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El refugio de Joaquín Sabina en Cádiz: una ciudad marinera en la Costa de la Luz en la que quiere envejecer

Fotomontaje con Sabina en concierto y la torre del antiguo convento de la Merced. Cordon Press/Wikipedia
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Un lugar donde huir del ruido, un refugio, un sitio en el que poder pasear a gusto sin que nadie te intercepte para pedirte un selfi o un autógrafo: este es el sueño de la mayor parte de las celebridades. Si Paz Padilla o Dani Martín se encuentran entre los famosos que escogen para desconectar el ya icónico Zahara de los Atunes, Joaquín Sabina también se ha decantado por la costa atlántica de Cádiz, pero su descubrimiento particular está un poco más al norte. Se trata de Rota, al norte de la bahía gaditana. Es muy probable que lo vincules a la base naval, lo cierto es que este destino alberga un sinfín de encantos, que van desde la gastronomía hasta sus paisajes, pasando por su gente o el arte que perdura en sus calles.

Se lo descubrieron dos de sus mejores amigos

“He vivido en muchos sitios, pero he elegido Rota para envejecer. Es mi puerto de llegada”: así se expresaba Joaquín Sabina en su discurso de agradecimiento cuando fue nombrado hijo predilecto de este municipio. También ha llegado a decir del municipio que “es el único sitio donde consigo que el reloj se pare un rato”. 

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Fue a mediados de los años 90 cuando el jiennense se enamoró de este rinconcito gaditano, un pueblo cien por cien marinero en plena Costa de la Luz, gracias a los escritores Luis García Montero y Almudena Grandes. “Sin Rota, mis canciones de los últimos veinte años serían mucho más tristes”, decía hace algún tiempo. 

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En este enclave es donde ha logrado componer un buen número de canciones. De hecho, su álbum ‘Lo niego todo’ se gestó en gran parte allí. También ‘La canción más hermosa del mundo’, del año 2002, salió, tal como recoge la revista ‘Viajar’, de sus tardes mirando las dunas y las playas de Rota.

Playas, pinares, dunas y paz

En gran parte de la costa gaditana es frecuente encontrar dunas, debido en parte a los fuertes vientos (levante y poniente) que combaten en la zona. Esta coexistencia de dunas y pinares que también vemos en Rota han permitido la proliferación de numerosas aves y reptiles; entre ellas, el camaleón.

Rota alberga más de 15 kilómetros de costa, la mayor parte amplias y de arenas blancas. La Ballena, Punta Candor o La Costilla son solo algunas de ellas. Pero quizá lo que Sabina más aprecia es la paz que respira: “Allí voy a comprar el pan y nadie me pide un autógrafo”, ha contado en alguna ocasión, tal como recoge ‘La voz de Cádiz’. Frente al ruido agresivo de Madrid, el cantautor puede disfrutar de una calma que es difícil de encontrar para los personajes públicos.

Gastronomía imprescindible y rincones emblemáticos

Evidentemente, las playas de Rota son uno de los principales atractivos de la zona, y más aún en verano. Pero no es el único. La parroquia de la O, terminada en el siglo XVI, el castillo de Luna, el arco de la Villa (que daba entrada a la ciudad) o la torre de la Merced forman parte del casco histórico del municipio, cuajado de casas encaladas típicas de la zona y declarado Conjunto Histórico. Si decides dejarte caer, no puedes perderte tampoco el faro ni los corrales de pesquería, declarados monumentos naturales, cuya construcción se atribuye a los primeros asentamientos romanos.

Y ¿qué decir de su gastronomía? Por supuesto, el atún o la urta son dos de los pescados más ricos y típicos de la zona, pero tampoco te puedes perder la fritura y otras especialidades vegetales, como el arranque roteño, a medio camino entre el gazpacho y el salmorejo, que tiene su base en el tomate, la miga de pan y los pimientos de freír. 

Ahora que Sabina se ha retirado de los escenarios, podrá sin duda disfrutar mucho más de ese reloj en pausa y de esas veladas, de esas playas y, en definitiva, del “único sitio del mundo en el que no me siento como un extranjero”.