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La falta de alimentos y los desesperantes días en Cayo Paloma no han acabado con la coquetería de las chicas. Gala tras gala, las supervivientes demuestran su imaginación a la hora de utilizar lo poquito que tienen para ponerse guapísimas. Con la maña de Rosa Benito como peluquera y utilizando el carbón como lápiz de ojos, las chicas han demostrado que hasta en las situaciones más extremas se puede estar sexy y divina de la muerte.







