Actores

Carolina Lapausa, actriz de 'Hospital central', sobre cómo logró superar su TCA: "Durante un tiempo pude sobrevivir poniendo parches"

Carolina Lapausa. Cedida por el autor.
Compartir

En un 97% de los casos de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) la persona afectada es una mujer, y en el 61% de los casos es joven, de entre 12 y 25 años. La media para recuperarse -si se detecta a tiempo- está en unos 4 o 5 años, dependiendo del caso y de la persona. Es decir, que en un 70% la persona suele recuperarse. Esto son los datos que reflejaba en 2023 Asociación contra la Anorexia y la Bulimia que lleva veinte años acompañando a mujeres que lo han sufrido. Cada una tiene una historia que contar y una causa o varias que lo impulsaron.

En 'Treinta y cuatro' (Aguilar, 2026), la actriz Carolina Lapausa cuenta el suyo, una vida sometida a las consecuencias de padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Detrás de una carrera profesional de éxito, trabajando en series como 'Amar es para siempre', 'El Internado' o 'Hospital central', Carolina vivía en silencio una enfermedad que desarrolló desde su infancia. "En mi caso no hay un momento concreto en el que se forjó mi TCA, fue más bien un cúmulo de cosas. Un cúmulo de heridas cotidianas que marcaron y condicionaron la forma en la que aprendí a vivir y adaptarme a mi entorno. Durante mi infancia y adolescencia pude sobrevivir poniendo parches, pero al llegar a la edad adulta esos parches ya no servían y fue cuando explotó", explica en una entrevista para la web de Informativos Telecinco.  

PUEDE INTERESARTE

Tal y como narra en el libro se vale de distintas voces para explicar su historia: su familia, sus amistades, su pareja y los profesionales que participaron en su tratamiento, además de apuntes surgidos durante la terapia. En él, además, reflexiona también sobre la presión estética y determinados modelos de belleza, especialmente presentes en ámbitos como la danza y la interpretación, pero también en los comentarios cotidianos, la publicidad, las revistas y las redes sociales. La historia empieza como muchos otros trastornos de la conducta alimentaria, primero empiezan las restricciones para entrar en esos cánones y luego, poco a poco, se normaliza el hecho de que sea una mujer delgada o que come poco. Sin embargo, es su madre la que muestra -en primer lugar- una preocupación constante. "De manera silenciosa lo oculté hasta que yo misma decidí pedir ayuda al darme cuenta de que no podía más. En mi caso, como ya lo sufría desde niña, se habían normalizado cosas que no eran normales. No nos dábamos cuenta de lo que me condicionaba porque había coletillas que justificaban todo: “ella es así” o “ella come poco”. Pero en realidad lo que había debajo era que yo no podía quedar a comer con mis amigos o boicoteaba las cosas que me importaban. Darme cuenta de que estaba en peligro lo que más quería fue lo que me dio el empujón para pedir ayuda".

PUEDE INTERESARTE

De bailarina a actriz

Antes de ser actriz, Carolina Lapausa ya dedicaba su tiempo al ballet. Esta disciplina es una de las más exigentes a nivel corporal que existen, y muchas mujeres de la profesión han revelado años más tarde -como ocurre con la gimnasia rítmica- que han padecido trastornos alimentarios desde los inicios. "Una vez una profesora nos pellizcó en la cintura y nos dijo: "Si puedo cogerlo es que sobra"", señala en las primeras páginas de 'Treinta y cuatro' la actriz. ¿Qué fue el ballet el detonante de su TCA? No lo cree, aunque sí tuvo un peso importante. "El ballet fomentó mi autoexigencia, mi sensación de que nunca era suficiente. Me pasaba horas frente a un espejo buscando el defecto en el movimiento y eso se trasladaba a buscar también el defecto en el cuerpo. Entrené mi mente en buscar solo “lo malo”", subraya la actriz. Por eso, su consejo a una joven que actualmente esté practicando esta disciplina es que entienda que aprender tiene más que ver con calibrar la brújula de las sensaciones y usar solo el espejo como un punto de apoyo para verificar la realidad de nuestra sensación. "Si solo alimentamos la mirada externa, el espejo, y no la propia, nos abandonamos, perdemos nuestra propia autonomía en función de cumplir unas expectativas externas", añade. 

El caso de Lapausa se cronifica porque no recibe ayuda terapéutica desde ese momento inicial, y pasa su adolescencia y adultez con el TCA. Finalmente, tocó fondo cuando terminó la escuela de arte dramático y se tuvo que enfrentar a la vida adulta. "Una realidad para la que no tengo herramientas con la que adaptarme ni tampoco un referente claro al que poder agarrarme. Cuando decidí pedir ayuda conté con el apoyo de mi familia, amigos y el que era mi novio en ese momento, y eso fue fundamental porque los vínculos son la mayor fuente de sanación para un TCA". 

Superar el TCA

Tras comprender que necesitaba ayuda, Carolina -ya siendo una actriz de éxito y conocida- decide ponerse en manos de profesionales. En un inicio, confiesa que lo que más le ayudó fue la terapia psicológica y el apoyo de su entorno. "Después, cuando entré a formar parte del equipo terapéutico del centro donde me traté y complementé la terapia de los pacientes a través del teatro, de alguna forma, completé mi tratamiento porque profundicé en otros aspectos y entendí gran parte de la raíz del problema. Curarse un TCA se trata de eso, de tener un kit de herramientas para afrontar lo que te pasa. Curarse no significa que nunca más vayas a sentirte insegura o nerviosa, afortunadamente vas a seguir siendo humana, no te vas a convertir en un robot. Significa que vas a aprender a regularlo de manera sana, a ajustar su volumen y que eso no domine tu vida". En su "kit de supervivencia" no falta, por lo tanto, relativizar y tirar del humor.

Al recibir el alta médica, entró a formar parte del equipo del centro que da apoyo a otras personas que sufren trastornos de la conducta, pero, en su casa, decidió ayudar y aportar su granito de arena a través del teatro, su pasión. En esta recuperación no ha faltado la escritura, dar a conocer su historia a través de un libro ha sido terapéutico. "Estoy en un momento muy bonito. Sorprendida por la respuesta que está teniendo 'Treinta y cuatro' no solo por parte de mis seres queridos, sino también por los mensajes que me llegan por parte de gente que, o está sufriendo o, tiene a alguien cerca que sufre un TCA". En este sentido, sí que recomienda a los padres que estén atravesando una situación como la que ella ha vivido con alguno de sus hijos, es que no duden en pedir apoyo terapéutico para acompañarles. "Un espacio donde desahogarse y donde también adquirir nuevos recursos porque a veces las buenas intenciones no bastan. Pero, sobre todo, que no se fustiguen. Ser padre y madre es muy difícil y nadie nos enseña".