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Cómo desayunar saludable sin renunciar al pan

Cómo desayunar saludable sin renunciar al panPixabay
Siempre hemos escuchado que el desayuno es la comida más importante del día, que debe contener todos los grupos de alimentos y que, con cuanto más calma nos lo tomemos, mejor. Sin embargo, las prisas son las que son y la rutina a veces hace que se nos olviden los buenos hábitos y que acabemos comiendo unas tostadas de pan de molde, por ejemplo, que tiene unas cantidades de azúcares y grasas desorbitadas y que, desde luego, no necesitamos y no son nada saludables. Por eso, quiero dejaros los ingredientes que necesitáis para que podáis desayunar sano y delicioso todos los días, para que vuestra figura y salud no se resientan. 
Si sois como yo y preferís no renunciar al pan, ¿qué os parecen unas tostadas de un pan hecho por vosotros mismos? Es bastante fácil y lo podéis dejar hecho para que os dure toda la semana envasándolo correctamente. El proceso para elaborar el pan es siempre el mismo: mezclar la levadura con agua y los ingredientes secos entre si, formar un “volcán”, donde ponemos en el centro la mezcla de agua y levadura e ir integrando todos los ingredientes hasta lograr la masa. Aquí os dejo los ingredientes de distintos tipos de pan:
- Pan de cereales integrales. Es muy rico en fibra y sus carbohidratos son de asimilación lenta, no como en el caso del pan blanco. Si le añadimos semillas, como las de amapola, pipas de calabaza, lino o sésamo, sus propiedades nutricionales serán mucho mayores y no variará demasiado el aporte calórico. Para hacerlo necesitamos harina de fuerza, levadura, agua, sal, las semillas que más nos gusten y una mezcla de harinas integrales, como de centeno, trigo integral… 
Cómo desayunar saludable sin renunciar al pan
- Pan de espelta. La espelta es un tipo de trigo integral, con mucha fibra y algo que me parece muy interesante destacar ya que no se encuentra en todos los vegetales: tiene una gran dosis de vitaminas del grupo B, por lo que favorece el sistema nervioso y el metabolismo. Además, aporta ácido silícico y magnesio, que dan una gran sensación de saciedad y reparan los tejidos. Para prepararlo necesitamos harina de fuerza, harina de espelta, agua, sal y levadura. 
Cómo desayunar saludable sin renunciar al pan
- Pan de té. Lo he descubierto hace poco y la verdad es que me tiene enamorada. Necesitamos harina de fuerza, harina integral, levadura, una cucharada de mantequilla o margarina (ya que este pan es tipo pan de molde), sal y, en lugar de agua sola, un té calentito. Lo bueno de este pan es que a los beneficios del pan integral en sí, le añadimos los del té que más nos guste, como el té negro, el té matcha (que multiplica por diez las propiedades antioxidantes y nutricionales del té verde)… ¡lo que más nos guste! Además, podemos jugar con frutos secos, especias… a mí me gusta añadirle algunas nueces picadas, semillas de calabaza, un poco de jengibre o pasas. 
Cómo desayunar saludable sin renunciar al pan
Si desayunamos una rebanada de cualquiera de estos panes estaremos multiplicando los beneficios para nuestro organismo, restando calorías vacías de las grasas y los azúcares del pan blanco industrial y, además, probando cosas nuevas y deliciosas. También os aconsejo que, en la medida de lo posible, le añadáis a vuestro desayuno proteínas magras, como un poco de pavo o huevo, que nos dejarán saciados y, además, ayudan a la creación de masa muscular y con ello a acelerar el metabolismo. Por otra parte, si no os podéis resistir a una buena mermelada, también podéis hacerla en casa, lo que nos aportará los beneficios de la fruta y reducimos mucho el azúcar y los conservantes de las que compramos por ahí. Es muy fácil, ya que solo necesitáis las frutas que más os gusten, un poco de agua, un poco de zumo de limón (que ayudará a que se conserve más tiempo en la nevera) y, si escogéis una fruta que no contenga demasiada fructosa (como las fresas, por ejemplo), podéis añadirle un poquito de sirope de ágave para endulzar vuestra mermelada casera. 
Con todo esto, ya no hay excusa para no despertarse con ganas de desayunar y de adoptar, poco a poco, hábitos más saludables.