
1 de 15
Un dulce premio aguardaba al otro lado de la cuerda a los supervivientes: un saco de harina y 100 gramos de crema de chocolate. Uno a uno fueron pasando como funambulistas de plataforma en plataforma. En el último tramo no cabian todos de pie, así que tuvieron que amontonarse unos sobre otros. ¡La recompensa bien merecía el esfuerzo!














