El hijo de la reina Mette-Marit no tiene título real ni no forma parte de la Casa Real en sentido institucional
En directo, el funeral del rey Harald V de Noruega
Noruega ha despedido este miércoles al rey Harald V con un funeral de Estado marcado por la solemnidad y la emoción. Entre los miembros de la familia que han acudido a la catedral de Oslo ha llamado la atención el nombre de uno en concreto: Marius Borg. El hijo de la reina Mette-Marit, cuya presencia había generado una de las grandes incógnitas de la jornada debido a su delicada situación judicial, ha sido uno más del entorno cercano al soberano noruego que ha querido formar parte de los actos.
Sin embargo, y debido a la condena del joven por más de 30 cargos, la Casa Real noruega ha optado por una solución muy clara: Marius podía estar junto a su familia para despedir a Harald, pero sin ocupar ningún lugar institucional ni protagonismo dentro de la ceremonia.

La decisión de la Casa Real noruega
La decisión no ha dejado lugar a dudas desde el comienzo de los actos. A diferencia de los miembros de la familia que sí han participado en la comitiva fúnebre que ha acompañado el féretro desde el Palacio Real hasta la catedral de Oslo, Marius Borg no ha formado parte de esa procesión oficial.
La comitiva ha estado encabezada por los principales miembros de la familia real y representantes de las instituciones noruegas, con el nuevo rey Haakon VIII al frente junto a sus hijos, Ingrid y Sverre Magnus, y su hermana Marta Luisa. Mientras tanto, la reina Mette-Marit y la reina Sonja se han situado detrás al tener que desplazarse en coche.
Por ello, Marius ha llegado por separado, dejándose ver bajando de una limusina junto a las hijas de la princesa Marta Luisa, Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah, y junto a su marido, Durek Verrett. Una imagen que ha resumido la posición que se le ha reservado en este histórico día: no como representante de la Corona, sino como miembro del círculo familiar que acudía a despedir a Harald.
Y es que cabe destacar que incluso la propia Marta Luisa no ejerce actualmente funciones oficiales después de renunciar a sus obligaciones como miembro activo de la Casa Real en 2022, por lo que ni sus hijas ni su marido forman parte de la Casa Real.
Después, su llegada a la catedral se ha producido cuando prácticamente el resto de la familia ya había tomado posiciones. Ha sido uno de los últimos miembros del entorno familiar en acceder al templo, una circunstancia que ha contribuido a marcar esa separación entre el ámbito privado y el institucional.

Dentro de la catedral, Marius también se ha posicionado en una zona relativamente alejada del protagonismo reservado a los miembros institucionales. Ha ocupado una de las filas posteriores detrás del núcleo formado por los nuevos reyes Haakon y Mette-Marit, la reina Sonja y los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus.
La fotografía familiar, por tanto, es clave: Marius está presente, pero no como príncipe, ni como representante de la monarquía, ni como integrante de la línea sucesoria. Está allí como 'nieto' de Harald y como hijo de la nueva reina de Noruega.
Una imagen que se ha repetido al llegar al castillo de Akershus donde ya descansa el cuerpo del soberano noruego. Allí, ha quedado relegado al último puesto de la familia de Harald V al entrar en el templo, incluso por detrás de las hijas de Marta Luisa. Y, tal y como se esperaba, tampoco ha aparecido en el balcón junto a Haakon, Mette-Marit, Sonja, Ingrid y Sverre Magnus.
Además, tanto durante los actos como a través de sus redes sociales han tratado de evitar aparecer en fotografías junto a él, intercambiando palabras o gestos. No ha sido inmortalizado junto a ninguno de los miembros de la Casa Real, ni siquiera junto a su madre.

Cabe recordar que la situación de Marius dentro de la monarquía noruega siempre ha sido peculiar. Es hijo de Mette-Marit de una relación anterior a su matrimonio con Haakon, por lo que creció junto al entonces príncipe heredero y los padres del mismo, Harald y Sonja. Sin embargo, no tiene título real, no forma parte de la Casa Real en sentido institucional, no desempeña funciones oficiales y no ocupa ningún puesto en la línea de sucesión.
Eso explica el tratamiento que ha recibido durante el funeral, donde la imagen que ha ofrecido la institución ha sido la de una familia que permite a uno de sus miembros despedirse de un ser querido mientras intenta mantenerle alejado de la institución.

