Las piscinas de Marivent, el gran refugio de los reyes Felipe y Letizia y sus hijas en Mallorca: en plena reforma tras su deteriorado estado
A diferencia de otras zonas del palacio, abiertas al público durante determinadas épocas del año, estas permanecen protegidas de las miradas del exterior
Así es Son Vent, el refugio de los reyes Felipe y Letizia y sus hijas en Mallorca en el que nunca han sido fotografiados
Cada verano, la familia real realiza su tradicional viaje a Marivent, y repiten las mismas fotografías: el posado en los jardines, la recepción a la sociedad balear o el rey navegando en la Copa del Rey de Vela. Sin embargo, el auténtico centro de la vida familiar durante las vacaciones está lejos de las cámaras. Dentro del Palacio de Marivent, existe un lugar donde transcurren la mayoría de las horas de descanso de Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía: la piscina.
Pero resulta que, ese espacio, convertido desde hace años en el auténtico corazón de la residencia estival, ha sido también uno de los que más se ha visto afectado por el paso del tiempo y la agresividad del entorno marino. Su deterioro llegó a ser tan evidente que el Govern balear lo incluyó a principios de este año entre las actuaciones prioritarias de la mayor rehabilitación acometida en Marivent en un cuarto de siglo.
Aunque Marivent suele convertirse en escenario de actos institucionales durante estos meses, la vida privada de la familia real discurre en otra dirección. Su día a día gira alrededor de la terraza y la piscina. Allí desayunan, leen, descansan, toman el sol y pasan gran parte de las jornadas cuando no tienen compromisos oficiales.
Es precisamente en esa zona donde Felipe VI encuentra uno de sus mayores momentos de desconexión tras navegar y donde Letizia disfruta de un ambiente alejado del protocolo. Leonor y Sofía también aprovechan ese espacio como uno de los pocos lugares donde pueden comportarse como dos jóvenes más, sin la exposición pública que acompaña al resto del año.
No es casualidad que prácticamente nunca existan imágenes de esa piscina. A diferencia de los jardines abiertos parcialmente al público durante determinadas épocas del año, esta zona permanece completamente protegida de las miradas del exterior.
El deteriorado estado de la piscina
Sin embargo, pese a ser una joya mallorquina de gran relevancia para la monarquía española, siempre ha tenido un gran enemigo: su privilegiada ubicación frente al Mediterráneo. La salinidad, la humedad y el viento han ido deteriorando durante décadas numerosos elementos del complejo.
Tal y como publicó 'El Diario de Mallorca' el pasado mes de marzo, los informes técnicos elaborados por el Govern balear describían un conjunto que, pese a conservar unas condiciones generales aceptables, acumulaba numerosas instalaciones obsoletas después de 25 años sin una rehabilitación integral. Entre todas ellas destacaba precisamente la piscina principal.
Entonces se detectaron varios problemas: accesos deteriorados, barandillas metálicas afectadas por la corrosión, piedra de Santanyí erosionada por el paso del tiempo, vestuarios envejecidos, maquinaria con deficiencias y la bomba de natación a contracorriente necesitada de reparación.
No se trataba solo de una cuestión estética. Parte de las instalaciones empezaban a afectar al uso cotidiano de una de las zonas más utilizadas del recinto. Por ello, el pasado mes de abril arrancó la mayor reforma realizada en Marivent desde comienzos de siglo.
El Govern balear aprobó una inversión cercana al medio millón de euros destinada no solo a tareas de mantenimiento, sino a una gran rehabilitación del complejo.
Las reformas
La piscina figuraba entre las actuaciones prioritarias y las obras contemplaban la renovación del acceso, la sustitución de la barandilla metálica, la reposición de las piedras deterioradas, la modernización parcial de los vestuarios, la reparación del sistema técnico y la puesta a punto de la bomba de natación a contracorriente.
También se llegó a la conclusión de que se debía reformar la piscina de Son Vent, el verdadero refugio de los reyes. Aunque popularmente todo se identifica con Marivent, Felipe VI y la reina Letizia no suelen alojarse en el edificio histórico principal. Desde hace años utilizan Son Vent, una residencia independiente situada dentro del mismo recinto.
Esta vivienda, integrada en la finca, dispone de unos 650 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, terrazas, jardines y su propia piscina privada. Allí es donde Sus Majestades desarrollan la mayor parte de su vida cotidiana durante el verano, mientras la reina Sofía continúa utilizando el palacio principal.
La reforma aprobada también afecta a esta segunda piscina, lo que demuestra que ambas instalaciones constituyen elementos esenciales del funcionamiento diario del complejo.
Las obras comenzaron en primavera de 2026, pero el calendario contempló desde el principio un aspecto singular: detener prácticamente todos los trabajos durante la estancia estival de la familia real.
Eso significa que, en unos días, los especialistas encargados abandonarán temporalmente el recinto y la piscina volverá a convertirse en el epicentro del verano de la familia real.