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La verdadera relación de la duquesa de Alba con la Casa Real: de "bailar" con Juan Carlos I a su "secreto" sobre la reina Letizia

Los reyes Felipe y Letizia, en uno de sus encuentros con la duquesa de Alba
Los reyes Felipe y Letizia, en uno de sus encuentros con la duquesa de Alba. Cordon Press
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Este sábado, 28 de marzo, Cayetana Fitz-James Stuart, la mítica duquesa de Alba que rompió muchos de los moldes asociados a la aristocracia española, cumpliría 100 años. Para entender por qué, un siglo después de su nacimiento, la duquesa sigue siendo un personaje tan recordado, desde la web de Informativos Telecinco hemos hablado con la experta en Casas Reales y escritora Ana Polo.

Nacida en 1926, su vida, el peso de la historia y su arrolladora personalidad la convirtieron en un personaje tan admirado como comentado en el país. Amante del arte, del flamenco y de las tradiciones españolas, mantuvo a flote la Casa de Alba durante décadas.

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La duquesa de Alba, en una imagen de archivo

Este centenario llega en un momento en el que su figura sigue despertando curiosidad. No solo por su impresionante colección de títulos nobiliarios o por el patrimonio histórico que gestionó, sino también por su forma tan personal de vivir la vida: espontánea, apasionada y siempre fiel a sí misma. Esa mezcla de tradición y naturalidad fue una de las claves de su popularidad, que hizo que muchas personas la vieran como una duquesa poco convencional.

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Su relación con la Casa Real española

Su relación con la Casa Real española también fue una constante a lo largo de su vida. Era habitual verla en actos oficiales, siempre como una figura respetada dentro del círculo institucional. Esa conexión, histórica entre la Casa de Alba y la Corona, explican también parte su alcance dentro de la sociedad española.

"La relación entre Juan Carlos I y Cayetana fue de amistad estrechísima. Hay que tener en cuenta que ya el padre de Cayetana, el duque Jacobo, fue un gran defensor de la monarquía. Era muy amigo de Alfonso XIII y de la reina Victoria Eugenia, hasta el punto de que se rumoreó un romance entre él y la reina. Entonces Cayetana, siempre desde pequeña, creció yendo a París y a Roma para visitar a los reyes", nos cuenta Polo.

Debido a su vínculo, el actual rey emérito y la duquesa "se llevaban muy bien" y eran "muy simpáticos" entre ellos, incluso antes de que la monarquía se restaurara en España. Según la experta, "por aquel entonces había muchas tensiones con el Pardo entre Don Juan y Francisco Franco, y Cayetana y su primer marido, Luis, siempre intentaron mediar un poco entre ellos. Incluso una vez le organizaron a Juan Carlos todo un programa de visitas en Madrid cuando él estaba todavía estaba de cadete en la academia militar de Zaragoza, y él se quedó a vivir una temporada en el Palacio de Liria".

La duquesa de Alba, en una imagen de archivo

Eso sí, pese a su amistad, el respeto nunca faltó entre ellos. "Cayetana siempre le llamaba de alteza y de usted, y él la invitaba al palacio, se iban a la piscina, bailaban, patinaban... Se lo pasaban estupendamente bien siempre", ha señalado la escritora. De hecho, hay una "anécdota" que recuerda: cuando se casaron Fabiola y Balduino de Bélgica en 1960. "Se les vio bailando a Cayetana y a Juan Carlos y pasándoselo realmente bien".

Polo nos relata que, por aquella época, el padre del rey Felipe contaba con un preceptor, un hombre "muy rígido y quien no le dejaba ver a nadie". Sin embargo, Cayetana era "de las pocas" personas que sí podía reunirse con el emérito. "Ella siempre intentaba animarlo mucho, porque Juan Carlos también lo pasaba mal en esos años en los que no es nadie, cuando estaba tutelado por Franco pero nadie sabe exactamente qué rol tenía".

Además, de acuerdo a Polo, la duquesa tuvo "un papel fundamental" cuando el dictador nombró a Juan Carlos I sucesor a título de rey. "Muchos monárquicos de toda la vida se enfadaron porque pensaban que tenía que ser Don Juan, y creían que saltarse la línea dinástica era un error, pero Cayetana fue la persona que defendió a Juan Carlos, y eso incluso le costó broncas con amigos".

Esa buena relación también la mantuvo con la reina Sofía. "Cayetana se fue un mes entero a Grecia para explicarle a Sofía cómo funcionaba España, cómo funcionaba el protocolo y demás, y se hicieron muy amigas. Ella hizo un poco de su dama principal y la que le puso en contacto con la alta sociedad y los grandes de España. De ahí que los reyes siempre encontraran en Liria una casa".

La reina Sofía y la duquesa de Alba, en una imagen de archivo

También con sus hijos, Felipe y las infantas Elena y Cristina, quienes pasaron muchos días en Liria. Sin embargo, la relación de la duquesa con la reina Letizia fue distinta.

"Este es un tema complicado porque cuando Letizia entra y descubrimos que es la novia del príncipe, muchos de los grandes de España la reciben un poco con uñas", apuntala.

La escritora subraya que, para evitar tensiones, "el Palacio Real monta una serie de encuentros con los grandes de España, y obviamente las primeras personas con las que le montaron una cena fue con los Alba".

La reina Letizia y la duquesa de Alba, en una imagen de archivo

"Fueron a cenar un día a Liria, y entonces, su propio hijo, Cayetano, le preguntó qué le había parecido Letizia, y ella no contestó". La autora sostiene a este medio que Cayetana "nunca dijo lo que pensaba de Letizia, con lo cual no se sabe, lo que pasa que ella era monárquica hasta el Tuétano, y obviamente siempre iba a defender a la monarquía".

"Murió sin que se supiera ni se hiciera público lo que pensaba de Letizia, así que este es un secreto que se llevó a la tumba", concluye.