Carlos III de Reino Unido

El rey Carlos III revela uno de los efectos secundarios que sufre a causa del tratamiento contra el cáncer: "Es horrible"

El rey Carlos III, en una imagen de archivo. Cordon Press
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El estado de salud del rey Carlos III vuelve a convertirse en noticia. El monarca británico ha protagonizado una de sus confesiones más sinceras desde que el Palacio de Buckingham anunció, hace ya más de dos años, que padecía cáncer.

Todo ha ocurrido este pasado lunes, 11 de mayo, durante una visita al centro oncológico del hospital Guy's Hospital de Londres, donde el soberano ha hablado sobre uno de los efectos secundarios que ha sufrido a causa de su tratamiento, siendo esta la última gran novedad sobre su situación en meses.

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La escena ha tenido lugar mientras Carlos III, que hasta ahora había mantenido un perfil bastante discreto sobre cómo está viviendo realmente el tratamiento, charlaba con varios pacientes oncológicos que reciben tratamiento de quimioterapia. Uno de ellos le explicó que desde que empezó las sesiones tiene un desagradable sabor metálico en la boca, algo muy habitual en este tipo de tratamientos.

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Ha sido entonces cuando el rey respondió de forma espontánea dejando ver que sabe de lo que hablaba: "Es un sabor metálico horrible", ha revelado, añadiendo además que "no ayuda precisamente a la hora de comer".

Sus palabras han tenido un gran impacto en Reino Unido, ya que se trata de la primera vez en casi seis meses que el monarca reconoce públicamente cómo le está afectando físicamente el cáncer. Hasta ahora, Buckingham apenas había dado detalles más allá de asegurar que el tratamiento avanzaba de forma positiva y que el rey seguía respondiendo bien médicamente.

De este modo, el rey británico pone fin a un largo periodo de discreción institucional alrededor de la enfermedad que le fue diagnosticada en febrero de 2024.

La visita al hospital formaba parte de los actos por el 300 aniversario del Guy's Hospital, uno de los centros médicos más importantes y antiguos de Londres.

Allí, Carlos III ha recorrido distintas instalaciones, ha saludado a pacientes y personal sanitario y ha querido interesarse por las experiencias de quienes están pasando por situaciones similares a la suya. Sin embargo, su conversación improvisada sobre los efectos de la quimioterapia ha terminado eclipsando el resto de la visita y ocupando titulares en toda la prensa británica.

Sobre el cáncer del rey Carlos III

El diagnóstico del rey se anunció oficialmente el 5 de febrero de 2024. En aquel momento, el Palacio explicó que el cáncer había sido detectado durante unas pruebas relacionadas con un problema benigno de próstata. Desde el principio, Buckingham quiso recalcar que no se trataba de cáncer de próstata, aunque nunca ha revelado qué tipo de tumor padece el monarca.

A partir de ahí comenzó una etapa marcada por el hermetismo. La Casa Real británica optó por manejar toda la información médica con muchísima cautela y las actualizaciones sobre la salud del rey han sido mínimas durante estos meses. De hecho, la última vez que Buckingham ofreció detalles sobre su evolución fue a finales de 2025, cuando Carlos III participó en un mensaje especial para la campaña solidaria 'Stand Up To Cancer'.

En aquella intervención, el rey reconoció que enfrentarse al cáncer puede resultar "abrumador", aunque también quiso lanzar un mensaje optimista asegurando que la detección temprana había sido fundamental en su caso. Además, explicó que su tratamiento había entrado en una fase "más controlada" y que las sesiones médicas empezaban a espaciarse gracias a la buena evolución que estaba teniendo.

Pese a todo, Carlos III no ha dejado de trabajar. Y eso es precisamente algo que Buckingham ha querido transmitir desde que comenzó todo el proceso. Aunque durante los primeros meses redujo su agenda pública, el monarca ha seguido despachando documentos oficiales, manteniendo reuniones semanales con el primer ministro británico y participando en numerosos actos institucionales. Incluso retomó sus viajes al extranjero, como se pudo comprobar con su visita de Estado a Estados Unidos.

Si hay algo claro es que el soberano británico sigue decidido a continuar al frente de sus responsabilidades mientras su estado de salud se lo permita.