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GH DÚO

La casa vive su particular guerra fría

En la casa no hay grupos: hay bloques, trincheras y silencios calculados. GH Dúo se ha convertido en una guerra fría donde nadie dispara… pero todos apuntan.

Sonia Madoc pide ayuda a Andrea Sabatini
Sonia Madoc pide ayuda a Andrea Sabatini. telecinco.es

Analizar ‘realities’ es para el gato tan satisfactorio como formar parte de ellos para sus concursantes. El placer de ver frente al de ser visto.

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Dos bloques enfrentados, con la interacción mínima entre ellos, hacen que se viva en la casa una guerra fría que ríete tú de la que enfrentó en los ochenta a Estados Unidos y la URSS, el capitalismo frente al comunismo. Como las cosas van siempre tan deprisa ahí dentro no descarto que vivamos la caída del muro de la vergüenza que divide a los concursantes igual que el Muro de Berlín dividía la Alemania Occidental y la Oriental. Solo han tenido un acercamiento para pactar la compra semanal, que hizo por primera vez Cristina Piaget. La intención primera era convocar una asamblea para discutirlo en grupo, pero el nuevo orden en Gran Hermano no lo hacía recomendable. Sustituyeron la asamblea por una conversación a media voz entre Cristina y Anita Williams. Carlos Lozano aprovechaba después para subrayar con señalador verde fosforito que su compañera de dúo había cambiado de opinión al respecto.

La otra interacción fue para firmar una especie de armisticio entre Sonia Madoc y Juanpi Vega, después de que este quisiera quitarle la cama. Sonia entró en pánico por tener que dormir al lado de Antonio Canales y soportar sus terroríficos ronquidos. Con la suficiencia que comparte el bloque de los de las tentaciones, a los que su unen Raquel Salazar y el propio Canales, explicaba luego a los suyos Juanpi que iba a dejar en paz a Sonia porque le había estado llorando por lo de la cama. De los creadores de Andrea Sabatini provoca a Cristina para ver si le pega y la tienen que expulsar llega ahora Juanpi perdonando la vida a Sonia después de intentar usurpar su cama. Sonia pidió árnica a Andrea y logró que intercediera diciéndole a Juanpi que fuera a hablar con Sonia. Si ella supiera lo que nosotros sobre la persona a quien estaba acudiendo…

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El lío de las camas viene de que el domingo lograron ganando con un juego que por fin les cambiaran los camastros por camas a todos. Solo Carmen Borrego y Belén Rodríguez habían conseguido las camas buenas y las dos están ya fuera de la casa. También recuperaron sus maletas, por lo que podrían estar viviendo una especie de refundación, el inicio de una nueva etapa sin las carencias que comenzaron teniendo. En lugar de eso, el panorama es de enfrentamiento y falta de comunicación, lo cual convierte la convivencia en algo aparentemente más duro que al principio. Se masca la tensión de tal manera que el temor es ver estallar todo en pedazos en cuanto haya algún motivo de fricción entre ambos bloques. La compra podría ser el primero, aunque haya contado con la aprobación de la supervisora Anita y Raquel expresase su confianza en Cristina. Cualquier error de esta puede desatar una nueva guerra mundial cuando la reciban hoy mismo.

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La formación de los dos nuevos bloques ha obrado un cambio importante en uno de ellos. Me refiero a la especial unión que se respiraba ayer en el formado por Carlos, Cristina y Sonia, especialmente entre ellas dos. Tras una conversación en la cabaña del jardín (otrora pajarera), Sonia decía encontrarse mejor que nunca por haber descubierto “a esta mujer”, refiriéndose a la modelo. “Es la primera vez que mantengo una conversación en esta casa con una persona normal”, afirmaba Sonia. De lo que se deduce que la cantante no considera “normales” a Carmen y Belén, sus apoyos hace tan solo unos días. Una vez más, el concepto de normalidad está en discusión. Creo que quería decir que había podido hablar de otras cosas que no fueran las nominaciones y ciertas particularidades del juego. Carlos Lozano no debió entenderlo y las devolvió a la cruda realidad.

Lo que se observa ahora entre Sonia y Cristina no tiene aroma a rotondazo. Me inclino a pensar en positivo por una vez, y sin que sirva de precedente. ¿Por qué no considerar que están haciendo un esfuerzo por superar sus diferencias? Carlos hizo lo propio cuando metía a Sonia bajo sus alas protectoras, siguiendo la petición de Belén Ro. También en el otro grupo estarán haciendo algunos esfuerzos por soslayar diferencias. Un ejemplo sería el de Canales, mucho llamarle “faraón” y reírle las gracias sin medida, pero en algún momento le criticaron, llegando a meterse con su higiene personal. Bastará con que se produzca un chispazo dentro de ese bloque para que estalle una guerra civil igual de cruenta que cualquier conflicto internacional.

Sonia Madoc y Cristina Piaget hablan en la cabaña del jardín

Hablando de presentadores

Entendiendo la tentación de expulsar a Canales que le supongo a una parte de la audiencia, pero creo que sería echar tierra contra nuestro propio tejado. Su carácter cambiante, lo liante que es y la falta de medida a la hora de analizar su entorno le convierten en uno de los habitantes de la casa que se me antojan imprescindibles. No tiene pudor ninguno y una vez desatado no hay forma de pararle. Da igual cuál sea su enemigo, incluso si se le cruza el mismísimo presentador. Imagino al pobre Ion Aramendi mordiéndose la lengua hasta sangrar cuando este domingo hubo de soportar que el bailarín cuestionase su profesionalidad. Es insólito tratándose de Ion, e intolerable en cualquier caso. Con cosas como esta me está poniendo muy difícil que siga defendiendo su permanencia en la casa.

Hablando de presentadores, me acordé de Jorge Javier Vázquez cuando escuché ayer a Manuel González decir la frase “torres más altas han caído”, refiriéndose a Carlos. Eso mismo tuvo que escuchar el presentador a una compañera en un episodio que demostraba la mezquindad de esta y su falta de respeto, mucho mayor que la mostrada por Canales hacia Ion. Más que nada porque en este caso el estatus es distinto. En definitiva, todos sabemos quién es Canales y no hay manera de hacer caso a lo que dice. A la frase de Manuel le ponía este estrambote Canales: “Al final van a meter la pata. El que cava hoyos cae en ellos”. Es su estilo hablar como sentenciando, dando solo él importancia a sus palabras.

No debería Antonio Canales hablar de caer en el hoyo porque él ha tenido que hacer esfuerzos ímprobos para salir a la superficie después de haber caído en lo más profundo. Por ejemplo cuando Carlos le pedía explicaciones por sus ataques a Belén en la gala de su expulsión. Estoy seguro de que en ese momento Antonio se inventaba de manera apresurada una coartada. Entonces dijo aquello de que se la tenía jurada porque ella le “hizo la vida imposible” cuando estuvo en Supervivientes. Tanto inventaba que añadía “a mí y a mi hermano”, pero como decía su defensor en plató le defendía entonces su mujer, no su hermano. Lejos de estar ejecutando una venganza largamente acariciada tan solo justificaba que hablase con esa compañera por la mañana como si fueran amigos de toda la vida y la despellejase por la noche ante ciertos compañeros.

Canales faltando al respeto a Ion Aramendi el pasado domingo

Tibios y muy tibios

Me extrañó que Belén Rodríguez advirtiese a Sonia sobre los tibios, con lo cual la estaba excluyendo de dicha clasificación. Lo digo porque en esa casa se pueden hacer subcategorías, separando entre tibios y muy tibios. Siendo así, Sonia estaría en el segundo grupo. Justo ahora parece aclarar un poco su tibieza, algo obligado por el nuevo orden ya comentado. Con las espadas en todo lo alto se hace más difícil mantener el culo entre dos sillas. Y es que Sonia ha estado muchos días navegando entre dos aguas, jugando a dos puntas, quedando bien con Dios y con el diablo, tirando la piedra y escondiendo la mano. Ella ha sido ambigua por conveniencia y esa neutralidad selectiva ha hecho que su figura quedase desdibujada, convirtiéndose en una concursante prescindible. En Gran Hermano hay que evitar ser diplomático cuando no toca, y lo contrario no lleva a nada bueno.

A Sonia le cuesta hablar en las galas, lo cual es un pecado. Se podría pensar que es por ser prudente, pero la diferencia entre una persona prudente y una tibia es que el prudente elije cuando hablar y el tibio no lo hace casi nunca. Lo achaco al miedo a perder la aprobación de la mayoría, también a la comodidad que da ver a los demás partirse la cara mientras ella solamente observa. Es de ese tipo de concursante que antes o después se descuelga con frases tipo “ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos”. Sonia no solo calla por no incomodar a nadie, sino que cambia su discurso según quien esté delante. Como lo hace bajo la apariencia de ser educada y rehuir los conflictos se nota menos que está evitando posicionarse. Al final, lo que queda es la sensación de falta de carácter, cuando no la de falta de lealtad.

Raquel Salazar se peina en el cuarto de baño

Raquel Salazar es de la misma escuela que su compañero de dúo, lo cual se nota cuando justifica sus robos de comida explicando que han sido por compañerismo. También explicó que lo hizo para “hacer espectáculo”. A pesar de haber expresado todos con gran convicción que no volverán a robar comida, ayer mismo echaban de menos los de la suite un pescado y sospecho que siguen aprovechando algunas cosas robadas previamente. Lo suyo hubiera sido que lo sacaran para devolver el botín, pero para eso es necesario que estuvieran convencidos de que lo hicieron mal. No es el caso, según parece. Todavía quería Raquel convencer a sus compañeros de que ella no ha comido nada robado, aunque enseguida aclaraba que se refería a lo colectivo, excluyendo la comida de la suite. Si les fallan sus profesiones respectivas bien podrían probar a ser equilibristas. Tienen todo un carrerón por delante.

Moleskine del gato

En el vídeo de hoy vuelvo al tema de la amnesia colectiva que aqueja a la audiencia de este programa, en este caso relativa a los concursantes que abandonan voluntariamente.

GH Dúo - Moleskine 06
GH Dúo - Moleskine 06
[Todas las imágenes de este texto han sido capturadas por el autor]