Las confesiones de Virginia Giuffre en su libro póstumo sobre el príncipe Andrés: "Epstein me pagó 15.000 dólares por complacerle"
Este 3 de julio se publica la edición en castellano de las memorias póstumas de la mujer que ayudó a destapar la trama Epstein y denunció al hermano del rey Carlos III
Hallan sin vida a Virginia Giuffre, víctima de Jeffrey Epstein que acusó al príncipe Andrés
"Deseo de todo corazón que esta obra se publique, al margen de cuáles sean mis circunstancias en el momento de hacerlo. Aun en el supuesto de que yo muera, me gustaría asegurarme de que se publica". Virginia Giuffre no llegó a ver su autobiografía publicada. Se quitó la vida el 25 de abril de 2025 a los 41 años.
Este miércoles, 3 de junio, llega a las librerías españolas 'La chica de nadie' (Planeta), la edición en castellano de las memorias póstumas de la mujer que ayudó a destapar el entramado de abusos y explotación sexual vinculado a Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell.
El libro, al que desde la web de 'Informativos Telecinco' hemos tenido acceso de forma anticipada, reconstruye los años en los que la activista estuvo bajo la influencia de ambos. También dedica varios capítulos a los "encuentros sexuales" que asegura haber mantenido con el actual expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III e hijo de la difunta reina Isabel II.
Giuffre se convirtió en una de las denunciantes más conocidas del entorno de Epstein. Durante años afirmó que fue captada cuando era adolescente y que después fue explotada sexualmente por Epstein, a quien califica de "maestro de la manipulación", y Maxwell.
Sus acusaciones contra el exduque de York provocaron una crisis sin precedentes para la monarquía británica. Andrés siempre negó haber mantenido relaciones sexuales con ella y rechazó las acusaciones. Sin embargo, el caso derivó en una batalla judicial que concluyó con un acuerdo extrajudicial entre ambas partes en 2022, sin admisión de responsabilidad por parte del tío del príncipe Guillermo.
En estas memorias, Giuffre echa la vista atrás sobre aquellos episodios y revela, sin tapujos y de acuerdo a su versión, cómo fueron sus encuentros con Andrés.
Cómo conoció a Andrés de York
La autora sitúa el inicio de su relación en Londres, el 10 de marzo de 2001. Año en el que Andrés empezó a ejercer su puesto como enviado comercial de Reino Unido.
Recuerda que Maxwell la despertó temprano y le espetó: "¡Venga, sal de la cama, dormilona!". Inmediatamente después añadió que sería "un día especial" porque, en palabras de Maxwell, "como Cenicienta, ¡iba a conocer a un apuesto príncipe!".
"Cuando el príncipe Andrés llegó esa noche, Maxwell estaba más coqueta de lo habitual. 'A que no adivinas la edad de Jenna', azuzó al príncipe tras presentármelo'". El duque de York, que cuenta que por aquel entonces tenía 41 años, "dio en el clavo". "17. Mis hijas solo son un poco más pequeñas que tú", habría respondido. "Como de costumbre, Maxwell tenía una broma a mano: 'Supongo que pronto tendremos que reemplazarla por otra más nueva'".
La autora narra que, en contraste con su apariencia actual, "robusto, canoso y con papada", en aquella época Andrés estaba "relativamente en buena forma" y tenía una "mirada juvenil". "Hacía tiempo que se lo tenía por el playboy de la familia real y, una vez divorciado de Sarah Ferguson, se había convertido en un soltero de oro", continúa explicando. Esa noche fue cuando, según Giuffre, tuvo lugar la famosísima fotografía.
"El príncipe me rodeó con el brazo por la cintura mientras Maxwell estaba tras de mi, sonriendo"
"Mientras charlábamos en el vestíbulo de Maxwell, de repente me vino un pensamiento: mi madre no me perdonaría nunca que conociera a alguien tan famoso como el príncipe Andrés y no me sacara una foto. Me excusé, fui corriendo a mi habitación en busca de una Kodak FunSaver y, al regresar, se la entregué a Epstein. Recuerdo que el príncipe me rodeó con el brazo por la cintura mientras Maxwell estaba tras de mi, sonriendo. Fue Epstein quien sacó la foto".
La imagen tomada aquella noche, en la que aparecen Giuffre, Maxwell y el príncipe Andrés, acabaría convirtiéndose años después en una de las pruebas de todo el caso.
Después habrían cenado en un restaurante y se desplazaron a una discoteca exclusiva de Londres llamada Tramp. Luego, en el trayecto, a casa, "Maxwell me dijo: 'Cuando lleguemos a casa, hazle lo que le haces a Jeffrey'", afirma Virginia en las memorias.
Su primer "encuentro sexual" con Andrés de York
"En los años transcurridos desde entonces he pensado mucho en su forma de comportarse. Fue bastante amable, pero parecia pensar que tener relaciones sexuales conmigo era su derecho de nacimiento", continúa explicando la escritora.
Tal y como desvela, "lo llevé primero a un cuarto de baño, donde le preparé un baño caliente. Nos desnudamos y nos metimos en la bañera, pero no nos quedamos dentro mucho rato porque el príncipe estaba ansioso por que nos fuéramos a la cama. Les prestó una especial atención a mis pies, me acariciaba los dedos y me lamía los arcos. Era la primera vez que me lo hacían, y me hacía cosquillas. Me inquietaba que quisiera que yo le hiciera lo mismo. Pero no tenía de qué preocuparme. Parecía tener prisa por penetrarme. Cuando acabó, me dio las gracias con su acento británico. En mi recuerdo, todo el episodio duró menos de media hora".
A la mañana siguiente, relata que Maxwell la dijo: "Estuviste bien. El príncipe se divirtió". Poco después, asegura: "Epstein me entregó 15.000 dólares, mucho dinero, por complacer al hombre que los tabloides llamaban 'Andy el Cachondo'".
Su segundo encuentro
El segundo encuentro que expone en el libro habría tenido lugar aproximadamente un mes después en la residencia de Epstein en Nueva York.
Las memorias dedican varias páginas a describir la casa, cuya decoración considera "chabacana". Desde una "escalera posterior oculta cuyo pasamanos estaba decorado con una serie de ojos tallados que te observaban mientras los agarrabas al subir o bajar" hasta "un ajedrez personalizado cuyas piezas eran mujeres escasamente vestidas".
En esa misma reunión también habría participado otra "víctima" que años después tendría un papel clave en el caso: Johanna Sjoberg.
Según cuenta Giuffre, Maxwell apareció con una marioneta identificada con una etiqueta que decía 'Príncipe Andrés' e indicó que se hicieran una foto. "El príncipe y yo nos sentamos el uno al lado del otro en el sofá y Maxwell me puso la marioneta en el regazo, colocando una de sus manos en mis pechos. Luego sentó a Sjoberg en el regazo del príncipe y este le puso la mano en la teta", describe.
Después "me enviaron a un dormitorio, donde tuve relaciones sexuales con el príncipe por segunda vez".
Su último encuentro
El tercer encuentro con el príncipe Andrés que relata Giuffre se habría producido en Little Saint James, la isla privada de Epstein en el Caribe, aunque reconoce que "no recuerda bien" cuándo ocurrió. Traslada que podría ser a finales de junio o principios de julio del mismo año. "Lo que sí sé es que aquella vez no estábamos los dos solos; fue en una orgía", aventura.
En 2015, la activista aclaró en una declaración jurada que ella "debía tener unos 18 años" y que "Epstein, Andy y aproximadamente otras ocho jóvenes y yo mantuvimos relaciones sexuales".