La historia de amor de Isabel Allende y Roger Cukras, su tercer y último marido al que conoció con 75 años: "Muy inesperado"

Isabel Allende y Roger Cukras. Instagram/@hotelantumalal
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“Yo siempre digo que he tenido tres maridos, pero si vivo lo suficiente voy a tener otro más”: así bromeaba Isabel Allende recientemente sobre su historial amoroso. “Soy una romántica espantosa”, le confesaba a la periodista colombiana Vanessa de la Torre en el podcast ‘Geniales y mayores que yo’. Lo cierto es que su tercer esposo supuso una sorpresa, algo que la incansable y disciplinada escritora califica de “muy inesperado”. Así surgió la peculiar historia de amor entre Isabel y Roger Cukras.

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Volver a enamorarse a los 75

Todo comenzó tras el divorcio de Willy, su segundo marido, con quien reconoce que intentó salvar un matrimonio que no funcionaba. Cuando rompieron, Isabel tenía 74 años, y cuenta que ya había asumido que el resto de su vida lo pasaría sola: “Me trasladé a una casa chiquita con una sola cama, un solo dormitorio, porque dije: ‘Aquí voy a pasar el resto de mi vida […] con mi perra y listo”. 

Pero la vida le tenía reservado un cambio de planes. Justo cuando ella comenzaba aquella nueva etapa de soltera, Roger, un abogado neoyorquino, iba en coche de Nueva York a Boston, puso la radio y la escuchó: aquello despertó su interés por conocer en persona a alguien de quien ya había leído algunos libros. “Me escribió durante seis meses”, recuerda Allende, que explica que cada día le enviaba una foto de su capuchino de la mañana. “Yo dije: ‘Este tipo ¿está enfermo de la cabeza?”. Finalmente, quedaron para comer aprovechando que ella tenía un viaje de trabajo a Nueva York. “Yo dije: ‘Ya está, vamos a conocer a este caballero”. 

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Aquella primera comida dio paso a una declaración de intenciones por ambas partes. Isabel le dijo que tenía 75 años y que no tenía tiempo que perder, a lo que Roger le contestó que sus intenciones eran serias y que quería casarse con ella. La escritora se asustó de aquella proposición puesta sobre la mesa en su primer encuentro, y le propuso que fueran amantes. “Pero si quieres ser mi amante tendrás que venir a California”.

Un comienzo de matrimonio marcado por el covid

Así fue. Roger atravesaba el país de costa a costa para ver a su pareja, pero las seis horas de avión más las consiguientes esperas en los aeropuertos ponían muy difícil aquella relación, así que Cukras vendió su casa, regaló lo que había en su interior y se trasladó a la costa oeste junto a Isabel. En 2019 se casaron y, poco después, el covid los puso a prueba. “Nos quedamos dos años encerrados en esa casita y en vez de matarnos el uno al otro, que era lo que debió haber sucedido, aprendimos a convivir de una manera maravillosa y estamos juntos”, recordaba.

Eso no impide que no reconozca conflictos normales de pareja surgidos de las distintas personalidades de cada uno: “Tengo mucha energía. Entonces, me apuro demasiado. Mi marido Roger, que tiene mi edad, es lento […]. Siempre me abre la puerta del auto para que yo entre y después tiene que dar la vuelta por detrás del auto para entrar al volante. Se demora tanto que ya a veces a mí me dan ganas de bajarme y decirle: ‘¡Apúrate, caramba!’. Me digo: ‘¿Qué está haciendo? ¿Por qué se demora 10 minutos en pasar por detrás del auto?”.

Roger se jubiló en 2024, y ahora, pasados los 80, está en la universidad: “Va tres veces por semana y además está estudiando español”, cuenta Allende, que explica que al verlo poco, facilita mucho la convivencia. Una relación que, como la propia escritora explica, no se vive con la pasión de la juventud: “Las hormonas molestan mucho en la vida”, confiesa, y añade que, a esta edad, “hay cariño, hay humor, hay ternura”.