Víctima de unos okupas de lujo: "Son extranjeros con poder adquisitivo que nos toman el pelo"

Una mujer y sus dos hijos se han atrincherado en una mansión de lujo en Mallorca tras desaparecer el empresario danés que firmó el contrato de alquiler
La propietaria denuncia amenazas, impagos y una situación de total desamparo legal
Lourdes ha contado su caso en ‘El programa de Ana Rosa’, donde ha denunciado la situación que vive desde hace meses tras alquilar su vivienda en una exclusiva urbanización de Mallorca. La propiedad, una casa de lujo de 180 metros cuadrados, fue arrendada por 3.000 euros mensuales a un empresario danés que aparentaba una elevada solvencia económica.
Aunque el contrato lo firmó únicamente el empresario, en la vivienda se instalaron también su pareja, una mujer de origen cubano, y los dos hijos de ella. Después del primer año, estos rompieron su relación y fue él quien abandonó el domicilio, dejando la vivienda ocupada por la mujer y los menores.
Según explica Lourdes en ‘El programa de Ana Rosa’, el empresario se marchó sin entregar las llaves ni realizar el correspondiente ‘check out’ con la inmobiliaria. Posteriormente, le envió un mensaje en el que le indicaba que se entendiera directamente con su expareja, asegurando que él ya no se hacía responsable de la situación.
Desde entonces, la mujer permanece en la casa sin abonar el alquiler. La deuda acumulada asciende ya a 23.000 euros. A pesar de ello, Lourdes señala que la okupa lleva a sus hijos a un colegio privado por el que paga alrededor de 1.000 euros al mes, lo que, a su juicio, evidencia que no se trata de una situación de vulnerabilidad económica.
Lourdes, víctima de la okupación: “Estamos totalmente desamparados”
Lourdes asegura que lleva desde el mes de julio sin cobrar el alquiler, mientras continúa pagando los gastos de luz, agua y comunidad. Además, afirma haber presentado numerosas denuncias ante la Guardia Civil por amenazas e intimidaciones.
“Vengo aquí y me dice que me largue, que esta es su casa”, explica. La propietaria sostiene que la Guardia Civil le ha reconocido que, de estar en su mano, la situación se resolvería de inmediato, pero que legalmente no pueden intervenir. Ella, por su parte, ha iniciado una demanda de desahucio por precario, presentada en el mes de noviembre, aunque denuncia un importante atasco judicial que está retrasando todo el proceso, pese a tratarse, según le indican, de un procedimiento ganado.
Lourdes afirma que esta situación “no se la desea a nadie” y denuncia que no se trata de personas vulnerables, sino de “extranjeros con poder adquisitivo”. Considera que se trata de un problema que va más allá de su caso personal y lo califica como una alarma social.

