Sergio Peris-Mencheta

La vida de Sergio Peris-Mencheta dos años después de anunciar su cáncer: su estado de salud y sus proyectos

Sergio Peris-Mencheta
Sergio Peris-Mencheta. Cordon Press
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El 22 de enero de 2024, Sergio Peris-Mencheta decidió compartir una de las noticias más difíciles de su vida: le habían diagnosticado leucemia y se encontraba en pleno proceso de quimioterapia, con un trasplante de médula ósea como parte inevitable de su tratamiento.

El 28 de mayo de ese mismo año llegó el momento decisivo: el trasplante de médula, donada por su propio hermano. El propio actor lo bautizó como su "renacimiento". Este jueves se cumplen dos años del momento en el director de teatro cambió por completo, y ahora su estado de salud y su carrera profesional dista mucho de lo que era entonces.

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Sergio Peris-Mencheta en 2024.

Su estado de salud

A día de hoy, el actor sigue en proceso de recuperación y seguimiento médico, conviviendo con los efectos secundarios que todavía persisten. "Lidiando con efectos secundarios y daños colaterales, pero me doy con un canto en los dientes", afirmó el pasado mes de diciembre a 'Canal Sur' sobre su actual estado de salud.

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En su opinión, cree que la vida "me ha dado una segunda oportunidad y me siento como un ser reciclado, una especie de Frankenstein que vuelve a empezar. Me han dejado jugar otra partida y ha sido con 50 años". Y añadía al citado medio: "Espero que los próximos 50 o 150 los sepa aprovechar un poquito mejor. A nadie le recomiendo que pase por lo que he pasado yo, pero no me cambio por el de antes".

Sergio Peris-Mencheta

Sus próximos proyectos

En cuanto a su futuro profesional, y ya desde Madrid, donde reside desde el año pasado con su familia, este próximo 6 de febrero estrena 'Constelaciones' en el Centro Dramático Nacional, en el Teatro Valle-Inclán.

Asimismo, acaba de formar parte de la película estadounidense 'El Tigre' y también en febrero se desplazará a Islandia.

Por el momento, no se ha encontrado con el proyecto ni la energía necesaria para volver a un escenario como actor, algo que no hace desde hace una década.

El proceso de la leucemia

El 22 de enero de 2024, el actor publicó en su Instagram un extenso mensaje en el que describía su estado: "Estoy en pleno proceso de quimio y un posterior trasplante de médula", y confesaba que se sentía "más vulnerable, aterrorizado y pequeñito que nunca".

La historia comenzó antes, en abril de 2023, cuando una primera serie de pruebas médicas tras un dolor inexplicable lo condujeron a un diagnóstico de síndrome mielodisplásico que acabaría evolucionando a una leucemia aguda.

Ese tiempo de incertidumbre, en el que se debatía entre volver a España para tratarse o permanecer en Los Ángeles, marcó el inicio de una de las etapas más complejas de su vida. Durante el proceso, su esposa, Marta Solaz, y sus hijos, Río y Olmo, se convirtieron en su sostén absoluto.

Apenas una semana después de conocer la noticia, ya estaba compartiendo con sus seguidores la importancia de donar médula ósea, alentando a quienes le escribían y ofrecían ayuda a unirse a los registros de donantes.

Durante los meses de tratamiento en Estados Unidos, Sergio se enfrentó a sesiones de quimioterapia y una exhaustiva preparación para el trasplante. Los efectos secundarios, tal y como narró, fueron: radical pérdida de peso, cambios en su color de piel, náuseas, neuropatías y problemas físicos que describió sin filtro, incluso con humor y filosofía en sus redes.

Sergio Peris-Mencheta.

Mientras transitaba el postoperatorio, Sergio no dejó de lado su pasión: siguió dirigiendo, incluso coordinando ensayos por videollamada desde la cama del hospital, aferrándose al teatro más que nunca. Estrenó dos obras de teatro: '14.4' y 'Blaubeeren'', y en mayo de 2025 publicó su primer libro, '730 días', un testimonio que recoge sus vivencias durante estos años de tratamiento, recuperación, miedo y redescubrimiento personal.

Han pasado dos años desde el anuncio de su cáncer, y desde entonces ha hablado abiertamente de los efectos secundarios de la enfermedad y del trasplante, como los pinchazos y dolores que todavía enfrenta en su día a día, pero lo hace desde una perspectiva clara: normalizar la experiencia del cáncer y sus secuelas.