadas si quieres encontrar un lugar que no esté demasiado lejos de Madrid, pero tampoco muy cerca. Tan solo viajando un par de horas desde la capital del país puedes encontrar refugio en este lugar, lo que lo hace perfecto para una escapada breve o de fin de semana

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Aunque resulte sorprendente, Tomelloso es mucho más que la tierra que vio nacer a Gerard, es también un lugar estupendo para aprender un poco más sobre Castilla-La Mancha, sus gentes, sus costumbres, su historia y su gastronomía. 

Sin salir de la ciudad, pueden visitarse lugares tan emblemáticos como su Ayuntamiento, situado en la Plaza de España y uno de los elementos arquitectónicos más emblemáticos del lugar. También es parada obligada la Posada de los Portales que, como su nombre indica, es una antigua posada que está situada en la misma plaza. Fue construida en 1778 y era alojamiento de viajeros y tratantes. Del siglo XVII es la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, otro de los elementos identificativos del lugar. 

Cualquier excusa es buena para planear una escapada a Tomelloso, pero si lo que se busca es un viaje cultural, este lugar no te va a fallar, porque es posible hacer una visita al Museo Antonio López Torres, que aloja las obras donadas por el pintor, en las que recogió su amor por esta tierra, por sus paisajes y sus gentes. 

Cuenta también con un Museo Taurino, para aquellos más clásicos que quieren aprender un poco más sobre esta profesión y lo que lo rodea. Los más atrevidos pueden darle una oportunidad al Museo de Arte Contemporáneo ‘Infanta Elena’, con una exposición permanente y otras temporales, lo que invita a regresar para poder seguir conociendo lo que tiene que ofrecer. 

Además, imposible pasar por Tomelloso y no sentir curiosidad por sus chimeneas. Algunas de ellas pasaron los 45 metros y sin una muestra de un tiempo pasado en el que funcionaban las antiguas fábricas de alcohol. En su momento llegaron a funcionar más de 100, servían para evacuar el humo de las grandes calderas que se empleaban para alcanzar las temperaturas necesarias para la destilación. 

Llaman la atención las edificaciones que pueden encontrarse en sus alrededores. Conocidos como bombos, se empleaban como vivienda y refugio en las épocas en las que era necesario porque había que realizar las faenas del campo. Están fabricados con piedras de la zona y se elevan piedra sobre piedra, sin argamasa que las una. Son llamativas en el exterior, pero su interior es también sorprendente porque cuenta con chimeneas, poyos para el descanso, hornacinas a modo de alacenas y la zona de la cuadra para los animales.

Son famosas en Tomelloso las cuevas, que comenzaron a construirse en torno a 1820. Bajo las casas hay más de 2000, empleadas para fabricar y almacenar vino. Porque si por algo es conocido este lugar, además de todo lo comentado, es por ser un gran destino para el enoturismo. Cualquier momento es bueno para descubrir sus bodegas y disfrutar de sus vinos, pero a finales de agosto se celebra la Fiesta del Vino, lo que suma un poco de encanto a la visita, ofreciendo también una buena muestra de su gastronomía. 

Este es otro de los puntos que no conviene saltarse si se visita la zona, disfrutar de sus recetas tradicionales y platos típicos es indispensable para los amantes de la buena mesa. El pisto manchego es un clásico, pero no lo son menos sus migas de gañán, sus famosas gachas o la caldereta de cordero. No olvides dejar un hueco para el postre, porque entre sus dulces típicos destacan las tortas de mosto, típicas de la vendimia, sus flores, que suelen tomarse en Semana Santa, el Pan de cruz tradicional o los mantecados. Tomelloso puede conocerse a través de los cinco sentidos.