Política

Los estudios de Gabriel Rufián antes de dedicarse a la política

Gabriel Rufián, durante una de sus intervenciones en el Congreso. EFE
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Algunas de las críticas más habituales a los políticos tienen que ver con sus estudios. Muchas veces se les acusa de exagerar su formación o se les ataca su supuesta falta de preparación. En España incluso ha habido escándalos como los protagonizados por Cristina Cifuentes y José María Ángel Batalla. Lo que muchos no recuerdan es que Gabriel Rufián, uno de los políticos más de actualidad, también fue acusado de no haber completado nunca sus estudios.

Hijo de emigrantes andaluces asentados en Cataluña, las dudas sobre Gabriel Rufián surgieron en 2017. En redes sociales comenzó a circular el rumor de que el político, que decía ser titulado en Relaciones Laborales, en realidad no había terminado nunca sus estudios. Fue algo en lo que insistió sobre todo un usuario de X (por entonces Twitter) con apenas un puñado de seguidores. Sin embargo, lo repitió con tanta insistencia que el propio Gabriel Rufián tuvo que intervenir. El portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados aseguró en redes sociales que era “bastante triste que se haga noticia de la falsedad de un troll”. Además, publicó una foto de su título de diplomado en relaciones laborales por la Pompeu Fabra, una universidad pública de Barcelona.  

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“Toma. Está firmado por tu rey y no sé si vale. Volved a intentarlo otro día”, le decía en el tuit en el que publicaba su diploma a un usuario que insistía en el rumor. Las respuestas, propias del internet de 2017, se posicionaron en favor del político y hablaban del “zasca” que habían recibido quienes difundieron el bulo.

Además de completar sus estudios en relaciones laborales, Gabriel Rufián también completó un máster en recursos humanos y llegó a ejercer la profesión. En una de las primeras entrevistas que concedió desde que se dedica a la política explicó que había elegido su profesión porque “intentaba aunar dos mundos tan distintos como el de la empresa y el de los trabajadores” y concretó que él era, en su empresa, “la persona que hacía las entrevistas de trabajo en el sector metalúrgico”.

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Rufián siempre ha hablado abiertamente sobre sus estudios, asegurando que los completó mientras desempeñaba trabajos en establecimientos como H&M o El Corte Inglés y agradeciendo a sus padres el esfuerzo por ayudarle. “Yo he podido estudiar gracias a que mis padres como tantos otros se dejaron el lomo para que yo estudiara, no porque ningún partido nos entregara la educación como si fueran semidioses según qué políticos”, dijo una vez. 

Siendo un político que no rehúye la polémica, Gabriel Rufián ha desmentido bulos sobre su figura de forma relativamente habitual. Ha publicado en redes sociales, por ejemplo, extractos de su vida laboral o presumido del número de años cotizados antes de unirse a la política. El otro bulo más importante que circuló con respecto a él, sin embargo, tuvo que ver precisamente con las redes sociales. Un usuario de X intentó hacer ver que Gabriel Rufián tenía una segunda cuenta en la red social para elogiarse a sí mismo en las respuestas a sus tuits. Esto se demostró falso rápidamente y hasta la persona que le acusaba rectificó. Sin embargo, el político tuvo que insistir mucho para limpiar su imagen tras este incidente.

Estas noticias falsas con respecto a Rufián han contribuido a que el político haya sido víctima de acoso tanto en redes sociales como en las calles de Madrid. “A mí me han pegado por Madrid. A mí me han pillado del cuello por Madrid. Yo voy con gorra y con mascarillas por Madrid (...) A mi me han insultado, me han amenazado, a mis hijos…”, decía en una reciente comparecencia en el Congreso de los Diputados.

Con todo, el político catalán también tiene un gran número de defensores. Sus comparecencias en el Congreso y las comisiones de investigación lo han convertido en uno de los favoritos a aunar un posible bloque de partidos a la izquierda del PSOE, que incluiría también partidos nacionalistas, en las próximas elecciones generales de 2027. Para que los comicios se celebren, eso sí, todavía falta más de un año.