Escándalo en Reino Unido: despedido un trabajador por intentar vender el historial médico de Kate Middleton a cambio de dinero
El regulador británico ha concluido que existían pruebas para acreditar que el empleado de la London Clinic actuó con la intención de obtener un beneficio económico
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Una nueva polémica sacude a la familia real británica. Más de dos años después de que estallara uno de los mayores escándalos de la seguridad de Buckingham, la investigación policial ha llegado a su fin. Un antiguo trabajador de un hospital ha sido despedida y amonestada por la Oficina del Comisionado de Información (ICO) por intentar obtener y vender el historial médico de Kate Middleton tras su ingreso hospitalario en 2024.
El regulador británico ha concluido que existían pruebas suficientes para acreditar que el trabajador de la London Clinic actuó con la intención de obtener un beneficio económico mediante la divulgación de los datos confidenciales de la princesa de Gales.
Sin embargo, no ha encontrado evidencias suficientes dentro del hospital que justificaran sanciones regulatorias contra la institución. Según el ICO, los hechos fueron consecuencia de la actuación individual del empleado y no de la clínica.
Un portavoz del centro ha trasladado, tal y como recoge la 'BBC': "Nos complace que nuestra colaboración con la ICO haya permitido concluir este triste y aislado incidente. El hospital no infringió ninguna normativa".
Ahora, el trabajador implicado, que ya no forma parte de la plantilla del hospital, ha recibido una amonestación formal por parte del ICO en aplicación de la legislación británica de protección de datos. Además, ha sido despedido tras la investigación interna realizada por el centro sanitario.
La decisión de imponer una amonestación en lugar de iniciar un proceso judicial completo ha generado cierto debate en Reino Unido. No obstante, las autoridades han defendido que la medida es "proporcionada y adecuada" teniendo en cuenta las circunstancias del caso y las pruebas disponibles.
El origen del escándalo
Todo comenzó en enero de 2024, cuando Kate Middleton ingresó en The London Clinic, uno de los hospitales privados más prestigiosos de Reino Unido, para someterse a una cirugía abdominal programada. La intervención se desarrolló con absoluto hermetismo y el Palacio de Kensington apenas facilitó información sobre su estado de salud.
La prolongada ausencia pública de la princesa desencadenó una oleada de rumores y especulaciones sin precedentes. Durante semanas, las redes sociales y numerosos medios internacionales intentaron averiguar qué estaba ocurriendo realmente.
Meses después, la propia Kate reveló que las pruebas realizadas tras la operación habían detectado un cáncer, por lo que inició un tratamiento de quimioterapia preventiva. Aquella noticia convirtió cualquier información médica relacionada con ella en material extremadamente sensible.
La filtración
En marzo de 2024 comenzaron a surgir informaciones en la prensa británica según las cuales varios empleados del hospital habrían intentado acceder a los registros médicos de la princesa sin autorización.
La dirección de The London Clinic trasladó inmediatamente el asunto a la Oficina del Comisionado de Información (ICO), el organismo británico encargado de velar por el cumplimiento de la legislación sobre protección de datos. La gravedad del caso llevó a la apertura de una investigación penal.
Según las conclusiones ahora conocidas, un trabajador sanitario accedió indebidamente a información médica confidencial y después ofreció divulgarla a cambio de dinero. El ICO ha calificado la conducta como un "uso deliberado" de información extremadamente sensible y una "clara ruptura de la confianza" depositada en los profesionales sanitarios.
Esto se produjo en uno de los momentos más delicados de la vida de la esposa del príncipe Guillermo. Tras la operación de enero de 2024, Kate anunció públicamente que padecía cáncer y comenzó un tratamiento que la obligó a reducir drásticamente su actividad institucional. Durante meses permaneció alejada de los focos mientras se sometía a quimioterapia.
En enero de 2025 confirmó que la enfermedad había entrado en remisión. Desde entonces ha retomado gradualmente sus compromisos oficiales y en 2026 ha vuelto a protagonizar actos públicos de gran relevancia, incluyendo viajes internacionales, eventos junto al príncipe Guillermo, el Trooping the Colour o su reaparición en Royal Ascot.