Muere la influencer Charlie Anderson-Read a los 41 años tras dejar grabado un mensaje de despedida: "No me arrepiento de nada"
Dejó grabado un vídeo para despedirse de sus seguidores y agradecer el apoyo recibido durante los casi tres años de enfermedad
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Ha fallecido Charlie Anderson-Read a los 41 años, conocida en redes sociales por compartir su proceso desde que le diagnosticaron un cáncer terminal. La británica dejó grabado un vídeo de despedida para que se publicara después de su muerte, en el que agradece el apoyo recibido desde 2023, cuando hizo pública su enfermedad, y dedica unas últimas palabras a sus seguidores.
"Si estáis viendo este vídeo, lamentablemente significa que ya no estoy aquí", comienza diciendo en la grabación que un familiar publicó el pasado 10 de octubre en su perfil de Instagram. "No lo he publicado desde otro mundo ni nada por el estilo", aclara.
A lo largo del vídeo, recuerda el cariño recibido durante los últimos años. "Todos vuestros mensajes y vuestras palabras de cariño me han ayudado muchísimo a atravesar lo que ha sido una etapa muy difícil", reconoce. También agradece las donaciones que sus seguidores han realizado para ayudar a Louise y Florence cuando ella ya no esté. "Por eso os estaré eternamente agradecida. Muchísimas gracias", expresa.
La británica confiesa que, pese a la dureza de la situación, espera que su experiencia haya servido para ayudar a otras personas. "Durante toda esta experiencia, solo me he encontrado con gente que ha sido amable y generosa conmigo. Eso me ha demostrado cuánto bien hay en el mundo y me ha recordado que existe mucha bondad", señala.
De seis semanas de esperanza de vida a casi tres años
A Charlie Anderson-Read le diagnosticaron a los 38 años un cáncer de las vías biliares, un colangiocarcinoma, una enfermedad poco frecuente y agresiva. Según contó en redes sociales, los médicos le dieron inicialmente una esperanza de vida de apenas seis semanas. Sin embargo, logró vivir cerca de tres años más.
En diciembre de 2023 explicó en uno de sus vídeos cómo comenzaron los síntomas. Al principio, atribuyó la pérdida de apetito al estrés laboral. Más adelante, notó un "ligero endurecimiento en el lado izquierdo, justo debajo de donde están los pulmones", que describió como "un músculo duro".
"Era como un bulto, pero en realidad no lo era", relató. Mientras esperaba los resultados de unos análisis de sangre, comenzó a sentir dolores punzantes en esa zona. "Me dolía tanto que no podía ni ponerme de pie", recordó. También sufrió fatiga, un síntoma que inicialmente relacionó con el trabajo, el estrés y la maternidad.
"Me habría gustado quedarme más tiempo con mi familia"
En su despedida, Anderson-Read reconoce que una enfermedad terminal es una experiencia devastadora, también para su personas más cercanas. "Cualquier enfermedad terminal es sencillamente horrible. Solo puedo imaginar lo duro que habrá sido todo esto para mis amigos, mi familia e incluso para las personas que nunca me han conocido, pero que han tenido que ver mi camino", afirma.
Pese a todo, asegura que se siente agradecida por la vida que ha tenido. "No me arrepiento absolutamente de nada. No hay nada que desearía haber hecho de otra manera. Lo único que, obviamente, me habría gustado es poder quedarme más tiempo con mi familia, ver crecer a Florence… Me habría gustado estar aquí para muchas cosas que me voy a perder", confiesa.
"He vivido muchísimas experiencias y he tenido la suerte de disfrutar de estos dos años y medio adicionales, quizá incluso algo más. Y por eso también estaré eternamente agradecida", afirma.
Antes de despedirse, vuelve a dar las gracias a quienes la han acompañado durante este tiempo y les pide que no permitan que su muerte les afecte negativamente. "Esta comunidad es maravillosa y he tenido muchísima suerte de formar parte de ella. Cuidaos mucho todos. Os deseo lo mejor. Nos volveremos a ver", concluye.