Kiko empieza a pasar hambre: Ni jarto vino vuelvo yo aquí
Jacobo Ostos se acuerda de su madre, que ya le había advertido de que tendría que comer mucho pescado y marisco, algo que aborrece. Kiko hace lo propio con la Pantoja, y , se acuerda ahora más que nunca de su famoso pollo. Las madres tienen tanta razón, y nunca las hacemos caso, lamenta.
como el mismo vaticinó Es la peor semana de mi vida, no se lo deseo a nadie, comenta la estrella de Torrente 4, y manda una sonora 'pedorreta' a todos aquellos que le animaron a ir a esa gran experiencia que es Supervivientes. Tampoco se arrepiente de estar en Honduras, pero sin duda se lo habría pensado mejor de saber lo que ahora sabe.
Pero a lo hecho pecho. Tras tres días sin comer apenas nada, Kiko, visiblemente más delgado, y Jacobo no van a permitir que el desánimo les venza. Como dice el hijo de Paquirri: Hay que echarle huevos, venimos de sangre de toreros, hay que demostrarlo. Juntos, miran anhelantes la isla vecina, esperando que allí no les falte la comida.
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